Se confirma la candidatura de Jatamí­ en Irán

La mano tendida o el puño cerrado

Los sectores más aperturistas del régimen iraní­ buscan poner al frente del gobierno de Teherán a una figura capaz de dialogar con la nueva lí­nea de la Casa Blanca

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09-02-2009
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El cambio de lí­nea en la Casa Blanca y su nueva actitud hacia Teherán están provocando una polarización de los distintos sectores del régimen iraní­, entre los que quieren continuar con la lí­nea conservadora -y al mismo tiempo firme frente al hegemonismo- del actual presidente Mahmud Ahmadinejad y los que optan por poner a un candidato más dialogante que pueda aprovechar la oportunidad que les brinda la nueva diplomacia norteamericana, y que Teherán pueda participar en el diseño de una nueva arquitectura de poder en Oriente Medio.
 El antiguo Presidente iraní­ Mohammed Jatami durante una rueda de prensa en Teheran. EFE
El antiguo Presidente iraní­ Mohammed Jatami durante una rueda de prensa en Teheran. EFE
El cambio de lí­nea en la Casa Blanca y su nueva actitud hacia Teherán están provocando una polarización de los distintos sectores del régimen iraní­, entre los que quieren continuar con la lí­nea conservadora -y al mismo tiempo firme frente al hegemonismo- del actual presidente Mahmud Ahmadinejad y los que optan por poner a un candidato más dialogante que pueda aprovechar la oportunidad que les brinda la nueva diplomacia norteamericana, y que Teherán pueda participar en el diseño de una nueva arquitectura de poder en Oriente Medio.
 
El líder Supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jamenei –conocido por su cercanía a las tesis de Ahmadinejad- reiteró hoy que las diversas sanciones internacionales aplicadas a Irán desde el triunfo en 1979 de la revolución "no han surtido efecto". "Del interior de los distintos embargos impuestos a Irán durante años ha salido el satélite Omid, que fue lanzado al espacio", subrayó el clérigo durante un encuentro con oficiales del Ejército del Aire iraní.
 
En este sentido, Jamenei también recordó hoy que pese a las sanciones internacionales "el pueblo (iraní) consiguió la tecnología para enriquecer uranio, que estaba en el monopolio de algunos países". El programa nuclear iraní –según el régimen, de uso exclusivamente civil- es la principal fuente de fricciones con EEUU y las potencias occidentales, que acusan a Teherán de estar desarrollando un arma atómica. El lanzamiento del satélite Omid ha redoblado la alarma en las cancillerías occidentales, debido a la semejanza entre la tecnología empleada con la necesaria para desarrollar misiles balísticos de largo alcance.
 
La línea “dura” del régimen iraní ha conseguido burlar el cerco de EEUU y su influencia se ha multiplicado en los últimos años en el mundo islámico –en especial en Siria, Líbano y Gaza- y en otras partes del globo –China, Latinoamérica o África-. Y aunque su posición ante los ofrecimientos de diálogo, no exentos de recelo, van en el camino de ir “abriendo el puño”, la postura de Ahmadinejad en temas tan sensibles como el programa nuclear iraní dificultan mucho las relaciones con el nuevo equipo de la Casa Blanca.
 
Es por eso que los sectores más aperturistas y reformistas del régimen iraní están dispuestos a dar la batalla para poner al frente del gobierno de Teherán a una figura capaz de dialogar con la nueva línea de la Casa Blanca. Con el semblante muy serio, sin un atisbo de sonrisa y flanqueado por varios de sus ex ministros y cercanos colaboradores, el ex presidente iraní Mohamed Jatamí anunció hoy oficialmente que presentará su candidatura a las cruciales elecciones presidenciales del próximo verano. "De forma oficial, confirmo mi candidatura para las elecciones. Nunca he dudado. No es posible permanecer indiferente ante el destino de la revolución, y distante del proceso electoral".
 
Sin embargo, el clérigo reformista ha dudado y sopesado mucho en las últimas semanas los pro y los contra que acarrea su decisión. Pese a que es cierto que Jatamí goza de reputación internacional y prestigio entre los sectores reformistas de Irán, en especial en la capital, la candidatura conlleva riesgos para los aperturistas, ya que puede generar dos vectores que podrían converger finalmente en su contra.
 
Por un lado, la disgregación del voto aperturista como ocurrió en las elecciones pasadas, lo que restaría fuerza y posibilidades de triunfo final frente a una hipotética candidatura única conservadora. La falta de acuerdo con el otro candidato moderado, el ex presidente del Parlamento Mehdi Karrubi dividirá el voto de los votantes reformistas.
 
En la misma dirección, algunos reformistas advierten igualmente que la presencia de Jatamí puede crear un efecto integrador entre las también divididas filas conservadoras y fortalecer sus opciones de éxito. Los conservadores, escindidos entre aquellos que aceptan una moderada apertura y quienes apuestan por el inmovilismo, podrían ahora cerrar filas en torno al mandatario, ante el temor de que su predecesor regrese a pilotar los cambios.
 
Faltan todavía largos meses para las elecciones en Irán, donde estas dos líneas medirán sus fuerzas. Los movimientos tanto de Irán como de EEUU en la ultradinámica y volcánica región de Oriente Medio influirán sin duda en la correlación de fuerzas entre los dos sectores.
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