Televisión

El gran circo de la muerte

Aprovechando el tirón mediático de la muerte de Eluana, Cuatro emitió anoche el documental "El turista suicida".

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14-02-2009
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El polémico video muestra cómo un enfermo terminal se suicida ante las cámaras, lo que ya provocó un gran revuelo en su dí­a en el Reino Unido. Haciendo gala de un evidente oportunismo, la cadena de Prisa lo emitió anoche, acompañado del enésimo reportaje sobre el lamentable fallecimiento de la joven italiana, esta vez con el inevitable Iñaki Gabilondo como maestro de ceremonias. El polémico video muestra cómo un enfermo terminal se suicida ante las cámaras, lo que ya provocó un gran revuelo en su dí­a en el Reino Unido. Haciendo gala de un evidente oportunismo, la cadena de Prisa lo emitió anoche, acompañado del enésimo reportaje sobre el lamentable fallecimiento de la joven italiana, esta vez con el inevitable Iñaki Gabilondo como maestro de ceremonias.
Asistimos está semana a la retransmisión constante del fenómeno mediático de la muerte. Si ha sido lamentable la criminalización que ha sufrido la familia de Eluana Englaro, por parte de determinadas autoridades italianas, no deja de serlo el gran revuelo audiovisual que ahora le corresponde en España, donde poco menos que se celebra la muerte, pasando por encima del innegable respeto que merece su familia.
 
“El turista suicida” cuenta la historia del profesor Craig Ewert, que sufría una enfermedad neuronal que le había dejado incapacitado de piernas y brazos y le hacía vivir atado a una máquina de respiración asistida. El director canadiense John Zaritsky, acompañó en 2006 a Ewert durante sus últimos cuatro días de vida. La cámara sigue el último viaje de Ewert desde Inglaterra hasta Zúrich, donde tiene su sede la organización Dignitas, que propugna el derecho a la eutanasia, ya que Suiza es el único lugar en el mundo donde una persona puede recibir ayuda para morir.
 
La dignidad que buscan los enfermos que optan por una muerte indolora, es cuestionable cuando los medios de comunicación se dedican tanto a censurar como a glorificar un ejercicio de libertad observado con lupa a través del objetivo de una cámara. El padre de la joven, Beppino Englaro, ha repetido hasta la saciedad que lo único que quería su hija era que la dejaran en paz. Sin embargo los grandes grupos mediáticos, ávidos de audiencia, utilizan la muerte como reclamo que sirva para engrosar sus márgenes de ganancias.
 
Discursos moralistas, lecciones de filosofía y demás opiniones variadas manifestadas por periodistas, supuestos analistas y contertulios caducados. Todos tienen algo que decir para convertir en celebridad a una persona que simplemente quiere decidir su futuro en libertad.
 
Un gran circo en el que algunos medios convierten la muerte, que se nos arroja a la cara como un pastel de nata lanzado por un payaso con muy poca gracia.
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