25 años del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (2)

MST: Una lí­nea de demarcación

El MST lucha por la reforma agraria en un paí­s donde un puñado de terratenientes llega a tener extensiones del tamaño de España o Alemania unificada.

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11-02-2009
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La envergadura y antagonismo de esta batalla contra la oligarquí­a terrateniente de Brasil ha forjado el movimiento campesino más grande, combativo y radicalizado del planeta. Una lucha que cuesta caro a los sin tierra. Cientos de trabajadores rurales han sido asesinatos. En el 2007 fueron 25, 35 en el 2006 o 71 en el 2003. Crí­menes perpetrados por fuerzas paramilitares armadas por los terratenientes y ante la impunidad dominante del Estado.
 El Movimiento de los Sin Tierra, una de las organizaciones revolucionarias más grandes del mundo. Foto: TeleSUR
El Movimiento de los Sin Tierra, una de las organizaciones revolucionarias más grandes del mundo. Foto: TeleSUR
La envergadura y antagonismo de esta batalla contra la oligarquí­a terrateniente de Brasil ha forjado el movimiento campesino más grande, combativo y radicalizado del planeta. Una lucha que cuesta caro a los sin tierra. Cientos de trabajadores rurales han sido asesinatos. En el 2007 fueron 25, 35 en el 2006 o 71 en el 2003. Crí­menes perpetrados por fuerzas paramilitares armadas por los terratenientes y ante la impunidad dominante del Estado.
El MST representa  la izquierda a la izquierda del gobierno de Lula y su apoyo ha sido decisivo en la elección y reelección del gobierno del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

Algo que distancia al MST de organizaciones como el Movimiento Zapatista que está en contra de alternativas políticas progresistas en su país, al no considerarlas los suficientemente “puras”.

Dar apoyo y exigencia a todas aquellas alternativas que combatan los planes del enemigo principal, es una línea de demarcación trazada por el MST frente a varias organizaciones y partidos de la región.

Por otra parte, la reforma agraria bajo la legislatura de Lula se producido sólo parcialmente en forma de reasentamientos de las familias sin tierra.
El MST considera que el año 2008 fue el peor para la reforma agraria. El número de familias asentadas correspondió a sólo cerca del 20% del total de familias asentadas en 2007, año que ya estaba por debajo de la meta establecida.

Lo que ha provocado masivas protestas del MST.  

Además, durante los años del gobierno de Lula, el poder de las multinacionales agroalimentarias se ha multiplicado y surgido el Agronegocio.  
Gigantescas extensiones de tierra dedicadas al monocultivo, básicamente de la soja, en manos de unas pocas multinacionales norteamericanas y europeas, que dominan la producción el comercio y los precios de los alimentos.

Con el auge del Agronegocio en Brasil el MST ha perfilado sus objetivos “Ahora, los cambios en el campo, dependen de cambios no sólo de la propiedad de la tierra, sino también del modelo de producción”.

Significa también que los campesinos dependerán cada vez más de las alianzas con los trabajadores de la ciudad para poder avanzar en sus conquistas. Concluye el MST en su último Congreso.

Sin embargo, el MST es ejemplar en apoyar al gobierno de Lula, a pesar de sus diferencias y críticas. Decisión que ha permitido que Brasil esté en un momento de trasformación social, que ocupe un lugar destacado del Frente Antihegemonista de Iberoamérica o que sea cabeza de los países del Tercer Mundo en foros como los de la OMC.

La exigencia del MST al gobierno de Lula es una de las mayores contribuciones al avance del país.
 
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