Los cupos policiales o a la "caza" del inmigrante

Delito: ser inmigrante

Si, como afirma el ministro del interior, no conocí­a las órdenes de cupos diarios de detención de inmigrantes debe dimitir y disolver la policí­a.

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19-02-2009
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Según los sindicatos de la policí­a, incluso se ofrecen dí­as libres a cada agente dependiendo del número de inmigrantes sin papeles detenidos al mes. Bocas de metro, locutorios y hasta colegios, cualquier sitio es bueno para ir a la "caza" del inmigrante. "Marruecos, prioritario (Se expulsan porque la mayorí­a del traslado se hace por carretera y se documentan bien. Bolivia, no se expulsan en la actualidad. Capacidad de plazas en vuelo, limitadas)". Forma parte de las órdenes recibidas y denunciadas por los sindicatos de la policí­a (SUP, CEP, UFP y SPP). Según los sindicatos de la policí­a, incluso se ofrecen dí­as libres a cada agente dependiendo del número de inmigrantes sin papeles detenidos al mes. Bocas de metro, locutorios y hasta colegios, cualquier sitio es bueno para ir a la "caza" del inmigrante. "Marruecos, prioritario (Se expulsan porque la mayorí­a del traslado se hace por carretera y se documentan bien. Bolivia, no se expulsan en la actualidad. Capacidad de plazas en vuelo, limitadas)". Forma parte de las órdenes recibidas y denunciadas por los sindicatos de la policí­a (SUP, CEP, UFP y SPP).
Si, como afirma el ministro del interior, no conocía las órdenes de cupos diarios de  detención de inmigrantes debe dimitir y disolver la policía. Una institución armada sin jerarquía y sin disciplina es un peligro para la sociedad.

Es absolutamente impensable que los jefes de policía actuaran por su cuenta, al margen de las órdenes recibidas del Ministerio del Interior.

Pero la política de “cupos” para detención de inmigrantes no es un hecho puntual sino que forma parte de la política general del gobierno de persecución y criminalización de este sector de la clase obrera, que se acelera de forma virulenta desde el inicio de la crisis.

¿Por qué se puede afirmar que es una política general, no puntual?

Uno, el ministro de trabajo, Celestino Corbacho, enfática y frecuentemente, vincula crisis e inmigración. Señalando a los trabajadores inmigrantes como uno de los obstáculos para resolver la crisis. Peligrosas declaraciones que son caldo de cultivo para posiciones racistas y xenófobas en nuestro país.
 
Dos, “Nos desnudan y tiran nuestras cosas al suelo, desarman nuestras camas, nos insultan y nos humillan con sus amenazas. Nos recuerdan que somos basura que ha llegado de otros pueblos (…)Yo no soy ningún delincuente. Soy un obrero de la construcción que no tengo papeles”. Extracto de la carta de 85 inmigrantes retenidos en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid.  Denuncia de las brutales agresiones en los Centros de, donde se hacinan a los inmigrantes en trámite de deportación.

Tres, la nueva reforma a la Ley de Extranjería, que próximamente se debatirá en el Parlamento, pretende limitar gravemente conseguir los papeles por “arraigo”, la única forma de regularización para los inmigrantes sin papeles a los que ha expirado su visado. Por otra parte, convierte en delito dar trabajo a un inmigrante sin papeles y lo penaliza con desproporcionadas multas.

La suma de este conjunto de políticas y climas de opinión han creado un temor, impensable hace unos meses, entre los inmigrantes. Muchos sin papeles no salen de noche, yo conozco unos cuantos, evitan circular por ciertos sitios y el trabajo se ha puesto muy difícil.

Por todo ello no podemos equivocarnos, no es una política puntual, sino general del gobierno con el objetivo de atemorizar, en tiempo de crisis, a un importante sector de la clase obrera.

¿Qué buscan? Durante los años de bonanza primero, se promovió y, luego, se hizo la vista gorda sobre un mercado laboral en negro, que ha venido muy bien para sacar beneficios y, como no, bajar las condiciones de vida y trabajo del conjunto de los trabajadores.

Ahora todos los focos se ponen sobre los inmigrantes con y sin papeles. ¿Por qué?

Es imposible “expulsar” a todos los inmigrantes sin papeles de del país, ese no es el objetivo.

Con la crisis se trata de dar una vuelta de tuerca más a las condiciones de superexplotación de este mercado laboral particularmente sensible. Y en este mecanismo de engranaje, una vuelta de tuerca más a la explotación del conjunto del mercado laboral en España con la justificación de la crisis.

Ya lo decía Marx, no se oprime por oprimir, se oprime para explotar.

Ideológicamente de lo que se trata es de romper la solidaridad y unidad del pueblo español con los inmigrantes, reconvirtiéndolo en desconfianza y recelo muntuo. En la medida que las cosas se pongan cada vez más duras con la crisis, en esa misma medida hay que dividir a los trabajadores.

Para las clases dominantes, los inmigrantes integrados dentro de un movimiento político y social junto con el pueblo español, sería una bomba de relojería.

No se trata de una estrategia “nueva”. Históricamente todas las clases dominantes, particularmente en los momentos de crisis económica, han fomentado la división y el enfrentamiento entre los trabajadores por su origen.

Ocultan su responsabilidad como clase explotadora y desvían la atención mediante todo tipo de climas de opinión, campañas o políticas concretas a hacer creer que los inmigrantes, de una u otra manera, son responsables o al menos parte del problema que genera o agudiza la crisis.

Los trabajadores españoles o extranjeros, con o sin papeles, tenemos que tener claro que solo desde la unidad, la solidaridad y el apoyo muntuo podremos salir de esta crisis haciéndole pagar sus consecuencias a quienes la han generado.  

Somos una misma clase. Nosotros, los trabajadores, seamos de donde seamos estamos de este lado. Ellos, el gobierno, la banca y un puñado de monopolios, están del otro. Y punto.
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