Diputados: de los 124 dí­as laborables que tiene el segundo semestre parlamentario, sólo trabajarán 43

¡Escándalo, es un escándalo…!

Desde el 19 de febrero hasta el 10 de marzo el Congreso ha suspendido los plenos y, en los hechos, vuelve a estar cerrado por vacaciones. Esta vez por las elecciones autonómicas de Euskadi y Galicia.

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24-02-2009
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Una norma no escrita que los diputados llaman "cortesí­a parlamentaria" permite a los diputados suspender las actividades del Congreso para participar en las campañas electorales de sus respectivos partidos. Y ni siquiera la crí­tica situación, provocada por la peor crisis económica que se recuerda, ha sido capaz de alterar el plácido ritmo de trabajo de sus señorí­as. ¿No es motivo más que suficiente para suspender las vacaciones electorales y declararse en comisión permanente para buscar soluciones al paí­s? Una norma no escrita que los diputados llaman "cortesí­a parlamentaria" permite a los diputados suspender las actividades del Congreso para participar en las campañas electorales de sus respectivos partidos. Y ni siquiera la crí­tica situación, provocada por la peor crisis económica que se recuerda, ha sido capaz de alterar el plácido ritmo de trabajo de sus señorí­as. ¿No es motivo más que suficiente para suspender las vacaciones electorales y declararse en comisión permanente para buscar soluciones al paí­s?
La cosa habría levantado menos polvareda si no fuera porque sus señorías acababan de volver de las vacaciones de Navidad. Sí: ¡Del 16 de diciembre hasta el 10 de febrero! ha durado el parón navideño del Congreso de los Diputados. El calendario laboral de los diputados es de dos periodos de sesiones: de septiembre a diciembre y de febrero a junio; y, por lo tanto, 4 meses de vacaciones, dos en verano y dos en Navidad; a los que hay que sumar las semanas de “cortesía parlamentaria”. Eso sin tener en cuenta el absentismo y que la mayoría de los parlamentarios empiezan el fin de semana a partir de los jueves, ya que los plenos se reducen tres días a la semana (martes, miércoles y jueves).
Por supuesto que recibiendo íntegramente su salario. Un salario mínimo de diputado de 3.996 euros al mes, (6.125 euros los portavoces), al que hay que sumarle otros 850 euros en dietas para los diputados por Madrid y 1.823 euros para los del resto de circunscripciones de España.
 
Se nos dice que las campañas electorales son agotadoras ¿Pero cuantos de los 350 diputados, y de los 264 senadores, son candidatos? ¿Por qué los que no lo son no están en su puesto de trabajo, y en campaña sólo los autorizados con un permiso justificado?
Solo IU y PP han hecho tímidos esfuerzos por evitarlo, “para no seguir dando mal ejemplo ante los ciudadanos”. Pero si lo querían hacer de verdad ¿por qué no se han quedado ellos dando ejemplo?
Lo del Congreso es una parte más de lo que ocurre con la clase política de nuestro país, que lejos de ser “ejemplar” para los ciudadanos es cada vez más sinónimo de una casta privilegiada ligada al escándalo permanente, a la corrupción, las comisiones, los pelotazos urbanísticos, las prebendas, incluso las prácticas propias de la España de la “escopeta nacional”, incluidas monterías y el espionaje político.
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