La semana de un vistazo: De la alegrí­a de Botí­n a la tragedia de los parados

Siete dí­as que estremecieron a España

Esta semana se nos ha ofrecido un espeluznante cuadro que nos empieza a situar en el calado y las consecuencias que la crisis puede arrojar en España

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07-02-2009
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Esta semana las noticias sobre la agudización de la crisis, el desvergonzado espectáculo de compadreo entre el gobierno y la banca, las amenazas de un plan B que incluya más moderación salarial, mayor flexibilidad laboral y severos recortes sociales, y la impúdica exhibición de las extorsiones ilegales de bancos y eléctricas, han configurado un espeluznante cuadro que nos empieza a situar en el calado y las consecuencias que la crisis puede arrojar en España.
 (EFE)
(EFE)
Esta semana las noticias sobre la agudización de la crisis, el desvergonzado espectáculo de compadreo entre el gobierno y la banca, las amenazas de un plan B que incluya más moderación salarial, mayor flexibilidad laboral y severos recortes sociales, y la impúdica exhibición de las extorsiones ilegales de bancos y eléctricas, han configurado un espeluznante cuadro que nos empieza a situar en el calado y las consecuencias que la crisis puede arrojar en España.
El aumento del paro
Cosecha negra
La semana comenzó con el aldabonazo de los datos del paro de enero: 200.000 nuevos parados en un solo mes, el mayor incremento desde hace trece año. La cifra de desempleados alcanza ya los 3,3 millones.
Pero el nivel de destrucción de empleo es todavía peor. Sólo en el último trimestre se han generado 609.100 nuevos parados, el 60% del total del año. Y las triquiñuelas del ministerio de Trabajo –según ha denunciado USO- eliminan de las cuentas del paro hasta 400.000 desempleados.
La cifra de parados que no cobran prestación se ha elevado hasta los 1,2 millones.
Y la brutal caída del 19,6% en el índice de producción industrial –9,5 veces más que en EEUU-, que se traduce en destrucción de puestas de trabajo industriales, más difíciles de recuperar que en la construcción, amenaza con que los cinco millones de parados puede ser una cifra menor en 2009.
 
 

Nueva reunión de Zapatero con los banqueros
La banca está contenta
De nuevo, Zapatero se ha reunido esta semana con los principales banqueros en Moncloa para analizar la crisis. En palabras de Emilio Botín, padrino de la oligarquía, “todos salimos muy contentos por la comprensión del presidente y el vicepresidente”.
No le falta razones de alegría al presidente del Santander. Los beneficios de la banca alcanzaron en 2008 los 27.828 millones de euros, más que el conjunto de prestaciones que recibieron los 3,3 millones de parados. Y los 8.786 millones de ganancias del Santander superan el presupuesto de todo el plan de obras públicas que Zapatero ha presentado como medida estrella para crear empleo.
Pero la banca necesita más. Esta semana hemos asistido a una ofensiva mediática para justificar la necesidad de que el gobierno entre en el capital de los bancos, es decir que recapitalice los bancos con dinero público. Es decir, se prepara un nuevo plan de rescate bancario que deberemos pagar obligatoriamente todos los trabajadores.
 

Amenazan con nuevos recortes laborales
El plan B del capital contra los trabajadores
No ha pasado un solo día sin que los principales periódicos publicaran varios artículos exigiendo al gobierno la necesidad de un “Plan B” contra la crisis. La enumeración de las medidas que se plantean es toda una amenaza de la ofensiva que el capital prepara para cargar la factura de la crisis sobre los trabajadores: reducción de impuestos a bancos y monopolios que exigirían a su vez un recorte sustancial en los servicios básicos (sanidad, educación,...) y las prestaciones sociales del Estado (pensiones, desempleo); flexibilización del mercado de trabajo, abaratamiento del despido de los trabajadores fijos hasta equipararlo con el de los eventuales; extensión de los contratos basura y el empleo precario; congelación salarial durante los dos próximos años y aplicación del llamado “contrato de crisis”, por el que los trabajadores deben aumentar su productividad sin reclamar aumentos salariales a cambio de que las empresas mantengan el empleo.
 

Incremento de la extorsión monopolista
Ali Baba y los cuarenta ladrones afilan los cuchillos
En tiempos de crisis, bancos y monopolios afilan sus cuchillos para, tanto de forma legal como ilegal, extorsionarnos y saquearnos más allá de todo límite.
El recibo de la luz ha aumentado un 3,5% en enero –2,5 veces la inflacción-, y han recibido del ministerio de Industria tres billones de pesetas en subvenciones. Pero no tienen suficiente. Han rebajado artificialmente el recibo de diciembre para cargarlo en enero, cuando ya se había decretado la subida de precios, presentando a los usuarios facturas mucho más altas que el consumo real. Y las organizaciones de consumidores advierten que el ministerio de Industria amenaza con una subida anual de la luz del 14% en 2009.
La banca ha recibido un plan de rescate de 250.000 millones de euros. Pero tampoco tienen bastante. Por eso, a pesar de que el euribor ha bajado al 2,27%, los bancos siguen cobrándonos las hipotecas al 5,71%, y los préstamos al consumo al 8,78%.
 

La precampaña en Euskadi
Euskadi, entre Ibarretxe y la crisis
Esta semana se han superpuesto las dos losas que Ibarretxe lega al futuro de Euskadi.
El miércoles, el gobierno vasco anunciaba un incremento de la valoración del conocimiento del euskera para poder acceder a un puesto de trabajo en la sanidad pública vasca. El conocimiento del euskera puntuará más que todos los méritos académicos y la experiencia sanitaria. Al día siguiente, Ibarretxe anunciaba la imposición del euskera como lengua vehicular en el bachillerato.
Son dos ejemplos del programa excluyente, que considera al castellano como “una lengua extranjera” en Euskadi y se plantea el delirio de extirparla.
Pero también en la batalla contra la crisis, Ibarretxe constituye un serio problema. Ha lanzado la idea de que, frente a “la recesión imperante en España, en Euskadi hemos llegado los últimos a la crisis y seremos los primeros en salir de ella”.
La realidad es exactamente la contraria. Euskadi ha creado en enero 110.000 parados, un ritmo de destrucción de empleo superior a la media española.
Tal y como plantea la patronal guipuzcoana “la recesión será en Euskadi más intensa y duradera que en otras economías desarrolladas, dado el mayor peso específico que tiene en nuestro tejido económico la industria, sector que padece ahora la crisis con más intensidad y cuyos ritmos de recuperación son más lentos que los de la construcción y los servicios”.
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