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Alerta y Homenaje

Ayer por la mañana encontraron al joven Frederiek Nolf en su habitación del hotel Ritz Carlton de Doha; habí­a muerto durante la noche.

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06-02-2009
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Ayer por la mañana encontraron al joven Frederiek Nolf en su habitación del hotel Ritz Carlton de Doha; habí­a muerto durante la noche. Miembro del equipo belga Tops-port Vlaanderen-Mercator solo tení­a 22 años. Participaba en el Tour de Qatar. Aunque en los últimos años el ciclismo se ha visto envuelto en una maraña de casos de dopaje y su sombra se cierna rápidamente, en este caso solo se habla de un infarto. Alerta y homenaje. Ayer por la mañana encontraron al joven Frederiek Nolf en su habitación del hotel Ritz Carlton de Doha; habí­a muerto durante la noche. Miembro del equipo belga Tops-port Vlaanderen-Mercator solo tení­a 22 años. Participaba en el Tour de Qatar. Aunque en los últimos años el ciclismo se ha visto envuelto en una maraña de casos de dopaje y su sombra se cierna rápidamente, en este caso solo se habla de un infarto. Alerta y homenaje.
          El dopaje ha sido descartado. Pero ante una pérdida como ésta no se puede dejar de llamar la atención sobre las condiciones en las que los deportistas compiten y las presiones a las que son sometidos.
 
Alerta
 
          Incluso descartando la posibilidad, la exigencia y el ritmo que se impone alrededor de los ingentes beneficios – 1,7 millones de dólares en una sola competición – que reportan las 150 competiciones que se disputan al año, superan la capacidad razonable de resistencia de la mayoría de profesionales.
 
          En una entrevista para el periódico AS y en pleno escándalo entorno al dopping, el ciclista Jesús Manzano explicaba como reduciendo tan solo 60 kilómetros en cada etapa de 200 el espectáculo sería mayor y el riesgo menor. “Tú pasas al ciclismo profesional con toda la ilusión del mundo, creyendo que te vas a labrar un futuro y cuanto más andes, más ganas. Te viene el médico y te dice: Te vamos a dar eso. Si tú dices que no, estás botado al año que viene”.
 
Homenaje
 
          Pero el mayor delito y la mayor pérdida están en la propia valía del profesional. ¿Quién no ha renunciado a una buena siesta en pleno julio por ver ese crisol de mallots en pelotón bañando la carretera de sudor? Sacrifico, belleza y persistencia.
 
          Una gesta épica que es admirada por el esfuerzo que cada deportista hace, bajo las condiciones climáticas que sean, por convertirse en la flecha que deshace el enjambre de pedales estirándolo desde la flecha que define su rueda trasera.
 
          Frederiek solo tenía 22 años. Su corazón falló, pero al entrar en el mundo del ciclismo la nobleza que muchos han manchado durante los últimos años, ya no se la quita nadie. Eso y el recuerdo.   
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