Las negociaciones de paz avanzan rápidamente

La tregua Israel-Hamás es "inminente" según Egipto.

Los mediadores israelí­es, palestinos y egipcios intentan cerrar un acuerdo estable antes de que pueda frustrarlo el próximo gobierno de Israel

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14-02-2009
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El tiempo apremia, dentro de unos dí­as las circunstancias de Tel Aviv podrí­an frustrar cualquier acuerdo. Las negociaciones -lentas y disputadas antes- van ahora más fluidas. Según fuentes diplomáticas palestinas y egipcias la firma de un alto el fuego prolongado entre Israel y Hamás es inminente, e incluso que tendrí­a lugar el próximo domingo, en El Cairo. El frágil alto el fuego provisional vigente desde el 18 de enero -roto numerosas veces por ambas partes- darí­a paso a un armisticio sólido de 18 meses, "con el cese de cualquier actividad militar o agresión", según ha dicho un portavoz de Hamás. El tiempo apremia, dentro de unos dí­as las circunstancias de Tel Aviv podrí­an frustrar cualquier acuerdo. Las negociaciones -lentas y disputadas antes- van ahora más fluidas. Según fuentes diplomáticas palestinas y egipcias la firma de un alto el fuego prolongado entre Israel y Hamás es inminente, e incluso que tendrí­a lugar el próximo domingo, en El Cairo. El frágil alto el fuego provisional vigente desde el 18 de enero -roto numerosas veces por ambas partes- darí­a paso a un armisticio sólido de 18 meses, "con el cese de cualquier actividad militar o agresión", según ha dicho un portavoz de Hamás.
"Hemos dado nuestro beneplácito para llegar a una acuerdo con Israel que incluye una tregua de 18 meses, la apertura de los seis puestos fronterizos con Gaza y la interrupción de cualquier actividad militar o agresión", aseguró el número dos de Hamás, Musa Abu Marzuk, que afirmó que en las próximas 48 horas Egipto puede anunciar el acuerdo final para un alto el fuego en Gaza.
 
El acuerdo recoge las principales exigencias palestinas: apertura de los pasos y fín del bloqueo a Gaza, cese de las hostilidades y reconstrucción de la franja. Hamás ha cedido en puntos clave como la presencia de fuerzas de la ANP en el paso de Rafah de Gaza con Egipto –único punto por donde puede abastecerse de armas-, una de las principales exigencias de Israel. También deberá detener la mano de los sectores más incontrolados del movimiento islamista –como el propio Mossad ha reconocido que está intentando la dirección de Hamás- para que cesen los lanzamientos de proyectiles a las poblaciones del sur de Israel.
 
No va a ser sencillo: ayer mismo dos cohetes lanzados desde Gaza y una granada de mortero impactaron en distintos puntos del sur de Israel, sin causar víctimas. En respuesta, la aviación israelí castigó la franja palestina y en el ataque murió un miliciano palestino y otro resultó herido. En Hebrón, el ejército israelí abatió a tiros a un menor palestino de catorce de años en la represión de una manifestación en la ciudad Cisjordania.
 
Además del odio y la tensión acumulada, el ambiente político se oscurece en Tel Aviv, que se debate entre un gobierno de derecha y de extrema derecha, con la presencia en la Knesset de un mayoría de fuerzas extremadamente hostiles a los palestinos. Tanto Netanyahu (Likud) como Lieberman (Israel Beitenu) han manifestado repetidamente sus intenciones de derrocar a Hamás invadiendo la franja si es necesario. Los mediadores israelíes, palestinos y egipcios –con la vigilancia de la Casa Blanca-  intentan cerrar un acuerdo estable antes de que pueda frustrarlo el próximo gobierno de Israel.
 
El acuerdo no recoge –como se anunció hace una semana- un intercambio de prisioneros. El trato que se anunció acerca de la liberación de una lista de un centenar de presos palestinos a cambio de la puesta en libertad del soldado rehén Gilad Shalit, secuestrado por Hamás en 2006, no ha sido cerrado. Aunque ni Israel ni Hamás han descartado que finalmente el intercambio forme parte del acuerdo final.




 
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