General Motors se encamina a la quiebra

Obama la industria del Automóvil su primer gran problema

El consejero principal del presidente Barack Obama afirmó el domingo que cualquier plan que apuntale a la industria automovilí­stica necesitará el sacrificio de todos los involucrados

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16-02-2009
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Se espera que las ventas de Chrysler se reduzcan un 48 por ciento, mientras que las de General Motors (GM) perderán un 38 por ciento. Por su parte, Ford menguará en casi un 30 por ciento. Se espera que las ventas de Chrysler se reduzcan un 48 por ciento, mientras que las de General Motors (GM) perderán un 38 por ciento. Por su parte, Ford menguará en casi un 30 por ciento.
El presidente de EEUU, Barack Obama, ha descartado la designación de un "zar" para dirigir el rescate del sector del automóvil y optará por la creación de una comisión especial, según informan hoy medios locales.

El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y el presidente del Consejo Económico Nacional, Lawrence Summers, encabezarán la nueva comisión, según indicaron "altos cargos" de la Administración a los que cita, sin identificarlos, "The Wall Street Journal".

La decisión de Obama de renunciar a la idea de su antecesor, George W. Bush, de nombrar a un "zar del motor" para mediar entre el gobierno, la industria automotriz, los sindicatos y las otras partes involucradas, se conoce la ví­spera de la presentación por parte de las compañí­as de sus propuestas para la reestructuración del sector.

La Administración Bush ya se habí­a comprometido con la concesión de créditos de 17.400 millones de dólares a dos de los "tres grandes" fabricantes estadounidenses de automóviles: GM y Chrysler.

Se cree que ambos pedirán financiación adicional para salvarse de la quiebra, en los planes empresariales que deberán presentar mañana.

El nuevo grupo designado por el presidente norteamericano para hacer frente a la crisis en el sector del automóvil estará formado también por miembros de los departamentos del Tesoro, Trabajo, Transporte, Comercio y Energí­a; así­ como por el Consejo Económico Nacional, la Oficina de la Casa Blanca para la Energí­a y el Medioambiente, y el Consejo Económico de la Agencia de Protección Medioambiental. Este panel especí­fico será supervisado por Geithner y Summers.

Bajos tipos de interés e innovaciones financieras facilitaron la compra de una media de 16 millones coches anuales entre el 2000 y el 2007. Los créditos avalados por los automóviles se dispararon desde 40.000 millones en 1998 hasta 106.000 millones en el 2005. En estados como California y Florida, las burbujas de la vivienda y el automóvil guardan una estrecha relación. Hasta una tercera parte de los coches se compraron con créditos avalados por la hipoteca de la vivienda cuyo precio no dejó de crecer hasta mediados del 2006.

Se prevé ventas de sólo 10 millones de unidades en los próximos dos años y quizás menos.

Los fabricantes de automóviles darán a conocer los resultados de sus ventas en EEUU durante el primer mes de 2009, con las perspectivas de que la demanda haya caí­do un tercio con respecto a enero de 2008.

Los analistas calculan que las ventas bajaron un 30 por ciento durante el mes de enero, y los que más van a sufrir, son una vez más los fabricantes estadounidenses.

Se espera que las ventas de Chrysler se reduzcan un 48 por ciento, mientras que las de General Motors (GM) perderán un 38 por ciento. Por su parte, Ford menguará en casi un 30 por ciento.

El consejero principal del presidente Barack Obama afirmó el domingo que cualquier plan que apuntale a la industria automovilí­stica necesitará el sacrificio de todos los involucrados, desde los obreros hasta los ejecutivos, incluyendo a los accionistas y los acreedores.

Obama parece que delega en el secretario del Tesoro las decisiones mas duras, comienza la cuenta atrás para una especie de quiebra controlada, que obligara a cerrar fábricas, despidos, prejubilaciones y una restructuración de la industria del Automóvil.

El rescate de los gigantes del automóvil en EE UU parece que no es posible tal como se habí­a planteado hasta ahora. Obama no quiere quemarse al comienzo de su mandato con las medidas duras e impopulares que esto conllevará.

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