Primer viaje de H. Clinton:

La elección de Asia

El destino inmediato de la superpotencia norteamericana pasa por el buen entendimiento con el que desde todos los puntos de vista aparece como su principal rival estratégico, China.

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10-02-2009
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Hillary Clinton ha elegido Asia. A diferencia de todos sus antecesores en el cargo, el primer viaje de la Secretaria del Departamento de Estado norteamericano no tendrá como destino Europa u Oriente Medio. Desde el próximo 15 de febrero y durante cuatro dí­as, la jefa de la "nueva diplomacia inteligente" visitará, por orden: Japón, Indonesia, Corea y China. Todo un mensaje acerca de la importancia que la nueva administración norteamericana concede a los asuntos en el Lejano Oriente.
 Las economí­as de Japón y China ocupan el 2º y 3º puesto del mundo; Corea el 14º. Asia en su conjunto es el 50% del PIB y de la población del planeta
Las economí­as de Japón y China ocupan el 2º y 3º puesto del mundo; Corea el 14º. Asia en su conjunto es el 50% del PIB y de la población del planeta
Hillary Clinton ha elegido Asia. A diferencia de todos sus antecesores en el cargo, el primer viaje de la Secretaria del Departamento de Estado norteamericano no tendrá como destino Europa u Oriente Medio. Desde el próximo 15 de febrero y durante cuatro dí­as, la jefa de la "nueva diplomacia inteligente" visitará, por orden: Japón, Indonesia, Corea y China. Todo un mensaje acerca de la importancia que la nueva administración norteamericana concede a los asuntos en el Lejano Oriente.

Pese a lo novedoso de la decisión, la elección de Asia está más que justificada, medios norteamericanos resaltan el “renovado interés por un área con la mitad de la población del mundo y del producto bruto mundial”. Japón, pese al estancamiento de la última década que ha mermado su peso relativo sobre el PIB mundial en un -6%, sigue siendo la segunda economía mundial. Por su parte China, es sin duda la potencia emergente por excelencia, su economía ocupa ya la tercera posición mundial desbancando a Alemania, Reino Unido y Francia, que en 2004 iban por delante del gigante asiático. Corea, uno de los tigres que deslumbraron hace una década, mantiene con un relativo retroceso, un notable 14º puesto, mientras que Indonesia, ha escalado desde el lugar 29 que ocupaba en 2000 hasta el 20º.
 
A la emergencia económica de Asia y su ascenso en el ranking de los socios comerciales norteamericanos, se le suma el hecho de que China y Japón encabezan la lista de países que poseen más Bonos del Tesoro norteamericano. China con casi seiscientos mil millones de dólares, superó en septiembre de 2008 a Japón como principal acreedor del Estado norteamericano y posee 1 de cada 10 dólares (10%) de la deuda pública de EEUU en títulos. A su vez, las reservas de divisas China, estimadas en 1.900.000 millones de dólares se han vuelto imprescindibles en la actual crisis financiera.
 
Las economías de Japón y especialmente de China, son puntos críticos en los esfuerzos para salir de la crisis económica, mientras que Corea del Sur es un importante socio comercial de los Estados Unidos. Indonesia, es la mayor nación musulmana del planeta y quizá el presidente Obama busca ganar influencia ya que pasó en ella parte de su infancia.
 
Al informar sobre la decisión del primer viaje oficial de Clinton, el Departamento de Estado no mencionó en particular el asunto nuclear con Corea del Norte, se aludió por el contrario a la crisis financiera mundial y el cambio climático como los temas clave. Sin embargo, toda la atención de los medios norteamericanos se centra en cuál será la política particular que siga la administración de Obama con China

“Necesitamos un diálogo global con China”, dijo Hillary Clinton. “El diálogo estratégico que se inició en el gobierno de Bush se convirtió en un diálogo económico”.

Desde diversas fuentes se interpreta la posibilidad de que Obama quisiera reeditar una suerte de relación privilegiada con China, similar, guardando las distancias, a la se forjó bajo la presidencia de Clinton con la Rusia de Yeltsin y cuyo objetivo fue cooptar al antiguo rival y avanzar en la penetración de su antiguo espacio vital. Durante la administración Clinton, se celebraron conversaciones regulares entre el vicepresidente de EEUU y el primer ministro ruso y Obama, aparentemente, tiene interés en aplicar esta estrategia con China.
 
Pero China no es la Rusia de Yeltsin, esta estrategia de trato preferente tiene como interlocutor a una potencia emergente de la que Washington depende en gran medida para resolver cuestiones vitales y a la que inevitablemente deberá hacer más concesiones de las deseadas.
 
El Washington Post alertaba recientemente que China puede exigir a cambio de su cooperación sobre el cambio climático para la reducción de emisiones, “tener manos libres sobre cuestiones polémicas tales como Taiwán y el Tíbet”. Por su parte, el ex director de asuntos asiáticos en el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Michael Green, advertía que el establecimiento de un diálogo estratégico entre el vicepresidente de EEUU y el primer ministro chino podría desestabilizar a algunos de los aliados de Washington: “Crea la imagen de un condominio bipolar en Asia, que será profundamente inquietante para el Japón, Corea, Australia, India y otros socios y aliados democráticos”.

China ha ganado en los últimos tiempos más piezas de ajedrez para jugar sobre el tablero.

Los intereses de los EEUU pasan por la cooperación con China, a su vez, el desarrollo chino requiere de un marco de estabilidad mundial y de entendimiento.
 
De alguna manera el destino inmediato de la superpotencia norteamericana pasa por el buen entendimiento con el que desde todos los puntos de vista aparece como su principal rival estratégico y no es previsible que en el futuro cercano los EEUU puedan permitirse ningún encontronazo de importancia con China.
 
Ésta ya ha dicho por boca de su presidente en Davos, cuáles son, además de las cuestiones que considera intocables como Tíbet o Taiwán, sus intereses inmediatos:
 
1.- Oponerse al proteccionismo surgido en Europa y EEUU,
 
2.- Aumentar la voz y la representatividad de los países en vías de desarrollo en las organizaciones financieras internacionales,
 
3.- Ampliar la cobertura de la supervisión y control del sistema financiero internacional,
 
y4.- Proteger efectivamente los intereses de los países en desarrollo.
 
Con este claro “mapa de ruta” diseñado por China y las suspicacias que el trato preferente ha despertado ya en aliados como Japón, tendrá que lidiar Hillary Clinton.
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