Arte

Max Ernst, el auténtico surrealismo en Madrid

La obra del artista alemán se exhibe en la capital por primera vez desde 1936.

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15-02-2009
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El surrealismo fue un movimiento artí­stico interdisciplinar. El socialismo era la ví­a para conseguir la libertad colectiva, pero el manifiesto surrealista pretendió desarrollarlo y complementarlo con la libertad del individuo. El psicoanálisis y la investigación personal fueron los pretextos para un movimiento artí­stico que se extinguió con el auge del fascismo y que en los libros de historia ha quedado eclipsado por la alargada sombra de Dalí­. La obra de uno de sus máximos exponentes regresa a España siete décadas después. El surrealismo fue un movimiento artí­stico interdisciplinar. El socialismo era la ví­a para conseguir la libertad colectiva, pero el manifiesto surrealista pretendió desarrollarlo y complementarlo con la libertad del individuo. El psicoanálisis y la investigación personal fueron los pretextos para un movimiento artí­stico que se extinguió con el auge del fascismo y que en los libros de historia ha quedado eclipsado por la alargada sombra de Dalí­. La obra de uno de sus máximos exponentes regresa a España siete décadas después.
El año en el que triunfó la República en España, Max Ernst nos regaló su creativa visión del mundo y de si mismo por última vez. Más de setenta años después su peculiar obra se nos sigue revelando innovadora, transgresora y comprometida. La fundación Mapfre exhibirá en sus salas una de sus piezas más enigmáticas, la novela gráfica en collage Une semaine de bonté (Una semana de bondad), un pequeño ejemplo de la inmortalidad de un creador adelantado a su tiempo.
 
El artista realizó esta novela en 1933 como respuesta a la llegada de Hitler al poder en Alemania. Une semaine de bonté nace en un periodo en el que todo empezaba a oler mal y Ernst sabía que un artista debía comprometerse. De hecho él lo estaba desde hacía mucho tiempo. Sus primeros arrebatos juveniles fueron amparados por el movimiento dadaísta en París. En los primeros años del siglo XX, Ernst ya se cuestionaba las formas de representación artística vigentes, y abrió contradicciones que persisten en nuestros tiempos. La madurez personal y profesional la alcanzó al constituir, junto a André Breton, el movimiento surrealista como respuesta a la realidad social de la Europa de aquellos tiempos.
 
Inventor reconocido de la técnica del collage –imágenes creadas a partir de recortes de fotografias- utilizó este lenguaje para representar la complejidad de la mente humana y el universo del subconsciente. Pero Max Ernst no hablaba de introspección egocentrista, el conocimiento de los mecanismos que dominan al individuo era su forma de contribuir a un movimiento socialista en auge en aquellos tiempos.
 
Su mágica novela regresa a nosotros en un momento en el que la necesidad de nuevas ideas se nos hace inevitable. “Viejas” teorías expresadas con infinita belleza, que cada vez nos parecen más actuales y vanguardistas.
 
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