Conferencia de Seguridad en la ciudad alemana

El rompecabezas de Munich

Washington enví­a a la Conferencia de Munich una robusta delegación. A Joe Biden le acompañan cuadros de la talla de Kissinger

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06-02-2009
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Dos dí­as después de que Merkel y Sarkozy enviaran una carta conjunta a la prensa alemana y francesa reclamando una "verdadera colaboración" entre la Unión Europea y la OTAN en el terreno de la defensa y la seguridad, comienza la Conferencia de Seguridad de Munich. En la cumbre, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, esbozará ante 300 representantes de cincuenta paí­ses, entre ellos una docena de jefes de Estado o Gobierno y una cincuentena de ministros las lí­neas maestras de la nueva polí­tica exterior norteamericana.
 Algunos representantes de la delegación norteamericana llegando a Munich. EFE
Algunos representantes de la delegación norteamericana llegando a Munich. EFE
Dos dí­as después de que Merkel y Sarkozy enviaran una carta conjunta a la prensa alemana y francesa reclamando una "verdadera colaboración" entre la Unión Europea y la OTAN en el terreno de la defensa y la seguridad, comienza la Conferencia de Seguridad de Munich. En la cumbre, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, esbozará ante 300 representantes de cincuenta paí­ses, entre ellos una docena de jefes de Estado o Gobierno y una cincuentena de ministros las lí­neas maestras de la nueva polí­tica exterior norteamericana.
La administración Obama tiene en esta cumbre una oportunidad de exponer ante una selección de élite de mandatarios mundiales una primera aproximación de cual es la arquitectura de poder que Washington quiere. La Casa Blanca tiene ante sí la difícil tarea de diseñar un orden mundial que responda al mundo multipolar, que pueda dar cabida a las nuevas potencias emergentes pero que al mismo tiempo limite su ascenso y subordine sus intereses a los de la superpotencia, y en definitiva, mantenga la hegemonía mundial en manos de EEUU.
 
Por eso –y por la presencia de importantes líderes mundiales- Washington envía a la Conferencia de Munich una robusta delegación. Al vicepresidente Joe Biden –un experto en política exterior, como demostró en la campaña electoral- le acompañan cuadros de la talla de Henry Kissinger –que no necesita presentación- , el Consejero de Seguridad Nacional, James Jones, y el enviado especial de EEUU para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke. Incluso estará en Munich el ex candidato presidencial republicano John McCain, asiduo participante de esta conferencia.
 
El debate será abierto por el ex secretario de Estado de EEUU Henry Kissinger, "padre" de la nueva estrategia antinuclear estadounidense, quien compartirá podio con el ministro de Exteriores alemán, Frank- Walter Steinmeier, y el viceprimer ministro ruso, Sérguei Ivanov. En el debate participarán además el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed el Baradei, y el presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani. El debate tiene lugar tras el lanzamiento el martes del primer satélite iraní, lo que desató un fuerte revuelo entre las potencias occidentales por la semejanza de la tecnología espacial con la necesaria para construir misiles balísticos de largo alcance, que unido a las sospechas de que Irán podría estar construyendo un artefacto nuclear, elevó varios colores el nivel de alarma. Sin embargo en la cumbre se verán las caras por primera vez los enviados norteamericanos y los iraníes, y es muy posible que establezcan relaciones bilaterales.
 
La segunda jornada estará centrada en analizar el futuro de las relaciones transatlánticas, entre la UE y Rusia, y la OTAN y Rusia, la cooperación UE-OTAN, la seguridad energética y el conflicto en Oriente Medio.Los debates serán  abiertos por el representante de la política exterior europea, Javier Solana y el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer. El mensaje político de esta comparecencia conjunta es demostrar que la UE y la OTAN pueden superar sus diferencias y llegar a una cooperación "real", como reclaman la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en un mensaje conjunto previo a la conferencia
 
La tercera jornada estará dedicada a analizar el futuro de Afganistán. El presidente proyanqui Hamid Karzai expondrá la situación en su país, que parece cada vez más inestable ante el aumento de la insurgencia. La ruta de abastecimiento de las tropas de EEUU y sus aliados de la OTAN, a través de Pakistán, es cada día más insegura después de que los talibanes pakistaníes bombardearan un puente de suministro de la alianza en la región de Khiber, y EEUU busca nuevas líneas de suministros a través de las repúblicas exsoviéticas, para lo cual necesita el permiso de Moscú.
 
El ministro de exteriores alemán, Steinmeyer planteó hace unas semanas la necesidad para Alemania de que EEUU suavizara la relación con Rusia, ya que cada “sacudida” de  Moscú afecta seriamente a Europa, como se pudo ver en la reciente crisis del gas. El martes, la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton ya mantuvo una reunión telefónica con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en la que hablaron de las relaciones entre los dos países, sobretodo a temas cruciales para ambos como son el Escudo Antimisiles en Polonia y la República Checa, la ampliación de la OTAN a Georgia y Ucrania y la posible apertura de una ruta de abastecimiento de las topas de Afganistán a través de las repúblicas ex-soviéticas.
 
EEUU tiene en esta cumbre una buena oportunidad de lograr acuerdos y equilibrios, pero al mismo tiempo un complejo rompecabezas que resolver.
 
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