EEUU o el arte de subyugar

Zimbabwe, tiro al "blanco" de EEUU.

EEUU, demuestra a la ONU, que con ella o sin ella hace siempre lo que quiere.

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09-02-2009
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EEUU en su inquebrantable polí­tica de hacer lo que más beneficia a sus intereses imperialistas, mantiene las sanciones que le puso a Zimbabwe. A pesar del llamamiento lanzado en la Cumbre de la Unión Africana en Etiopí­a, pidiendo a la comunidad internacional, en concreto a EEUU y la Unión Europea, que levanten las sanciones impuestas al régimen de Harare tras el compromiso de Gobierno y oposición de formar un Ejecutivo de unidad nacional, según al calendario establecido por el bloque de paí­ses regional, la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC) que proponen el 11 de febrero, fecha para juramento del primer ministro y sus adjuntos. Mugabe, de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), seguirí­a como presidente y Tsvangirai, del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) será el primer ministro del gobierno, incluirá ministros de ambos partidos, y representantes de la facción disidente del MDCE. Como dicta el acuerdo firmado por Mugabe y Tsvangirai en septiembre. EEUU en su inquebrantable polí­tica de hacer lo que más beneficia a sus intereses imperialistas, mantiene las sanciones que le puso a Zimbabwe. A pesar del llamamiento lanzado en la Cumbre de la Unión Africana en Etiopí­a, pidiendo a la comunidad internacional, en concreto a EEUU y la Unión Europea, que levanten las sanciones impuestas al régimen de Harare tras el compromiso de Gobierno y oposición de formar un Ejecutivo de unidad nacional, según al calendario establecido por el bloque de paí­ses regional, la Comunidad de Desarrollo del África Austral (SADC) que proponen el 11 de febrero, fecha para juramento del primer ministro y sus adjuntos. Mugabe, de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), seguirí­a como presidente y Tsvangirai, del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC) será el primer ministro del gobierno, incluirá ministros de ambos partidos, y representantes de la facción disidente del MDCE. Como dicta el acuerdo firmado por Mugabe y Tsvangirai en septiembre.
La UE, EEUU y otras naciones occidentales han mantenido desde 2002 las sanciones contra el gobierno del presidente Mugabe como castigo por su polémica incautación de tierras agrícolas en poder de ciudadanos blancos para su redistribución entre ciudadanos negros.
 
Reino Unido y EEUU  propusieron sanciones  ante el Consejo de Seguridad ONU, sanciones que  imponía un embargo de armas a Zimbabwe, además de la congelación de los bienes y la prohibición de viajar a Mugabe y a trece de sus más estrechos colaboradores, por organizar, una campaña de violencia política contra la oposición,  argumentaba EEUU. El texto, recibió nueve votos a favor (EEUU, Estado francés, Gran Bretaña, Bélgica, Croacia, Italia, Costa Rica, Panamá y Burkina Faso), cinco en contra (China, Rusia, Sudáfrica, Libia y Vietnam) y una abstención (Indonesia). Tanto China como Rusia mantuvieron que Zimbabwe no representa una amenaza para la estabilidad regional y mucho menos internacional.
 
La derrota de la resolución supuso un duro golpe para EEUU y Gran Bretaña y provocó duras reacciones por parte de estos países, pasando EEUU a adoptar medidas unilaterales, al igual que había adoptado la UE, con Francia en la Presidencia.
 
Bush, amplío la capacidad de su administración para sancionar y ordenó la ampliación de las sanciones económicas contra entidades, empresas e individuos vinculados con el Gobierno de Mugabe. El Departamento del Tesoro indicó que entre las entidades sancionadas están, la Corporación de Comercialización de Minerales de Zimbabue que es el único agente de ventas y exportación de todos los minerales explotados en el país, excepto el oro y la plata, la Corporación de Desarrollo Minero, la Compañía de Hierro y Acero, el Banco de Desarrollo Agropecuario, la Corporación de Desarrollo Industrial, y el Banco de Desarrollo de Infraestructura, y media docena de empresas financieras más.
 
Todas estas medidas también afectan 6,9 millones de personas, más de la mitad de la población de Zimbabwe que necesita ayuda alimentaría de emergencia. “daños colaterales” que a los países sancionadores, no les cuesta ningún esfuerzo sacrificar, en beneficio de sus intereses.
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