El Observatorio

El Manifiesto del Futurismo

El 20 de febrerro de 1909 se publicó en "Le Figaro" el Manifiesto Futurista, un documento histórico que merece la pena leer

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20-02-2009
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El "Manifiesto Futurista" es uno de los primeros y uno de los principales documentos de las vanguardias artí­sticas que iban a revolucionar de arriba abajo el mundo del arte y de la cultura a principios del siglo XX. Se trata de un hecho de un relieve muy singular. El arte abandonó una senda de siglos para tomar un desví­o inédito. Rompió los moldes clásicos para aventurarse por sendas desconocidas. Cambió la imagen del mundo y la forma de representarlo. Pero aquello no estaba libre de ambigüedades. Y el Manifiesto Futurista las encierra casi todas. Por eso merece la pena recordar hoy, en que se cumple su centenario, sus famosas "once voluntades". El "Manifiesto Futurista" es uno de los primeros y uno de los principales documentos de las vanguardias artí­sticas que iban a revolucionar de arriba abajo el mundo del arte y de la cultura a principios del siglo XX. Se trata de un hecho de un relieve muy singular. El arte abandonó una senda de siglos para tomar un desví­o inédito. Rompió los moldes clásicos para aventurarse por sendas desconocidas. Cambió la imagen del mundo y la forma de representarlo. Pero aquello no estaba libre de ambigüedades. Y el Manifiesto Futurista las encierra casi todas. Por eso merece la pena recordar hoy, en que se cumple su centenario, sus famosas "once voluntades".
1. Nosotros queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.

 
2. El valor, la audacia, la rebelión serán elementos esnciales de nuestra poesía.

3. Hasta hoy, la literatura ensalzó la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.

 
4. Nosotros afirmamos que la magnificiencia del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carreras con su capó adornado de gruesos tubos semejantes a serpientes de aliento explosivo.... un automóvil rugiente que parece correr sobre la metralla, es más bello que la "Victoria de Samotracia".

5. Nosotros queremos cantar al hombre que sujeta el volante, cuya asta ideal atraviesa la Tierra, ella también lanzada a la carrera, en el circuito de su órbita.

 
6. Es necesario que el poeta se prodigue con ardor, con lujo y con magnificiencia para aumentar el entusiástico fervor de los elementos primordiales.

7. Ya no hay belleza si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra de arte. La poesía debe concebirse como un violento asalto contra las fuerzas desconocidas, para obligarlas a arrodillarse ante el hombre.

 
8. ¡Nos hallamos sobre el último promontorio de los siglos!... ¿Por qué deberíamos mirar a nuestras espaldas, si queremos echar abajo las misteriosas puertas de lo Imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros ya vivimos en lo absoluto, pues hemos creado ya la eterna velocidad omnipresente.

9. Nosotros queremos glorificar la guerra -única higiene del mundo-, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer.

 
10. Nosotros queremos destruir los museos, las bibliotecas, las cademias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y toda cobardía oportunista o utilitaria.

11. Nosotros cantaremos a las grandes muchedumbres agitadas por el trabajo, por el placer o la revuelta; cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos el vibrante fervor nocturno de los arsenales y de los astilleros incendiados por violentas lunas eléctricas; las estaciones glotonas, devoradoras de serpientes humeantes; las fábricas colgadas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; los puentes semejantes a gimnastas gigantes que saltan los ríos, relampagueantes al sol con un brillo de cuchillos; los vapores aventureros que olfatean el horizonte, las locomotoras de ancho pecho que piafan en los raíles como enormes caballos de acero embridados con tubos, y el vuelo deslizante de los aeroplanos, cuya hélice ondea al viento como una bandera y parece aplaudir como una muchedumbre entusiasta."
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