Vacuna del papiloma

Razones sólidas para la moratoria

Según los impulsadores del manifiesto por una moratoria de la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano ya hay estudios en varios paí­ses que alertan de sus efectos secundarios.

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25-02-2009
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La Red de Mujeres Profesionales de la Salud y el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) han comunicado al ministro de Sanidad, Bernat Soria, que ya hay estudios de varios paí­ses que alertan de los efectos secundarios que causa la vacuna contra el virus del papiloma humano. La Red de Mujeres Profesionales de la Salud y el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) han comunicado al ministro de Sanidad, Bernat Soria, que ya hay estudios de varios paí­ses que alertan de los efectos secundarios que causa la vacuna contra el virus del papiloma humano.
    Esto coincide con que una de las dos niñas ingresadas por causa de los efectos adversos sufridos tras la vacuna ha vuelto a la unidad de cuidados intensivos del Hospital Clínico de Valencia, aunque permanece estable dentro de la gravedad. Las niñas llevan diecinueve días ingresadas en el centro médico por convulsiones, somnolencia y pérdida de conocimiento tras vacunarse en sus centros de salud con la vacuna Gardasil, fabricada por la multinacional Sanofi Pasteur MSD. La moratoria sobre esta vacuna, reclamada por catedráticos de salud pública de toda España, no ha calado ni en Valencia, donde, a pesar de ser retirados los medicamentos del lote sospechoso, hace una semana la Conselleria de Sanidad reanudó la campaña de vacunación.

A        petición del Ministerio de Sanidad, la Agencia Europea del Medicamento ha revisado la información disponible sobre la relación entre las convulsiones y la vacuna Gardasil. Su conclusión ha sido que el síncope con convulsiones se consideran una "reacción adversa conocida" de la vacuna Gardasil; que, sin embargo, su balance beneficio/riesgo sigue siendo positivo; y que la ficha técnica de este medicamento debe reforzar la información sobre las posibles reacciones mencionadas. Conclusiones que llevan a la continuación de su administración.

   Por el contrario, los solicitantes de la moratoria, en una carta a Bernat Soria, le han hecho llegar los resultados del último informe del Sistema Norteamericano de Notificación de Eventos Adversos en las Vacunas (VAERS) de febrero 2009, en el que se analiza la vacuna Gardasil y las más de diez mil mujeres afectadas por ella, de las que 458 tuvieron que ser hospitalizadas y 29 fallecieron. Obviamente, ninguna vacuna está exente de efectos adversos, no se trata cuestionar Gardasil por esta razón, sino porque toda la argumentación basada en su balance beneficio/riesgo es engañosa, no basada en la realidad. El informe recomienda a la Agencia Norteamericana del Medicamento (FDA) que investigue las muertes y problemas ocasionadas a las jóvenes vacunadas, que se revise la información que dan los laboratorios y que se informe a los padres de los problemas de salud que ha generado la vacuna. Conclusiones por las que la agencia europea ha pasado de puntillas.

    Dos datos nos dan idea de que el “balance beneficio/riesgo” no está tan claro. Antes de la autorización del Gardasil esta vacuna se probó en apenas 1.200 mujeres de menos de 16 años, y que hasta noviembre de 2008 ya se habían reportado 9 muertes, 4 embolias, 4 paros cardiacos, 9 casos de lupus y dos de vasculitis. Sus beneficios no se pueden comprobar hasta treinta años después de vacunadas. Y, por otro lado, la carta al ministro, recuerda también que Gardasil sólo ha demostrado que previene la infección de dos cepas de alto riesgo del papiloma virus, la 16 y la 18, y que en España, según un estudio, serían solo los responsables del 28,2% de los cánceres de cérvix, por lo que "su aplicación no puede eliminar la aparición de cáncer cervical". O que en Canadá, Alemania, Irlanda y en Dakota del Sur (EEUU) las comunidades científicas se están replanteando su decisión de recomendar la vacuna.

     Además, le piden en la carta que ya que se ha iniciado la vacuna en España se haga un seguimiento rigurosos de las niñas a las que se ha inmunizado y que se haga pública tanto la metodología de la vigilancia como los resultados que se obtengan. Son exigencias razonables, el “ministro de los pacientes” debería atender esta demanda ante la creciente evidencia de que sólo los intereses de las multinacionales farmacéuticas parecen justificar la administración de esta vacuna. Los padres interesados deben pedir más información a CAPS, Centro de Análisis y programas sanitarios. Calle Parrís, 150. 08036 Barcelona, España. tfn 933 226 554 caps@pangea.org
 
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