El Banco de Santander presenta, en plena crisis, "los mejores resultados en veinte años"

Peligro. Botí­n está contento

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06-02-2009
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Quien quiera saber lo que hoy ocurre en España está obligado a presenciar la rueda de prensa que Emilio Botí­n ofreció ayer para presentar los beneficios del Banco de Santander en 2008. Cuando asistimos a la peor recesión en medio siglo, que ha enviado al paro a casi 1,5 millones de trabajadores, enviado a la quiebra a decenas de miles de pymes y acercado al paí­s al borde del abismo, Botí­n apareció ante los medios risueño y exultante.
 Botí­n reconoció que “todos salimos muy contentos de la reunión de Moncloa, porque Zapatero y Solbes entendieron muy bien cuál es la situación”. (Foto: EFE)
Botí­n reconoció que “todos salimos muy contentos de la reunión de Moncloa, porque Zapatero y Solbes entendieron muy bien cuál es la situación”. (Foto: EFE)
Quien quiera saber lo que hoy ocurre en España está obligado a presenciar la rueda de prensa que Emilio Botí­n ofreció ayer para presentar los beneficios del Banco de Santander en 2008. Cuando asistimos a la peor recesión en medio siglo, que ha enviado al paro a casi 1,5 millones de trabajadores, enviado a la quiebra a decenas de miles de pymes y acercado al paí­s al borde del abismo, Botí­n apareció ante los medios risueño y exultante.
El presidente del Santander se permitió bromear sobre la crisis. Hace seis meses afirmó que “la crisis es como la fiebre de los niños, empieza fuerte y luego baja”. Ayer, entre las risas de los periodistas que cubrían su rueda de prensa, reconoció que “la verdad es que el niño se nos ha puesto muy malo”.

Hoy el país se cae a pedazos, pero Botín podría repetir la máxima que popularizó el pasado agosto: “¿En crisis? ¿Quién está en crisis? El Santander desde luego que no”.

El Santander es el cuarto banco mundial por beneficios y el que más dividendo reparte entre sus accionistas. Ha cosechado en 2008 unos fabulosos beneficios de 8.876 millones de euros, casi tres billones de pesetas de ganancias. ¡En plena crisis!

Botín reconoció que “en uno de los peores años para la banca internacional (...) hemos conseguido nuestro mejor ejercicio en veinte años. Hemos aprovechado las oportunidades para sentar las bases de los beneficios de 2009, 2010 y 2011. Aspiramos a mantener unas ganancias de 2.200 millones de euros trimestrales”.
La preocupación de Botín es alcanzar los 10.000 millones de euros de beneficios. La de los casi cuatro millones de parados, poder llegar a fin de mes.
¡Que vida tan diferente, la suya y la nuestra, señor presidente!

Como en todas sus intervenciones públicas, el primer banquero del país no perdió ocasión de elogiar y defender a Zapatero, en la picota por los estragos de la crisis sobre la población.
Botín reconoció que “todos salimos muy contentos de la reunión de Moncloa, porque Zapatero y Solbes entendieron muy bien cuál es la situación”. Y pulverizó el supuesto desencuentro del gobierno con la banca, a raíz de las declaraciones de Miguel Sebastián amenazando con represalias si los bancos no facilitaban más créditos. Botín recordó que lo importante es la postura del presidente, y que “las declaraciones de un ministro son solo eso... la opinión de un ministro”.

El dueño del Santander amenazó con un nuevo plan de rescate todavía más abultado, declarando, en referencia a la posibilidad de recapitalizar bancos con fondos públicos, que “el gobierno ha actuado como debía y ha hecho lo que tenía que hacer, por lo que también tomará las medidas adecuadas cuando se plantee el momento”.

Pero donde Botín se desmelenó fue al exponer sus supuestas “medidas anticrisis”.
Amenazó con que “la moderación del crédito es inevitable por el deterioro de la economía". Pero se mostró dispuesto a colaborar con el ICO a la hora de entregar créditos a las pymes, siempre y cuando “se ajusten los márgenes de beneficio a las condiciones de mercado y del prestatario, y se amplíe el límite de la garantía del ICO, igual que se ha hecho en la moratoria hipotecaria”.
Es decir, la banca sólo ampliará el crédito a pymes y familias si hay negocio, es decir si pueden imponer un interés usurero, y si además el Estado, a través del ICO, carga con los riesgos de la operación.

Zapatero nos ha vendido que había que cubrir a los bancos de dinero para que éste acabara llegando a pymes y familias. Botín, con la reaccionaria sinceridad de quien se sabe impune, nos confirma que eso no va a ocurrir.
¿A qué espera el gobierno para exigir a los bancos que devuelvan el dinero del plan de rescate, para ponerlo directamente a disposición de familias y pymes?

Botín, casi en el papel de presidente del gobierno, reclamó “ayuda a todos los agentes para salir de la crisis”, y declaró que “vamos a trabajar con el gobierno, la CEOE, los sindicatos y las Cámaras de Comercio para sacar la economía adelante”.
Fantástico. Todos en el mismo barco, y Botín al mando. Todos remando en la misma dirección para que el Santander pueda convertirse en el primer banco del mundo por beneficios.

Pero Botín tenía más ideas. Anunció que son tiempos de “mayor presencia del sector público, lo público debe ir de la mano de lo privado para recuperar la economía".
En los tiempos de bonanza, todo se privatiza. En periodos de crisis, el Estado –el despacho público de los intereses de las oligarquías financieras- debe intervenir para “rescatar” con el dinero de todos los beneficios de grandes bancos y monopolios.

Y es que, para Botín, es necesaria “la colaboración de todos para rebajar la crispación, porque no es buena para el país (...) es irresponsable dar préstamos a quien no puede pagarlos, aunque esta situación genera crispación social”.
Botín prepara una vuelta de tuerca a la explotación para cargar el peso de la crisis sobre la población, y poder mantener sus beneficios. Y eso, lógicamente, “genera crispación social”.

Pero no nos equivoquemos, los banqueros también tienen su lado solidario. Sin ir más lejos, el presidente del Santander anunció que también él se va a “apretar el cinturón”, rebajándose el sueldo un 15%. Ahora ya no cobrará 3,91 millones de euros, sino “sólo” 3,32 millones de euros. Y eso sólo en concepto de “sueldo”, a lo que hay que añadir los dividendos de los millones de acciones que posee.
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