Efemérides

Luis Buñuel

"Un perro andaluz" fue un grito, un manifiesto a favor del crimen.

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21-02-2009
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Dos jesuitas arrastran un piano. Sobre el piano un burro podrido. Una mano cortada, hormigas y una navaja que corta un ojo. "Un perro andaluz" fue un grito, un manifiesto del crimen. Un asesinato de las convenciones, la ética y la moral, un manifiesto contra las castrantes normas y valores de un mundo que habí­a conducido a la carnicerí­a de la Guerra Mundial. Amor "fou", loco, frente a la moral y la ética, frente a los "putrefactos", frente a la iglesia que reprimen a los amantes que saltan sin freno en la "Edad de Oro". Dos jesuitas arrastran un piano. Sobre el piano un burro podrido. Una mano cortada, hormigas y una navaja que corta un ojo. "Un perro andaluz" fue un grito, un manifiesto del crimen. Un asesinato de las convenciones, la ética y la moral, un manifiesto contra las castrantes normas y valores de un mundo que habí­a conducido a la carnicerí­a de la Guerra Mundial. Amor "fou", loco, frente a la moral y la ética, frente a los "putrefactos", frente a la iglesia que reprimen a los amantes que saltan sin freno en la "Edad de Oro".
Las vanguardias de entreguerras hicieron estallar todas las normas y  valores, toda la geometría del viejo mundo.  Las potencias que habían dominado el mundo desgarraron y devoraron Europa. Tristan Tzara  en el manifiesto dadá aullaba:
 “Que grite cada hombre (…) contra los bandidos que han desgarrado los siglos”
 
El surrealismo reconcilió el arte con la vida. Frente al realismo plano el surrealismo revelaba una nueva realidad. Mientras hombres encabezaban revoluciones políticas y construían otra sociedad el surrealismo protagonizaba otra revolución, liberar al hombre. Un hombre nuevo, libre  frente al individuo alienado, castrado,  domesticado, aplastado por la represión, por la ley y por el estado.
 
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