Últimas encuestas electorales en el Paí­s Vasco:

Todo por decidir

Las encuestas de este fin de semana coinciden en que estas elecciones son las más reñidas de la historia en el Paí­s Vasco, y nada está decidido.

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23-02-2009
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Todas las previsiones que hace unos dí­as se presentaban como seguras quedan en entredicho. Varios factores intervienen en agudizar la incertidumbre: el PNV recupera posiciones y remonta su tendencia a la baja, el PSE pierde fuelle en su lí­nea de ascenso y hasta un 29% de los electores, separando a los abstencionistas, no tienen aún decidido su voto.
 (Pincha para ampliar la imagen). Se ha invertido la tendencia y según las encuestas Ibarretxe y sus aliados estarí­an hoy a un sólo escaño de poder reeditar su pacto de gobierno.
(Pincha para ampliar la imagen). Se ha invertido la tendencia y según las encuestas Ibarretxe y sus aliados estarí­an hoy a un sólo escaño de poder reeditar su pacto de gobierno.
Todas las previsiones que hace unos dí­as se presentaban como seguras quedan en entredicho. Varios factores intervienen en agudizar la incertidumbre: el PNV recupera posiciones y remonta su tendencia a la baja, el PSE pierde fuelle en su lí­nea de ascenso y hasta un 29% de los electores, separando a los abstencionistas, no tienen aún decidido su voto.
Así, aunque en la mayoría de los casos se anuncia como lo más previsible que Ibarretxe tiene pocas posibilidades de reeditar gobierno, ya que su actual tripartito difícilmente conseguiría los 38 escaños necesarios ni con la incorporación de Aralar, (y no podrá contar como en las dos últimas ocasiones con el apoyo del entorno de ETA para gobernar); la realidad es que se ha invertido la tendencia que afirmaba con seguridad que los 30 años de gobiernos del PNV habían llegado a su fin.
 
El País destaca: “El PSE tendrá la clave para gobernar”, su encuesta prevé que las posibilidades del tripartito, aún incorporando a Aralar, se alejan en 3 escaños de los 38 necesarios de la mayoría absoluta y López puede ser 'lehendakari' con apoyo del PP” dice el diario.
 
Pero frente a la certidumbre del grupo PRISA, El Mundo y La Vanguardia ofrecen un panorama más abierto de lo que han venido pronosticando los sondeos”. El rotativo madrileño señala que “el PNV y sus aliados estarían hoy a un sólo escaño de poder reeditar su pacto de gobierno”. Dato en el que coincide el diario catalán que afirma: El desenlace de las elecciones vascas está más abierto que nunca. Un solitario escaño en el aire puede decantar la mayoría absoluta en favor del PNV y sus actuales aliados, pero también puede entregar el diputado número 38 a la oposición que configuran socialistas y populares.
 
El Correo vuelve a inasistir en que No hay nada decidido en el País Vasco. PNV y PSE empatan a escaños en su carrera hacia la Lehendakaritza”,  pero reconoce sin embargo una mayor facilidad al bloque PSE-PP de obtener la mayoría suficiente para formar gobierno. Y este diario aporta el significativo dato de que el líder de IU-EB, Javier Madrazo podría quedarse sin acta de diputado al perder su escaño por Vizcaya.
 
Todas las encuestas coinciden a su vez en que, pese a las dificultades para formar gobierno, Ibarretxe es el líder mejor valorado y el que más confianza obtiene de los electores para gestionar cuestiones como la economía o la lucha antiterrorista.
 
También coinciden en que UPyD emergerá como nueva fuerza con representación parlamentaria en Euskadi, con un diputado por Álava, previsión que El Mundo eleva a dos, incluyendo un segundo representante por Vizcaya y convirtiendo al partido de Rosa Díez en la posible clave de un gobierno no nacionalista.
 
Y si todo está abierto y todo se ha movido en una dirección favorable a Ibarretxe, al que hace sólo unos días se daba por muerto, la cuestión esencial es preguntarse por qué e intentar poner remedio para que el 1 de marzo se celebre el funeral.

LA CRISIS ECONÓMICA ES LA CLAVE
 
Dos cuestiones a tener muy en cuenta. La primera, el hecho de que la crisis encabeza, con distancia, la lista de los principales temas que preocupan a los vascos. La segunda, que el 29% de indecisos representan por sí solos 24 escaños, un tercio de los que están en liza.
 
Y no hay ninguna duda de que la maquinaria electoral peneuvista es la que mejor está sabiendo jugar sus bazas. Han arrinconado los discursos soberanistas y han pasado a centrar su propaganda en las habilidades del gestor Ibarretxe presentando de manera sesgada los indicadores económicos que dicen que Euskadi está en mejor situación económica a la del resto de España y más preparada para afrontar la crisis. Y esto hace mella en el electorado: mientras que un 48% valora entre “mala” y “muy mala” la situación económica en el País Vasco, el porcentaje se eleva hasta el 71%, 23 puntos de diferencia, cuando se pregunta por la situación en España.
 
Ahí está la batalla y ahí hay que darla. UPyD ha de encabezar la denuncia de la situación económica en el País Vasco y proponerse para dar alternativas consecuentes.
 
En primer lugar presentando la realidad de los datos sobre cómo la crisis, ha llegado más tarde, pero ha empezado a afectar ya al País Vasco y sus efectos llevan un ritmo muy superior a la media española. El indicador de ascenso del paro en el mes de enero da un 9,4% en el País Vasco frente al 6,35% de la media nacional. Y algo similar sucede con la destrucción en la industria.
 
En segundo lugar denunciando el despilfarro de Ibarretxe en la financiación de sus proyectos soberanistas y de ruptura con el resto de España. Y exigiendo que los recursos se pongan en función de la creación de riqueza y empleo.
 
Y en tercer lugar proponiendo soluciones progresistas para que la crisis sea aprovechada en beneficio de los intereses de los trabajadores y en una redistribución de las rentas que –al igual que en el resto de España- hagan que paguen la crisis los que más se han beneficiado en estos años mientras se eleve el nivel de vida de los trabajadores y la pequeña empresa.
 
Con estas claves, y en los días que restan, UPyD puede contribuir decisivamente a que Ibarretxe y los jelkides etnicistas no puedan, por enésima vez, dar gato por liebre y llevarse de nuevo el minino al agua.
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