la impunidad en México contra la poblñación indigena

Asesinato de dirigentes indí­genas en México

la ejecución de los dos mixtecos atenta contra las leyes internacionales a las que México está suscrito, las cuales exigen el respeto a la vida de los defensores de los derechos humanos

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24-02-2009
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sus restos se hallaron, gracias a una llamada anónima, el viernes 21 dentro de una bolsa negra cerrada con cinta canela, enterrada a un metro de profundidad. sus restos se hallaron, gracias a una llamada anónima, el viernes 21 dentro de una bolsa negra cerrada con cinta canela, enterrada a un metro de profundidad.
El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, México, confirmó este lunes que los cuerpos de dos lí­deres mixtecos, a quienes presuntos agentes de la Policí­a Investigadora Ministerial (PIM) desaparecieron el pasado 13 de febrero, fueron encontrados con huellas de tortura y tiro de gracia.

Los cuerpos, que corresponden a Raúl Lucas Lucí­a y Manuel Ponce Rosas, presidente y secretario de la Organización para el Futuro del Pueblo Mixteco (OFPM), fueron hallados en el estado de Guerrero, y según denunció la organización no gubernamental, "Fue una doble ejecución extrajudicial. Se trató de un crimen de Estado".

Vidulfo Rosales, del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, dijo que la ejecución de los dos mixtecos atenta contra las leyes internacionales a las que México está suscrito, las cuales exigen el respeto a la vida de los defensores de los derechos humanos.

Además, cuestionó las declaraciones irresponsables del procurador de Guerrero, Eduardo Murrueta, quien desde que conoció la denuncia por la desaparición de los indí­genas, sin realizar una investigación objetiva, declaró que los ahora finados fueron ví­ctimas de secuestro o un plagio sin intención de obtener rescate.

Los homicidios de los luchadores sociales, las amenazas que previamente recibieron y el atentado a balazos por el cual Lucas Garcí­a estuvo a punto de morir en 2006, dijo Rosales, significan que su labor afectó intereses de personas enquistadas en los gobiernos municipal y del estado.

Consideró que "desde que se presentó la denuncia de la desaparición, la Federación y el gobierno estatal evidenciaron una completa inactividad, lo mismo que cuando se presentaron los dos amparos contra la incomunicación que padecí­an los detenidos, y cuando se exigió a las autoridades la revisión de prisiones municipales, y sedes de batallones, en su búsqueda".

De acuerdo con el Servicio Médico Forense de Acapulco, Raúl Lucas fue asesinado de dos balazos en el maxilar inferior, probablemente el domingo 15 o el lunes 16 de febrero y sus restos se hallaron, gracias a una llamada anónima, el viernes 21 dentro de una bolsa negra cerrada con cinta canela, enterrada a un metro de profundidad.

El fiscal especial para delitos graves de la Procuradurí­a General de Justicia de Guerrero, José Fernando Monreal, indicó que en las mismas circunstancias se encontraron los restos de Manuel Ponce Rosas, quien padeció traumatismo en cráneo y en tórax, tres heridas externas de 25 a 28 centí­metros por las cuales pereció, provocadas a golpes con un tubo.

LA OFPM igual que la Organización del Pueblo Indí­gena Me´phaa (OPIM), provienen de la Organización del Pueblo Indí­gena Mixteco y Tlapaneco (OPIMT) mediante la cual desde hace unos 10 años comenzaron a documentar y denunciar pública y legalmente, los atropellos en que habí­an estado incurriendo los militares en varias comunidades de Ayutla.
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br>En la zona mixteca donde tiene presencia la OFPM, es donde se encuentra El Charco, comunidad en donde soldados del Ejército masacraron a 11 indí­genas, el 7 de junio de en 1998. De igual manera en tres comunidades de esa área como Ojo de Agua, La Fátima y Ocotlán, fueron esterilizados de manera forzada 18 indí­genas por parte de la Secretarí­a de Salud.

Como presidente de la OFPM, Raúl documentó en 2008 cuatro casos de violaciones a los derechos humanos consistentes en allanamientos, robo, daños, retenciones e interrogatorios ilegales efectuados por militares en comunidades indí­genas mixtecas y tlapanecas.

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