Cómic

Las Serpientes Ciegas

Felipe Hernández Cava publica un excelente álbum que relata el viaje de un norteamericano desde la Gran Depresión hasta la Guerra Civil Española.

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19-02-2009
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Nueva York, 1939. Ben Koch, es un miembro del joven Partido Comunista de los Estados Unidos, perseguido en los tiempos en los que el gran Crack todaví­a azotaba a las clases populares. Las Serpientes Ciegas es la historia de una búsqueda constante, un hombre busca a otro hombre, pero sobre todo se busca a sí­ mismo. Una novela de género negro, más polí­tico que policiaco, que nos regala uno de los mejores guionistas de nuestro paí­s, acompañado de los geniales pinceles de Bartolomé Seguí­.
 Las Serpientes Ciegas
Nueva York, 1939. Ben Koch, es un miembro del joven Partido Comunista de los Estados Unidos, perseguido en los tiempos en los que el gran Crack todaví­a azotaba a las clases populares. Las Serpientes Ciegas es la historia de una búsqueda constante, un hombre busca a otro hombre, pero sobre todo se busca a sí­ mismo. Una novela de género negro, más polí­tico que policiaco, que nos regala uno de los mejores guionistas de nuestro paí­s, acompañado de los geniales pinceles de Bartolomé Seguí­.
Las Serpientes Ciegas también habla de idealismo y decepciones, de corrupción y guerras. En una época en la que luchar a contracorriente era siempre una cuestión de vida o muerte, el protagonista no duda en seguir un camino que es mucho más que tortuoso. Jugando con una estructura temporal paralela, vamos conociendo su historia, pero también la de la pérdida de su inocencia. Asistimos al abrazo de las ideas, a su formación y a su victoria, pero también a su perversión y derribo.
 
Un discurso en apariencia pesimista, situado en una época en el que las batallas de estos valientes se contaban por derrotas. Un viaje que lleva al protagonista a seguir abrazando ideales luminosos, y le conduce al fatal desenlace de la Guerra Civil en España, donde intenta dar su última batalla. Un discurso amargo en la que el autor deja una clara lectura: el ser humano siempre tendrá una gran debilidad, sólo el pensamiento crítico, la inteligencia y el sentido común serán capaces de compensarla. Una apuesta que, en buen ejemplo, el propio Cava pone en duda con un final tan sorprendente e inesperado como socarronamente acertado.

El guión de Cava avanza, se crece a golpe de diálogos, encajados entre los trazos de Seguí que desarrolla un trabajo espectacular, con una escenografía simplemente maravillosa, especialmente en los fondos neoyorquinos. Usando un color con una esplendida capacidad narrativa, que aporta además el ambiente necesario en cada escena.

En definitiva, una obra de una madurez soberbia, en la que el autor dialoga con un lector al que considera inteligente y consciente, y al que proporciona una obra de género histórico, cargada de reflexión ideológica.
 
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