Literatura

Inéditos de Cortázar

Como era inevitable, el "gran cronopio" dejó olvidados en una cómoda de su casa cientos de páginas inéditas, que verán la luz a los 25 años de su muerte

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06-02-2009
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Editorial Alfaguara va a conmemorar los 25 años de la pérdida de Julio Cortázar con el mejor festejo imaginable: la publicación de un voluminoso tomo, de unas 450 páginas, en el que irán incrustados no sólo ciertos textos de muy difí­cil hallazgo ya sino auténticas obras inéditas de Cortázar, el escritor argentino fallecido en Parí­s en 1984, que fue uno de los grandes pilares del "boom" hispanoamericano, esa generación prodigosa que convirtió una literatura perdida e ignorada en el centro del canon literario mundial. Editorial Alfaguara va a conmemorar los 25 años de la pérdida de Julio Cortázar con el mejor festejo imaginable: la publicación de un voluminoso tomo, de unas 450 páginas, en el que irán incrustados no sólo ciertos textos de muy difí­cil hallazgo ya sino auténticas obras inéditas de Cortázar, el escritor argentino fallecido en Parí­s en 1984, que fue uno de los grandes pilares del "boom" hispanoamericano, esa generación prodigosa que convirtió una literatura perdida e ignorada en el centro del canon literario mundial.
          El libro llevará por título “Papeles inesperados” e incluirá –según sus recopiladores, Aurora Bernárdez (viuda, albacea y heredera universal de Cortázar) y el estudioso de la obra cortazariana Carles Álvarez– once relatos nunca publicados hasta el día de hoy, un capítulo inédito de la novela “Libro de Manuel” (suprimido en su día probablemente por su alto contenido erótico), varios episodios del personaje que protagonizó los relatos de “Un tal Lucas”, cuatro nuevas autoentrevistas (a las que Cortázar era tan aficionado) e incluso varios poemas inéditos, amén de otros textos y prosas que quizá alguna vez se publicaron en algún momento, pero hoy son verdaderos hallazgos: desde su “Discurso del Día de la Independencia”, pronunciado por un jovencísimo Cortázar de apenas 24 años, a ensayos y artículos sobre pintura, escultura o fotografía que el argentino diseminó a lo largo de toda su vida por todo tipo de revistas y por todo tipo de países. El libro –que está previsto salga a la luz el próximo mes de mayo– incluye asimismo algunos textos que Cortázar escribió para y sobre sus amigos y 36 artículos sobre literatura, política, viajes y otros temas.
 
          En definitiva, un botín suculento y muy variado, que hará las delicias de los muchos incondicionales de Cortázar que han sido y serán en el mundo, y que tal vez contribuya –o no– a completar o concluir la imagen, ya bastante perfilada, de un escritor que, aunque discutido y cuestionado como casi todos, ya parece difícil que vaya a descender del pedestal alcanzado, sobre todo como “cuentista”, un género en el que demostró un talento singular, que hasta Borges reconoció sin el menor ambage. Otra cosa son sus novelas. Pero en esto entraremos otro día.
 
          Y he dicho antes que contribuirá –o no– a completar su imagen, su comprensión, o su obra, y subrayo la posibilidad del “no”, porque no toda publicación de inéditos mejora necesariamente la obra de un autor, e incluso a veces la distorsiona.
 
          Ya sé que a favor de esa publicación actúa, con fuerza indiscutible, el “caso Kafka”, la desobediencia impagable de Max Brod al ruego de su amigo de que destruyera toda su obra no publicada –una petición siempre bajo sospecha, porque Kafka podía haberla destruido él mismo en vez de confiársela a Brod–, pero también hay que tener en cuenta, como dice el refrán, que “una golondrina no hace verano”. Y ya son muchos los casos de “inéditos” y “obras póstumas” que han sido verdaderos “bluff” literarios, aunque fueran lucrativos negocios editoriales.
 
          En principio, lo que Aurora Bernárdez y Carles Álvarez anuncian suena francamente apetitoso: un cuento titulado “Manuscrito encontrado junto a una mano” es ya seductor por ese mero enunciado: o una autoentrevista en la que el autor de “Rayuela” es interrogado por los buscavidas porteños Calac y Polanco (de los que Cortázar no pudo deshacerse nunca, desde que aparecieron en su novela “62 modelo para armar”) y que se burlan y relativizan todo lo que dice el escritor; o un texto que también, por su solo título, nos hace ya la boca agua: “Un cronopio en México”.
 
          Y para que la espera no se haga larga, podemos ir haciendo boca con cualquiera de sus libros de relatos (y releer es mucho mejor que leer) o bien realizando una inmersión en la espléndida traducción que Cortázar hizo de los relatos de Poe, una traducción inmejorable, y que hoy, en conmemoración del bicentenario de Poe, han puesto a la venta simultáneamente varias editoriales.
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