Premio Nadal 2009 por "Esperadme en el cielo" (2ª Parte)

Entrevista a Maruja Torres

" Beirut siempre me ofrece cosas nuevas: paisajes, amaneceres. Allí­ puedes mantener conversaciones cosmopolitas de las de antes. Voy a los cafés antiguos: mi pipa con tabaco de manzana, mi portátil, y las mesas de la terraza se convierten en mi o

0
0 votos
11-02-2009
Publicidad
 Maruja Torres
Maruja Torres
¿Qué significó para ti tu amistad con Terenci Moix y Vázquez Montalban?
 
Son distintas. A Terenci le conocí con 14 años, era ya muy culto y yo estaba ansiosa y sedienta de saber. Me pasaba libros y me llevaba al cine. Me dio valor y coraje para escribir. Luego nuestros derroteros fueron por caminos distintos, el a la literatura y yo al periodismo. Me decía, “Ay, mujer, en que líos te metes”.
 
A Manolo le conocí a los veintitantos, él me dio el humor que no había tenido en mi infancia y adolescencia. Por entonces el escribía en la revista “Por favor” con Marsé, Forges y otros, y me dio seguridad en lo que hacía.
 
Los dos me respetaban profesionalmente, lo cual cuando, como dices, no se tiene formación académica, es muy importante.
 
¿Y el barrio chino barcelonés?. Me refiero al de vuestras referencias, no al de la corrección política y los convencionalismos.
 
No tengo nostalgia de él. La verdad, mejor ahora, las casas con sus baños y avenidas al sol para que se seque la ropa.
 
Pero sí me recuerda las cosa bonitas de mi infancia, la dureza y ternura a la vez de entonces. Y el coraje de la calle, que es una herencia de sangre.
 
No soy nostálgica, sólo de los amigos muertos, como cualquier persona decente.
 
Tambien tengo buenos recuerdos de mis 20 años viviendo en Madrid.
 
No pensaba preguntarte por Madrid, pero ya que sale, ¿qué te han aportado esos 20 años?
 
Llegué a Madrid sin un duro, Rosa Montero me dio trabajo y amistad. Le guardo gratitud y ternura a Madrid y a su gente, me enfurece cuando oigo comentarios “es que Madrid..”. Pero si es la ciudad de la hospitalidad.
 
Pues gracias, como madrileña.
 
Usted las tiene todas.
 
En el libro hay varias referencias cinematográficas: a dos películas de Lubitsch, “Una mujer para dos” y “El diablo dijo no” y a la Jean Seammons de “Narciso Negro” de Michael Powell. ¿Por qué esas?, ¿qué tienen de especial para ti?
 
Lubitsch ha tratado el Mas Allá con mucha gracia. En “El diablo dijo no” el protagonista va al infierno, y el diablo le dice que no, que revise su vida, que no es su momento.
 
Yo me encuentro con el diablo en el Retiro, y como soy muy cinera, he puesto algunas referencias.
 
Los tres habíamos frecuentado cines. Terenci solía decirme que yo era la Escarlata O´Hara de “Lo que el viento se llevó”, la de la primera parte, la de “A Dios pongo por testigo”, sólo que en vez de a un nabo, nosotros nos agarrábamos a un libro.
 
Has hecho de Líbano tu residencia. Dices que tu Barcelona natal es tu esposa y Beirut tu amante. ¿Por qué?
 
Beirut me excita, y Barcelona me calma. Es una relación a dos bandas. He decidido que me quedo en Beirut mientras el cuerpo aguante. Muchos inocentes morirán conmigo, siempre mueren inocentes.
 
Prefiero morir allí de un sobresalto a morir en Barcelona enchufada en un hospital. Puede ser peor morir allí en un hospital, no tienen seguridad social.
 
Beirut siempre me ofrece cosas nuevas: paisajes, amaneceres. Allí puedes mantener conversaciones cosmopolitas de las de antes. Voy a los cafés antiguos: mi pipa con tabaco de manzana, mi portátil, y las mesas de la terraza se convierten en mi oficina. No me digas que eso no es envejecer con clase.
 
¿Cómo ves el mundo y España en la crisis?, ¿y el periodismo?
 
La crisis yo creo que primero que nada es de valores, de principios, y de ahí a la economía. La gente no es feliz.
 
Yo nací en el 43, anda que no he vivido yo noches sin saber si había cena y durmiendo con mi madre porque no había mas camas. Nadie me va a contar lo que es una crisis.
Hay que echar fuera a las ratas de la política y del periodismo.
 
Siempre has sido una periodista comprometida, siempre has tomado posición en los temas que has tratado. ¿Por qué causas merece la pena luchar y comprometerse hoy en el 2009?
 
Las mismas de siempre. No han cambiado mucho las cosas, basta volver a los sitios y ver lo mal que está todo. Mira el conflicto entre Israel y Palestina. Yo estuve allí cuando la primera intimada, y mira cómo estamos ahora.
 
Hay que implicarse en la política, imprimir ética a la política. Yo soy escéptica, pero tenemos que hacer lo que podamos.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad