Música

Los Grammy: Robert Plant dixit

"Dedicado a los que pensaban que nada se mueve bajo los cielos… los que murieron en la debacle os saludan"

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17-02-2009
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Robert Plant, Jimmy Page y Paul Hogan componen, sin duda, el trio madre del rock contemporáneo. Como iluminados por el dios Siva, parieron cada sonido, cada ritmo, cada cadencia, casi cada efecto que de una manera u otra se reconoce en este extenso árbol genealógico de los últimos 40 años. Junto al laboratorio de Deep Purple, la olla mágica de Led Zeppelin pintó de genialidades estructurales dos décadas turbulentas. Robert Plant, Jimmy Page y Paul Hogan componen, sin duda, el trio madre del rock contemporáneo. Como iluminados por el dios Siva, parieron cada sonido, cada ritmo, cada cadencia, casi cada efecto que de una manera u otra se reconoce en este extenso árbol genealógico de los últimos 40 años. Junto al laboratorio de Deep Purple, la olla mágica de Led Zeppelin pintó de genialidades estructurales dos décadas turbulentas.
En este caso, Robert Plant ha tenido que cumplir 60 años para ver reconocido “institucionalmente” una parte del misterio de su música. El mítico vocalista recibió cinco Grammy por “Raising sand” – en compañía de la cantante de bluegrass Alison Krauss -. Aunque hace tres años recibió un Grammy honorario por su carrera, Plant parece que no se conformó, e hizo bien. Fue uno de esos que se dan como diciendo “antes de que se nos vaya…”.

EL guitarrista y productor T-Bone Burnett ha actuado de argamasa de esta empresa, creando las condiciones necesarias para un triunfo inesperado. El también productor de la banda sonora de O´brother – el crisol cinematográfico de los Cohen – ha vuelto a firmar con estilo sureño la ceremonia gurú de la música norteamericana y referente mundial.

También, curiosamente, el tema premiado como la mejor grabación, “Please read the letter”, fue compuesto en santa alianza por Plant y Page, en un consciente Nashville style.

Plant sabe cómo se las gasta la industria: “No quiero que parezcamos un grupo de viejos aburridos que van persiguiendo a los Rolling Stones”. Así se refería a la posibilidad de volver a grabar como Led Zeppelin. La gran maquinaria mastica, engulle y vomita con una rapidez desconocida hace treinta años.

Huidizo profesional del circuito de la nostalgia, Plant ha sabido escurrirse a las presiones del camino más fácil: reblandecer los corazones añorantes de los tiempos pasados que fueron - ¿sin duda? - mejores.

Pese al magistral – así hay que decirlo – equilibrio conseguido por los Grammy, lo más destacable es el reconocimiento a una forma de hacer música “de gana sincera”. Quizás los vientos que recorren al gigante, desde la Casa Blanca a la mesa de negociaciones mundial, han permitido unos Grammy de conciliación con la música de proyecto y creación, más que de resistencia. Como suele pasar la industria camina y la música atraviesa todos los rincones:

A parte de los inevitables Coldplay, Lil´Wayne, Daft Punk, Justice, Bob Dylan – ¡en música clásica! -, Ladysmith Black Mambazo, el percusionista Giovanni Hidalgo, Radiohead… la balanza de la industria armoniza y Robert Plant se agarra al micro de agradecimientos como diciendo “dedicado a los que pensaban que nada se mueve bajo los cielos… los que murieron en la debacle os saludan”.
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