Televisión

El Follonero y los monos de Gibraltar

El humor irreverente de Jordi í‰vole le llevo esta semana a la colonia británica. Su objetivo: Conseguir el apoyo para España en Eurovisión.

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12-02-2009
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"Yo quiero que Gibraltar siga siendo inglés, pero para sacar un buen provecho", comenta con su habitual desparpajo El Follonero, reunido con Chico Ocaña - fundador del grupo Mártires del Compás- desde San Roque. Su misión es cruzar la frontera para convencer a los ciudadanos británicos del peñón para que voten a España en el próximo festival de Eurovisión. El humor gamberro de Jordi í‰vole vuelve a sorprendernos metiendo el dedo en la llaga, ofreciendo un sano "cachondeo", no exento de mordiente sátira. "Yo quiero que Gibraltar siga siendo inglés, pero para sacar un buen provecho", comenta con su habitual desparpajo El Follonero, reunido con Chico Ocaña - fundador del grupo Mártires del Compás- desde San Roque. Su misión es cruzar la frontera para convencer a los ciudadanos británicos del peñón para que voten a España en el próximo festival de Eurovisión. El humor gamberro de Jordi í‰vole vuelve a sorprendernos metiendo el dedo en la llaga, ofreciendo un sano "cachondeo", no exento de mordiente sátira.
 
    El programa, emitido el pasado domingo en La Sexta, se iniciaba con una espléndida explicación de Chico, sobre las vivencias de su infancia al borde de lo que él llama “un pedazo de Londres enfrente de África.” El paso de “la verja” desborda ese humor cercano y espontáneo que caracteriza el programa, “esto es muy surrealista”, comenta Évole a su guía improvisado, cuando contempla de repente los autobuses de dos pisos y las características cabinas rojas, instaladas en el suelo andaluz.
 
    Y empieza la campaña electoral, el descarado humorista se pasea por las calles de la ciudad intentando convencer a sus habitantes de que envíen un sms de apoyo a nuestras cantantes. Opiniones realmente dispares, algunas no exentas de cierta agresividad, que Évole va sorteando con la elegancia de su humor. Hasta encontrarse con el Ministro de Cultura, de forma completamente casual, a la entrada del pequeño campo de fútbol donde juegan su particular Liga Premier. Ante el elegante y sutil desprecio de las autoridades, El Follonero recurre a los característicos monos gibraltareños, que según él, “tienen mucho criterio”.
 
    El que empezó siendo guionista de Buenafuente, para convertirse en el primer colaborador que hacía autocrítica en un programa en directo, recibió recientemente un premio Ondas por su trabajo. Él afirma que hace “humor de riesgo, aunque sé que hoy en día me puede comportar alguna hostia”. Sin embargo, admite que nunca sería capaz de utilizar el humor o la ironía con el objetivo de herir personalmente a nadie.
 
    Un humorista en pleno crecimiento, que partiendo de la sana crítica, ha conseguido hacernos reír, mientras nos replanteamos serias cuestiones, relacionadas con la religión o la política. La risa como terapia para afrontar temas que la mayoría evitan, la irreverencia y la trasgresión como instrumento de seria reflexión.
 
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