Música

Los Niños de los Ojos Rojos

...once temas de folk celta que se atreven hasta con la tradicional jota extremeña "El Candil", convertida ahora en un clásico de sus conciertos.

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09-02-2009
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En diciembre de 1999, en la Ciudad Antigua de Cáceres, nacen "Los Niños de los Ojos Rojos" - NOR -. Héctor Alviz - "El Ovejo" - y Alberto Casado ponen en marcha un proyecto que en menos de tres meses ya aúna a diez músicos extremeños. En diciembre de 1999, en la Ciudad Antigua de Cáceres, nacen "Los Niños de los Ojos Rojos" - NOR -. Héctor Alviz - "El Ovejo" - y Alberto Casado ponen en marcha un proyecto que en menos de tres meses ya aúna a diez músicos extremeños.
Siguiendo la estela de Celtas Cortos, Ojos de Brujo o Hechos contra el Decoro, NOR concibe un esquema de grupo-comunidad en el todo sale de él y vuelve a él. Pese a los cambios en su composición, la esencia es la misma: componen, diseñan portadas, se trajinan los contratos, “quien no sabe hacer esto sabe hacer aquello”… creando después en el escenario la sensación de “cuadrilla de toda la vida” dispuestos a todo.
 
Celta, balcánica, folk extremeño y mediterráneo, rap, ragga, ska, flamenco, latin jazz, psicodelia, funky, rock, punk… su primer trabajo “Venga Enseguía” despliega un sentido muy particular de lo instrumental; once temas de folk celta que se atreven hasta con la tradicional jota extremeña “El Candil”, convertida ahora en un clásico de sus conciertos.
 
Con más de 600 conciertos a sus espaldas han participado  en el WOMAD, el Festival Internacional de Música Celta de Ortigueira, el Internacional de Folk de Plasencia, Getxo Folk, Viñarock, Parapanda Folk, Actual de Logroño, Mercat de la Música Viva de Vic, Festival Medieval de Elche… en el 2007 recibieron el premio Euromedcafe a la mejor canción “Locos por Sonar”. Después de “Hijos del Humo”, “Lo Veo Todo Claro” es su tercer y más acabado trabajo.
 
Desde Emir Kusturica, Goran Bregovic o Svonko Bogdan hasta Bella Fleck, Jamiroquai, Hendrix, James Brown o Razhel, intervienen influenciando este cauce musical cuya tendencia principal la marca el violín de Héctor y las melodías celtas.
 
Quizás desde que el Robe salió de la fronteriza Extrema y Dura, ningún otro producto musical tan explosivo había emergido de tierra de mangurrinos y belloteros, cariñosamente hablando. Con una prolija producción de música tradicional y excelentes promesas, la maltratada Extremadura ofrece lo mejor de su rebeldía de la mano de estos diez hijos pródigos que visten en cada concierto con faldas escocesas de tonos y rayas rojizas, como queriendo abrir sus poros musicales a todo el que quiera entrar. A parte de disfrutar del cachondeo permanente.
 
El próximo abril se les podrá escuchar en el Festival Extremúsica en Mérida, y tienen programado para este año una gira por los Balcanes – Bosnia, Serbia, Croacia, Rumania, Bulgaria… -, donde ya han entusiasmado con su directo, y un espacio preferente en el Festival Olhin Khan de Méjico.
 
  
 
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