Colombia rehenes FARC

Uribe cierra la puerta a un canje humanitario

El grupo de Colombianos y Colombianas por la Paz afirmó que no bajará la guardia en la búsqueda de un acuerdo humanitario

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14-02-2009
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En sus duros planteamientos Uribe comparó a las FARC con el extinto jefe narcotraficante Pablo Escobar, al señalar que "quieren engañar al paí­s con polí­tica, y al mismo tiempo quieren arrodillarlo".
 El preesidente Uribe. Foto: teleSUR
El preesidente Uribe. Foto: teleSUR
En sus duros planteamientos Uribe comparó a las FARC con el extinto jefe narcotraficante Pablo Escobar, al señalar que "quieren engañar al paí­s con polí­tica, y al mismo tiempo quieren arrodillarlo".

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe rechazó este jueves tajantemente la posibilidad de llegar a un intercambio humanitario con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ya que para él el único acuerdo que acepta es que los rebeldes "liberen unilateralmente y de inmediato a todos los retenidos".

"El único acuerdo humanitario que se acepta es que liberen unilateralmente y de inmediato a todos los secuestrados, y que cesen los actos de violencia y que hagan la paz", manifestó el mandatario tras salir de una reunión con la Conferencia Episcopal de ese paí­s.

En sus duros planteamientos Uribe comparó a las FARC con el extinto jefe narcotraficante Pablo Escobar, al señalar que "quieren engañar al paí­s con polí­tica, y al mismo tiempo quieren arrodillarlo".

Uribe dijo que ante las FARC "no puede haber vocabulario endulzado, ni voluntad débil".

Refiriéndose a las recientes liberaciones llevadas a cabo unilateralmente por el grupo rebelde, consideró "que lo hicieron porque no han podido obtener una zona de despeje y porque temen que ocurra una nueva operación Jaquey que se desmovilicen más guerrilleros".

El Gobierno estaba eufórico por los golpes que le habí­a propinado a la guerrilla y abrigaba la esperanza de que, con un esfuerzo más, podrí­a poner fin a la amenaza insurgente. Insinuar un diálogo o una negociación es darles un respiro, permitirles un espacio polí­tico, alentar sus acciones.

El grupo de Colombianos y Colombianas por la Paz afirmó que no bajará la guardia en la búsqueda de un acuerdo humanitario, a pesar de que el presidente Uribe diga que solo acepta de las FARC una entrega unilateral de los secuestrados.

Gloria Cuartas dijo que a pesar de la posición asumida por el jefe de Estado, continuarán en su misión de seguir buscando todos los caminos que permitan un intercambio humanitario.

Señaló que hay que entender la situación de las personas que están en manos de la FARC, y por eso seguirán trabajando, porque prima la vida y la libertad.

Patricia Perdomo, dijo que la declaración del presidente no le resta fuerza a todo el trabajo que se esta haciendo y se seguirán haciendo, ya que hay muchas personas comprometidas con esta causa, que es la de buscar la libertad de los secuestrados.

"Es un absurdo cerrar las posibilidades, y solo dejar una ruta que va a prolongar el dolor de muchas familias", señaló.

Jara y López, los polí­ticos recientemente liberados, advirtieron que una operación militar de rescate o la sola presión de las Fuerzas Armadas en las zonas donde están los rehenes equivale a una ejecución porque los guerrilleros tienen la orden de asesinarlos en esos casos.

La reciente liberación de rehenes fue para el Gobierno un intento de la guerrilla para ganar espacio polí­tico y recuperar su imagen internacional. Las FARC aseguraron que fue un gesto para destrabar el camino hacia un acuerdo de canje.

Tras la muerte de Tirofijo parece vislumbrarse un cambio generacional y puede que un abandono de las posiciones Bresnevianas y social fascistas.

Por otro lado el gobierno de Uribe continua torpedeando una solución al conflicto, precisamente por que a EE UU le sigue interesando mantener el plan Colombia y su presencia militar en la zona. Al gobierno de Uribe parece que le interesan mas considerar a los rehenes como mártires en su cruzada, que permitir un canje humanitario.

Una Colombia sin conflictos militares, la cual pueda dar un giro a un gobierno de izquierda antihegenonista no entra en los planes de Washington.

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