Sri Lanka y los Tigres Tamiles

Los tigres Tamiles una visión Histórica

En estos 25 años se les atribuye una docena de magnicidios, entre ellos, además de parlamentarios y ministros, los de dos jefes de estado.

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26-02-2009
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Cuando los secesionistas de Liberación de los Tigres de Tamil Eelam (LTTE) hicieron volar por los aires una patrulla del ejército en 1983, los grupos cingaleses iniciaron dos dí­as de disturbios que causaron la muerte de miles de tamiles Cuando los secesionistas de Liberación de los Tigres de Tamil Eelam (LTTE) hicieron volar por los aires una patrulla del ejército en 1983, los grupos cingaleses iniciaron dos dí­as de disturbios que causaron la muerte de miles de tamiles
Cuando la isla era gobernada por los británicos, los tamiles eran considerados colaboracionistas por las demás comunidades, quienes resentí­an un tratamiento preferencial. Pero desde la independencia, en 1948, la mayorí­a cingalesa ha dominado la polí­tica. En muchos aspectos, los tamiles se han sentido tratados como ciudadanos de segunda. En ese contexto surgieron los Tigres, que luchan por una región independiente y se hicieron famosos por su ferocidad.

1948. El gobierno puso en práctica polí­ticas de corte socialista, reforzando los servicios sociales y manteniendo fuerte la economí­a, pero también privó del derecho al voto a 800.000 tamiles que trabajaban en las plantaciones.

A fines de la década de 1950 la minorí­a Tamil protagonizó una serie de levantamientos secesionistas y en setiembre de 1959 fue asesinado el primer ministro. Su viuda, Sirimavo Bandaranaike, logró conducir a la victoria electoral al Sri Lanka Freedom Party (Partido de la Libertad) en los comicios de 1960, pese a no haber participado anteriormente en polí­tica.

Sirimavo Bandaranaike se convirtió así­ en la primera mujer del mundo que ocupó un cargo de jefatura de gobierno. En coalición con el Partido Comunista y el trotskista, en 1962 nacionalizó el petróleo y varias empresas norteamericanas. En 1965 fue derrotada por una coalición derechista y en 1970 recuperó el gobierno con una aplastante mayorí­a electoral.

Bandaranaike contuvo, con notorios excesos represivos, una insurrección guerrillera autodefinida como «guevarista». Coherente con su polí­tica antiimperialista proclamó, en 1972, la República de Sri Lanka, cortó los últimos ví­nculos formales con la Corona británica, e inició una reforma agraria que nacionalizó las plantaciones de té pero no modificó sustancialmente las condiciones de vida del campesinado.

El conflicto entre la etnia cingalesa que domina en Sri Lanka y la minorí­a tamil -descendientes de los drávidas del sur de la India-, continuó durante toda la historia de la isla. Los cingaleses forman el 74% de los habitantes del paí­s, mientras que los tamiles constituyen el 20%, divididos en dos grupos: los «tamiles de Sri Lanka» y los tamiles indios. Los tamiles llegaron a la isla hace unos dos mil años. Viven principalmente en las provincias del norte y del este. Los denominados indios son de inmigración más reciente. Ambos grupos, con caracterí­sticas étnicas comunes, exigí­an autonomí­a regional o, incluso, la formación de un estado tamil separado. El Frente Unido de Liberación Tamil (TULF), fundado el 4 de mayo de 1972, unificaba tres partidos tamiles: el Partido Federal, el Congreso Tamil y el Congreso de los Trabajadores de Ceilán, pro-indio.

Cuando los secesionistas de Liberación de los Tigres de Tamil Eelam (LTTE) hicieron volar por los aires una patrulla del ejército en 1983, los grupos cingaleses iniciaron dos dí­as de disturbios que causaron la muerte de miles de tamiles, así­ como el incendio y saqueo de numerosas propiedades. Después de estos sucesos, ya no habí­a marcha atrás.

Hacia 1985, 50.000 habitantes de Sri Lanka estaban recluidos en campos de concentración, y cien mil tamiles se encontraban exiliados en campos situados en el estado indio de Tamil Nadu.

En estos 25 años se les atribuye una docena de magnicidios, entre ellos, además de parlamentarios y ministros, los de dos jefes de estado. En mayo de 1991, después de una fallida intervención de Nueva Delhi con el envió de fuerzas de paz que salieron en medio de una escalada de violencia, asesinaron al ex primer ministro indio Rajiv Gandhi. Y en 1993, al presidente de Sri Lanka, Ranasinghe Premadasa. También se les atribuyen unos 200 ataques suicidas en medio de una guerra que ha producido más de 60.000 muertes y 200.000 desplazados.

Los tigres son disciplinados combatientes que cargan una cápsula de cianuro para suicidarse en caso de ser capturados. El destino de su lí­der, Velupillai Prabhakaran, es desconocido en estos momentos, pero India también lo persigue por el asesinato de Gandhi y, en caso de ser capturado en Sri Lanka, ya lo ha pedido en extradición. Aunque duda en involucrarse,

Nueva Delhi mira con preocupación la situación en la isla por varias razones: tiene su propia minorí­a Tamil, un número importante de desplazados y, como poder emergente, no puede permitir tantos conflictos en una región que, más al norte, comparte con Pakistán y Afganistán.

Miles de civiles están en el medio. Unos 250.000 civiles tamiles estarí­an en los territorios aún controlados por los tigres. El gobierno acusa a los rebeldes de usar a los civiles como escudo, y los guerrilleros al gobierno de convertir a los civiles en objetivo.

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