Cultura en Crisis II

El Spotify.com y el Remate.

Concentrar los beneficios en el trabajo directo o la posesión de un trabajo acabado, limitando al máximo los provenientes de los derechos de propiedad intelectual.

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07-02-2009
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En el caso de las grandes corporaciones discográficas, la crisis ha venido a acentuar las dificultades creadas por el sistema P2P (peer to peer - descarga de terminal a terminal -). Daniel Ek, fundador del Spotify, tiene claro que el problema es que "el público consume más música que nunca mientras bajan las ventas". En época de crisis, claro, música gratuita. En el caso de las grandes corporaciones discográficas, la crisis ha venido a acentuar las dificultades creadas por el sistema P2P (peer to peer - descarga de terminal a terminal -). Daniel Ek, fundador del Spotify, tiene claro que el problema es que "el público consume más música que nunca mientras bajan las ventas". En época de crisis, claro, música gratuita.
El Spotify.com
Antes esto una respuesta y un problema. La respuesta ha venido de “usar pero no poseer”. El Spotify es un sistema que, al igual que Last.fm o Pandora, permiten escuchar música sin descargarla pero con la ventaja de no tener que escuchar selecciones recomendadas sino poder elegirla, el “streaming”. Venden la comodidad, la instantaneidad, la eficacia y la amplitud de la oferta. Cuentan con el beneplácito de las discográficas… o no.
 
El pasado 28 de enero la empresa publicó un comunicado en el que informaba de recortes en el acceso a su catálogo debido a las restricciones de contrato relacionadas con la territorialidad de las licencias. El entramado de intereses monopolistas se vuelve voraz especialmente en época de crisis.
 
Como contra punto a esto y aunque prácticamente sin articulación, las pequeñas iniciativas contra la cultura omnímoda crecen como setas; grupos que ponen sus nuevos temas a disposición de sus fans gratuitamente, y escritores que publican en abierto en Internet. Como la vieja idea del “músico de gira”: concentrar los beneficios en el trabajo directo o la posesión de un trabajo acabado, limitando al máximo los provenientes de los derechos de propiedad intelectual.
El Remate: ¿Televisión pública sin publicidad?
Esta misma semana Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, advertía que “las televisiones no están en crisis, están en quiebra”. El negocio televisivo se derrumba a marchas forzadas.
 
Antena 3 ha pasado de un beneficio neto de 328 millones a una previsión en el 2009 de 65 millones, un 80% menos. Telecinco cae un 50% y la situación de Prisa – Cuatro – es de drama sistémico. La sexta, que no ha llegado a cotizar en bolsa, ha prorrogado enormemente el plazo de recuperación de la ingente inversión inicial. Las cuatro cadenas prevén, a partir del 2011, un periodo de recuperación de 5 años. Hasta el 2016 no retomaran los niveles de hace un año.
 
La bandera que ante esto levantan las cadenas es la del modelo francés. Es decir, una televisión pública que funcione sin publicidad. Aparentemente una reivindicación progresista.
 
Pero lo que está en juego es el botín publicitario. TVE, la cadena con mayor audiencia, acapara también los contratos publicitarios de mayor envergadura. Adoptar el modelo francés significaría liberar cantidad de clientes para los entes privados. Según la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas “El sistema audiovisual español no es viable si las públicas emiten publicidad y sus contenidos son comerciales”
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