España será en 2010 el paí­s europeo con el menor nivel de formación

¿Genocidio educativo?

Son los frutos de un modelo productivo basado en la construcción y la mano de obra intensiva y precaria, que no necesita más formación que la mí­nima imprescindible

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06-02-2009
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Zapatero repite en sus mí­tines que "tenemos la generación de jóvenes más formada de la historia", presentándolo como una fortaleza para enfrentar la crisis. Una vez más, los datos demuestran que miente. Según la UE, España ocupa el puesto 25 de 27 -sólo superamos a Portugal y Malta- en cuanto a nivel de formación de la juventud. Y advierte que, de seguir el ritmo actual, seremos en 2010 el farolillo rojo educativo del continente. El nivel de formación de los jóvenes españoles ha descendido drásticamente desde el año 2000. Son los frutos de un modelo productivo basado en la construcción y la mano de obra intensiva y precaria, que no necesita más formación que la mí­nima imprescindible.
 La ministra de Educación, Mercedes Cabrera (Foto: EFE)
La ministra de Educación, Mercedes Cabrera (Foto: EFE)
Zapatero repite en sus mí­tines que "tenemos la generación de jóvenes más formada de la historia", presentándolo como una fortaleza para enfrentar la crisis. Una vez más, los datos demuestran que miente. Según la UE, España ocupa el puesto 25 de 27 -sólo superamos a Portugal y Malta- en cuanto a nivel de formación de la juventud. Y advierte que, de seguir el ritmo actual, seremos en 2010 el farolillo rojo educativo del continente. El nivel de formación de los jóvenes españoles ha descendido drásticamente desde el año 2000. Son los frutos de un modelo productivo basado en la construcción y la mano de obra intensiva y precaria, que no necesita más formación que la mí­nima imprescindible.
“Si sólo van a limpiar zapatos, ¿para qué deben saber más?”. Así se justificaba en EEUU la no escolarización de los negros. En la última década, la política educativa en España parece haberse regido por una máxima parecida: “si sólo van a cargar ladrillos y levantar muros, ¿para qué quieren saber más?”.
Dejando de lado falsas literaturas, para la burguesía la educación es sólo útil como medio de formar a los obreros que van a explotar, crear los ingenieros que planificacán la producción, o gestar los cuadros que dirigirán su economía o su política.
Otros países fundamentan su desarrollo en los sectores de tecnología punta y mayor valor añadido, que precisan un esfuerzo educativo que proporcione una mano de obra especializada, ingenieros, científicos...
Por el contrario, España lo ha apostado casi todo a un desmesurado auge de la construcción, un sector de escaso valor añadido, nulo desarrollo tecnológico, y basado en la explotación intensiva de una mano de obra que casi no precisa formación alguna.
Y la política educativa española –más explícitamente por parte de Aznar con la Ley de Calidad, más subrepticiamente el PSOE a través de la LOGSE- se ha regido por estas necesidades de la oligarquía española.
Los resultados son espeluznantes. Tras más de una década de crecimiento por encima del 3%, la educación y la formación de los jóvenes españoles se asemeja a una zona cero.
Sólo el 60% de los jóvenes españoles obtienen el título de bachillerato superior. En el año 2000 ese porcentaje era del 66%, mientras que Italia tenía un 69,4%, Portugal un 43% y Malta un 41%. Hoy, España ha empeorado seis puntos, Italia nos saca 15 de ventaja, mientras que Malta y Portugal ya estaban a sólo seis y ocho puntos respectivamente. Y van mejorando mientras que España empeora, por lo que para 2010 podemos vernos como “farolillo rojo” de la UE.
Ya será imposible cumplir los Objetivos de Lisboa marcados por la UE, que establecen un mínimo del 85% de jóvenes con el título de bachillerato superior.
Es más, los datos indican que España no ha tocado fondo en este indicador. El fracaso escolar, que es el responsable en España de las bajas tasas de graduación, está en el 30,8%, mientras que hace cinco años estaba en el 26,6%.
Que nadie piense que se trata de una amarga cosecha fruto de errores, desorganización... Existe una estrategia consciente, un auténtico genocidio educativo contra las clases populares. Todo el sistema educativo está organizado para degradar la educación en los barrios populares, y para incentivar que los hijos de los trabajadores abandonen la educación lo antes posible.
Si sólo van a cargar ladrillos, ¿para qué tienen que saber más?
En el franquismo, se gritaba “¡El hijo del obrero a la universidad!”. Ahora hemos pasado a reclamar que el hijo del obrero pueda acabar el bachillerato.
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