Arte

El Guggenheim, de museo a kiosko

Murakami ha manifestado que la frontera entre la alta y la baja culturas han desaparecido

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13-02-2009
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El Museo Guggenheim Bilbao inaugura el 17 de febrero una exposición temporal dedicada a Takeshi Murakami, el artista japonés contemporáneo más de moda en el panorama artí­stico actual. Con el explí­cito tí­tulo copigrith Murakami, la muestra está compuesta por 90 obras entre esculturas, pinturas, dibujos y diseños para reconocidas marcas comerciales. El Museo Guggenheim Bilbao inaugura el 17 de febrero una exposición temporal dedicada a Takeshi Murakami, el artista japonés contemporáneo más de moda en el panorama artí­stico actual. Con el explí­cito tí­tulo copigrith Murakami, la muestra está compuesta por 90 obras entre esculturas, pinturas, dibujos y diseños para reconocidas marcas comerciales.
Para definir su obra, Murakami ha inventado el término superflat (superplano), consistente en una estética basada en la cultura manga y lo pop más algunos toques derivados del surrealismo, con la que critica la carencia de contenido de la cultura japonesa contemporánea. Una exagerada temática repleta de muñecos, flores  y hongos de colores chillones caracterizan un trabajo impactante que, además de en galerías, se comercializa en tiendas no especializadas en productos culturales. El merchandising es consustancial a su concepción del arte moderno.

Si bien es cierto que muchas obras de Murakami tienen un significado crítico, el propio artista asume que ha dulcificado paulatinamente el mensaje de su trabajo, pues el público se inclina por las cosas kawaii  (tiernas). Parece que los compradores adquirieran sus muñecos y gadgets porque resultan bonitos; en tal caso, el contenido crítico se diluiría en un mero esteticismo sentimental. Aquí es inevitable plantearse la duda de si, exagerando sólo el contenido formal en los objetos de consumo de la cultura que pretende criticar, la está criticando o, realmente, desarrollándola.

Murakami ha manifestado que la frontera entre la alta y la baja culturas han desaparecido, y también que la popularización del arte avanza cada vez más deprisa, pero la gente sigue buscando en él la expresión creativa más alta. Esto resulta un tanto contradictorio con su postura progresivamente aquiescente hacia pautas de consumo de productos culturales poco consistentes.

En todo caso, el interés de este artista por involucrarse en el devenir de la cultura de masas, con independencia de sus resultados concretos, confiere a su obra un interés y complejidad de interpretación más que interesantes.
 
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