Acciona ultima la venta a la italiana Enel de su 25% en Endesa

De "campeón nacional" a monopolio desguazado

Y quien más sale ganando con esta auténtica "chapuza nacional" es… ¿lo han adivinado? Efectivamente, han acertado y se trata de Emilio Botí­n, el inevitable cocinero en todos los guisos de Zapatero.

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17-02-2009
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Cuando comenzó la batalla por Endesa, con la OPA presentada por Gas Natural, Zapatero respaldó la fusión bajo el argumento de construir "campeones nacionales". Tres años después, Endesa es un monopolio a punto de ser desguazado. Acciona está a punto de vender su 25% en Endesa a la italiana Enel, transformada así­ en dueña absoluta de la antaño primera eléctrica española. Si le añadimos la entrega de Repsol a un monopolio foráneo -y parece que da igual que sean los chinos de Sinopec o la mafia rusa de Lukoil-, tendremos cerrado el cí­rculo de un mercado energético español controlado por manos extranjeras. Y quien más sale ganando con esta auténtica "chapuza nacional" es… ¿lo han adivinado? Efectivamente, han acertado y se trata de Emilio Botí­n, el inevitable cocinero en todos los guisos de Zapatero. Cuando comenzó la batalla por Endesa, con la OPA presentada por Gas Natural, Zapatero respaldó la fusión bajo el argumento de construir "campeones nacionales". Tres años después, Endesa es un monopolio a punto de ser desguazado. Acciona está a punto de vender su 25% en Endesa a la italiana Enel, transformada así­ en dueña absoluta de la antaño primera eléctrica española. Si le añadimos la entrega de Repsol a un monopolio foráneo -y parece que da igual que sean los chinos de Sinopec o la mafia rusa de Lukoil-, tendremos cerrado el cí­rculo de un mercado energético español controlado por manos extranjeras. Y quien más sale ganando con esta auténtica "chapuza nacional" es… ¿lo han adivinado? Efectivamente, han acertado y se trata de Emilio Botí­n, el inevitable cocinero en todos los guisos de Zapatero.
Cuando Acciona y Enel entraron en Endesa firmaron un acuerdo que permitía a los Entrecanales revender sus acciones a la eléctrica italiana en términos extraordinariamente ventajosos. Pero sólo podía ser ejecutado a partir de 2010. Acciona ha bloqueado en la práctica la gobernabilidad de Endesa –el Consejo todavía no ha podido reunirse para aprobar las cuentas del año y repartir dividendos- como medio para forzar a Enel a aceptar el adelanto.

Enel pagará a los Entrecanales 41,3 euros por cada acción, aún cuando Acciona las compró a 35 euros y desde entonces la cotización de Endesa ha descendido un 41,5%.

Así, Acciona saldará el crédito de 9.000 millones de euros contraído para entrar en la eléctrica, reducirá su deuda en 12.400 millones, y obtendrá además unas ganancias netas de 1.200 millones. Y además obtiene una opción preferente para quedarse, a un precio inferior al de mercado, con el sector de energías renovables de Endesa.

Por su parte, Enel acaparará el 92% de las acciones de Endesa, conquistando mando en plaza en la eléctrica, algo que hasta ahora no tenía –esa fue una de las condiciones para dejarle entrar en Endesa- a pesar de tener el 67% de las acciones.
Enel se tragará a Endesa, que hoy tiene una capitalización bursátil superior a la de la eléctrica italiana.

Todos hacen negocio. Pero en esta historia falta un personaje, que permanece entre bambalinas pero ha jugado un papel clave.
El adelanto de la venta de la participación de Acciona a Enel tiene un desencadenante. El Santander de Botín, que financió la entrada de Acciona en Endesa, exigió en noviembre a los Entrecanales abonar 1.000 millones adicionales, puesto que las acciones estaban por debajo de los 25 euros y no eran ya garantía suficiente. 

Al comprar las acciones de Acciona, Enel se hace cargo del crédito concedido por el Santander. Dado el carácter semipúblico de Enel, el responsable último sería el Estado italiano, un pagador mucho más fiable para Botín que una constructora. Al mismo tiempo, el Santander va a participar con 1.300 millones en el crédito que se concederá a la italiana para financiar la operación de compra, obteniendo otra tajada en forma de nuevos intereses.

Todos ganan, sobre todo Botín. Y la que hace tres años era la primera eléctrica española, ahora es un monopolio que se parte y reparte públicamente. Y quien se queda la mejor parte es el capital extranjero –en este caso italiano, pero puede ser ruso o chino en el caso de Repsol-. Si para que Botín siga ganando hay que vender las joyas de la abuela, se hace sin ningún remilgo sentimental.
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