La frase del dí­a

"La crisis es como la fiebre de los niños, empieza fuerte y luego baja" (Emilio Botí­n, 22 de julio de 2008) "La verdad es que el niño se nos ha puesto muy malo" (Emilio Botí­n, 4 de febrero de 2009)

Cada vez que Botí­n habla, una oleada de "crispación social" -en castizo, cabreo de clase- recorre el paí­s

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07-02-2009
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Cuando el juez le pregunto a Emilio Botín sobre las jubilaciones de los dos ex presidentes del Central e Hispano –en torno a los 100 millones de euros-, el presidente del Santander respondió que, aunque esas cifras pudieran parecer escandalosas al común de los mortales, para ellos –los miembros de la oligarquía- eran normales, dado que “estamos en otra dimensión”.
Desde esa “otra dimensión”, Emilio Botín puede permitirse bromear sobre la crisis, comparándola con la fiebre de un niño hace seis meses, o declarando ahora que “el niño” simplemente “se ha puesto muy malo”.
La primera vez que Botín se refirió a la crisis como a la “fiebre de un niño”, nos sorprendió declarando: “¿Crisis? ¿Quién está en crisis? Desde luego, el Santander no”. Hace dos días, aparecía risueño ante los medios para anunciar que el del año pasado había sido “el mejor ejercicio del Santander en veinte años”.
Tiene razón. Cuando los gigantes finacieros acumulan pérdidas, Botin ha mantenido los beneficios del año pasado.
8.876 millones de beneficios en un año. 740 millones de ganancias cada mes, 25 millones más al día. Cada hora de 2008, el Santander ganaba 1,02 millones de euros, 170 millones de las antiguas pesetas.
No es extraño que, al presentar estos beneficios en plena recesión, Botín se planteara la necesidad de “reducir la crispación social”.
Cada vez que Botín habla, una oleada de “crispación social” –en castizo, cabreo de clase- recorre el país.
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