Gobierno Federal de Transición o el reparto del poder.

Somalia en la mente de su pueblo.

La lucha por el poder de las élites gobernantes de las tribus es seguro, ¿y el futuro del pueblo?

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22-02-2009
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Somalia no ha tenido autoridad central efectiva desde 1991, desde el derrocamiento del ex presidente Mohamed Siad Barre. Somalia se ha visto inmersa en un ciclo sangriento por los enfrentamientos entre facciones rivales. Somalia no ha tenido autoridad central efectiva desde 1991, desde el derrocamiento del ex presidente Mohamed Siad Barre. Somalia se ha visto inmersa en un ciclo sangriento por los enfrentamientos entre facciones rivales.
Desde 1991 el Gobierno y el pueblo de Yibuti (gran aliado en la zona del imperialismo yanqui) ha realizado interminables esfuerzos promoviendo y acogiendo numerosas reuniones, con objetivo de la “reconciliación de Somalia”. El último proceso de paz, mediado por Naciones Unidas, en la que el líder de la oposición islámica moderada, Alianza para la Nueva Liberación de Somalia (ARS), salio elegido nuevo presidente de Somalia el jeque Sharif Sheikh Ahmed, que ha contado con toda una estrategia por parte de la ONU para hacer posible esa elección.
 
Las últimas conversaciones entre el Gobierno Federal de Transición (GFT) y la Alianza para la Re-Liberación de Somalia, el proceso ha carecido de objetividad, transparencia y realismo. Las dos partes evitaron abordar los problemas fundamentales que sustentan la crisis somalí imprescindible para proponer soluciones políticas al conflicto. Muy al contrario ha prevalecido una política de intereses, como la cuestión de la reforma del Gobierno Federal de Transición o el reparto del poder. Parece que el objetivo final de estas conversaciones ha sido la exoneración de las fuerzas etíopes y sus cómplices (siempre el imperialismo como un ente en la sombra) de las acusaciones de crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos cometidos contra los ciudadanos somalíes, la aceptación de la injerencia Etiope en los asuntos de Somalia, la continuación de la inestabilidad regional, de legitimación de la lucha encabezada por el nuevo movimiento de liberación, la desintegración territorial y la propagación de la desesperación.
 
La eliminación del tribalismo, la ignorancia, la injusticia y el aumento de clanes basados en grupos terroristas en Somalia deberían ser para el recién elegido presidente somalí jeque Sharif las principales prioridades, pero como eso no entra en los intereses  y objetivos de los EE.UU. Se volverá a desaprovechar la oportunidad de buscar lo que es bueno para el país, para el pueblo somalí. Ya que lo que se perseguirá será lo bueno para las tribus o las sectas, ardua tarea ya que la nación somalí está estructurada en base a la ley consuetudinaria. Esto es excepcional, porque casi todas las naciones en el mundo se organizan en base a la ley legislada La ley consuetudinaria somalí consiste en un compuesto de leyes tribales e instituciones. Cada tribu somalí, y hay más de 40, tiene su propia ley consuetudinaria y en un parlamento, con mas de 500 miembros. Con la presión de los intereses de potencias extranjera, la lucha por el poder de las élites gobernantes de las distintas tribus es algo seguro, como lamentable seguro es que el futuro del pueblo somalí, seguirá supeditado a satisfacer los intereses imperialistas, que siempre ha demostrado, y es parte de su política, que el logro de sus intereses pasa por eliminar a los pueblos, para poder hacerse con sus riquezas.
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