Gasto farmacéutico

A rí­o revuelto

Los Colegios de Médicos acusan a Sanidad de "falta de rigor" en su polí­tica de genéricos

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11-02-2009
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El Sistema Nacional de Salud se ha aorrado 7.800 millones de euros desde la implantación de los medicamentos genéricos en 1997. Sin embargo la cifra es triplicable. El Sistema Nacional de Salud se ha aorrado 7.800 millones de euros desde la implantación de los medicamentos genéricos en 1997. Sin embargo la cifra es triplicable.
     El gasto farmacéutico sigue creciendo puesto que siendo una práctica frecuente entre los médicos prescribir fármacos nuevos que no están sujetos al sistema de precios de referencia. La industria farmacéutica sigue realizando una inversión muy fuerte para promover sus "novedades", principalmente a través de la visita médica, con lo que aunque aumentan las prescripciones de genéricos el precio medio del resto de recetas aumenta. Total, aunque el precio de los genéricos puede ser hasta un 50%  más barato que los originales siendo teóricamente idénticos. La rebaja de precios de los fármacos es rápidamente absorbida por el incremento del precio medio por receta
     La gente se queja a los médicos de que los genéricos no tienen el efecto que los originales de marca. Esto aduce el vicesecretario de Consejo General de Colegios de Médicos de España para cuestionar el rigor con el que el Ministerio de Sanidad permite la afluencia al mercado de múltiples marcas de medicamentos una vez vence la patente original para los fármacos. En España los genéricos sólo representan un 7% del consumo total de fármacos, mientras que la media europea se sitúa en el 30%, y en EE.UU o Canadá alcanzan el 60% del total del gasto farmacéutico.

   ¿Dónde está la falta de rigor? El representante de los Colegios Médicos dice que el error está en que, una vez que vence la patente de un fármaco, entren al mercado genéricos comercializados por "más de una veintena de marcas sin que éstas tengan que demostrar su bioequivalencia". Esta situación viene provocada por el propio sistema legal español, que permite "la reventa de licencias". Es decir, que una empresa puede comprarle una licencia de la empresa que desarrolló la investigación del fármaco precursor o de cualquier otra que posea permiso para comercializarlo. "Lo que no es serio es que tan sólo se exija la certificación de bioequivalencia con el original a la primera empresa que pone a la venta el genérico, pero no a las que adquieren la licencia a posteriori".
        Conclusión, el representante de los Colegios de Médicos propone que se negocie el precio de los medicamentes en los centros médicos y no en las farmacias, que son negocios privados que sólo buscan el precio más bajo entre los proveedores para aumentar su margen de beneficios. Esto ocurre porque mientras Cataluña y Madrid van por la vía de prescribir genéricos para abaratar la factura, Andalucía ha optado por la vía de la prescripción del principio activo. O sea, el médico escribe en la receta el principio activo del fármaco (paracetamol o ácido acetilsalicílico, por ejemplo) y es el farmacéutico tras el mostrador el que se encarga de elegir el medicamento.

      Total que aquí se junta una  "labor inspectora ineficaz" sobre la calidad de todos los genéricos, el pirateo y la falsificación por parte de laboratorios que no tienen garantía ninguna de seriedad, la competencia entre los laboratorios que distribuyen el mismo medicamento, que les lleva a buscar la reducción de gastos a costa de diluir la concentración de la sustancia activa y la posibilidad de que los farmacéuticos se guíen por el máximo margen de ganancias a la hora de elegir los medicamentos que nos tomamos. Una suma de intereses en un mercado del que depende la delicada línea roja entre la salud y la enfermedad. Así, a río revuelto….
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