Gira asiática de Hillary Clinton

Indonesia principal baluarte de EE UU en el sudeste Asiático

La administración de EE UU quiere utilizar a Indonesia como palanca para intervenir en Birmania.

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19-02-2009
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Entre los importantes desafí­os de polí­tica exterior a los que tendrá que hacer frente la próxima Administración Obama figura, en lugar destacado, la necesidad de una nueva estrategia con respecto a Asia-Pací­fico.
  La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. (EFE)
La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. (EFE)
Entre los importantes desafí­os de polí­tica exterior a los que tendrá que hacer frente la próxima Administración Obama figura, en lugar destacado, la necesidad de una nueva estrategia con respecto a Asia-Pací­fico.
La secretaria de Estado nortemericana, Hillary Clinton, partió este miércoles de Japón rumbo a Indonesia en lo que será una nueva etapa de su primera gira oficial tras asumir el cargo, que incluye también Corea del Sur y China.

La seguridad regional, el comercio bilateral y la situación en el Oriente Medio serán los principales temas a tratar durante la visita oficial a Indonesia la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

También recorrerá la sede central de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y mantendrá un encuentro con el secretario general de esa organización regional, el tailandés Surin Pitsuwan.

Clinton aseguró que Washington y Yakarta pueden trabajar conjuntamente para combatir la crisis desde la plataforma del G-20, y prometió "apoyo" a Indonesia, la mayor economí­a del Sudeste Asiático.

La administración de EE UU quiere utilizar a Indonesia como palanca para intervenir en Birmania, donde la administración Bush hizo un intento de "revolución naranja", frustrada por la junta militar en el poder, apoyada por China.

Entre los importantes desafí­os de polí­tica exterior a los que tendrá que hacer frente la próxima Administración Obama figura, en lugar destacado, la necesidad de una nueva estrategia con respecto a Asia-Pací­fico.

Es una región relegada en la lista de prioridades de la polí­tica exterior del paí­s en los últimos años, como consecuencia de la primací­a absoluta de la lucha contra el terrorismo y de la excesiva concentración de esfuerzos en Irak.

Si EEUU quiere que su salida ordenada de Irak y la concentración de esfuerzos militares en Afganistán (con implicaciones, claro está, en la lucha contra el terrorismo y la inestabilidad en Pakistán) lleguen a buen puerto, deberá contar con una mayor cooperación de los grandes paí­ses asiáticos, sin cuyo concurso esos objetivos se antojan poco menos que imposibles.

Washington esta reconsiderando lo que muchos analistas denominan la "estrategia de contención de China" desplegada por la Administración Bush.

La presencia de tropas en Asia Central, el acuerdo nuclear con la India y el apoyo sin matices a la nueva polí­tica de seguridad de Japón (basada en el "arco de democracia y prosperidad" formado por Japón, Australia, la India y Europa) son, entre otros, aspectos de esa estrategia de contención.

Tender una mano al mundo musulmán habí­a sido otra de las premisas del mandatario de EE.UU. Ya en su discurso de investidura, el pasado 20 de enero, aseguró que fomentará el "interés mutuo y el respeto" con los gobiernos islámicos. Una prueba de ello fue la llegada ayer a Indonesia de la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Con 190 millones de habitantes, Indonesia es el paí­s musulmán más poblado. Además, es considerado una suerte de faro de democracia y modernidad en el mundo islámico

El portavoz de Clinton, Robert Wood, destacó que la visita tiene el objetivo de reforzar las relaciones bilaterales entre EE.UU. e Indonesia, a la vez que mostrará como con Obama en la Casa Blanca los lazos con el mundo islámico en su totalidad pueden cambiar de manera radical.

Wolfowitz subsecretario de defensa en la administración Bush destacaba en su testimonio tres razones principales por las que Indonesia deberí­a ser más tenida en cuenta. Primero, enfatizaba su condición como mayor paí­s musulmán del mundo.

La segunda razón esgrimida por Wolfowitz para prestar más importancia a Indonesia es su ubicación estratégica. Por un lado, controla las aguas territoriales que conectan el Océano Índico con el Pací­fico a través del estrecho de Malacca. La inestabilidad de la región serí­a desastrosa para la seguridad de los buques que circulan por la zona y, por lo tanto, para el comercio mundial.

Por otro lado, está su condición de paí­s dominante del sudeste asiático. Esta región, agrupada en la ASEAN, cuenta con una población de 450 millones de habitantes y es importante en sí­ misma y como vecina estratégica de China. Su inestabilidad podrí­a implicar la injerencia directa de China, con importantes consecuencias para todo el Asia-Pací­fico.

La tercera razón expuesta era el enorme crecimiento económico que habí­a experimentado Indonesia, particularmente a partir de los años ochenta.

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