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Economí­a USA, al borde de la catástrofe

La economí­a norteamericana se encuentra al borde de la catástrofe, y gran parte del Partido Republicano está tratando de empujarla más allá de ese borde.

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06-02-2009
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El masivo rechazo republicano en el Congreso norteamericano al plan de estí­mulo de 850.000 millones de dólares propuesto por Obama es tema de un agrio y feroz debate en la prensa norteamericana. Y por extensión en la de todo el mundo, pues de la dirección que tome la que todaví­a es la mayor economí­a del mundo, con diferencia, se van a desprender importantes consecuencias para la economí­a mundial en su conjunto.
 Economí­a USA, al borde de la catástrofe
El masivo rechazo republicano en el Congreso norteamericano al plan de estí­mulo de 850.000 millones de dólares propuesto por Obama es tema de un agrio y feroz debate en la prensa norteamericana. Y por extensión en la de todo el mundo, pues de la dirección que tome la que todaví­a es la mayor economí­a del mundo, con diferencia, se van a desprender importantes consecuencias para la economí­a mundial en su conjunto.
Ofrecemos en la sección de hoy, los dos puntos de vista antagónicos ante este asunto, abordados
por Paul Krugman, último premio Nóbel de Economía y columnista habitual del New York Times, y George Melloan, ex responsable del consejo editorial del Wall Street Journal.
 
Krugman anima a Obama a dejarse de buscar consenso bipartidistas con los mismos que aplicaron una política económica que ha conducido a EEUU “al borde del abismo” y pase a la ofensiva contra ellos. Según él, aunque el paquete de medidas, a pesar de su coste, es aún insuficiente, al menos aumenta las posibilidades de evitar una “una profunda y prolongada recesión”. El principal riesgo sobre el que advierte es que la economía norteamericana entre, como en los años 30, en deflación. Es decir, en una caída generalizada de los precios de los bienes y servicios que se retroalimenta y lleva a la paralización de la circulación del dinero y los capitales. La intervención activa y masiva del Estado es para Krugman la única manera de evitar este escenario.
 
Por el contrario, Melloan explica en el WSJ las razones de fondo que están en la base del rechazo republicano al plan de estímulo. Para él, el gigantesco endeudamiento al que aboca a EEUU y la necesidad de fabricar más y más dólares en que se va a ver el gobierno, puede llevar a la economía norteamericana a la estanflación, es decir, una combinación en que se da simultáneamente la recesión acompañada de una alta inflación, escenario para el que los economistas no tiene “recetas”. Para el WSJ es dudoso que el Tesoro norteamericano pueda seguir inundando de forma indefinida y creciente los mercados de crédito mundiales con bonos de deuda. O, en todo caso, la hiperoferta de títulos norteamericanos no puede hacer a la larga sino depreciar su valor, y que por tanto EEUU tenga que pagar unos intereses cada vez más altos por ellos. Lo cual alimentaría a su vez la tentación de seguir imprimiendo billetes verdes, hasta desatar el proceso inflacionario sin haber conseguido recuperar a la economía de la recesión.
 
Para terminar hoy, el Diario del Pueblo de Pekín informa de un nuevo revés para los intereses norteamericanos en la estratégica región de Asia Cetral: el cierre de la base militar en Kirziguistán que hasta ahora estaba siendo un punto clave para las operaciones militares en Afganistán y suponía el paso más firme y audaz dado por Washington en su política de penetración militar en un área en el que confluyen los intereses, directos o indirectos, de todas las grandes potencias mundiales, y especialmente de EEUU, China y Rusia. 
 
 
 
 
 
EEUU. THE NEW YORK TIMES
AL BORDE
Paul Krugman
 
No fue tan divertido lo que ocurrió en el camino hacia la recuperación económica. Durante las dos últimas semanas, lo que debería haber sido un debate muy en serio acerca de cómo salvar una economía en situación desesperada se ha convertido, en cambio, en un trillado teatro político, con los republicanos chorreando todos los viejos clichés sobre el despilfarro del gasto gubernamental y las maravillas de los recortes fiscales.
 
Es como si el triste fracaso económico de los últimos ocho años nunca hubiera sucedido, y los demócratas aún están, increíblemente, a la defensiva. Incluso si el importante proyecto de ley de estímulos pasa al Senado, hay un riesgo real de que una parte importante del plan original, especialmente las ayudas a los gobiernos estatales y locales, queden castradas.

De alguna manera, Washington ha perdido todo sentido de lo que está en juego, de la realidad que puede llevarnos a un abismo económico, y si lo hacemos, será muy difícil salir de nuevo.
 
Es difícil exagerar la cantidad de problemas económicos en que estamos. La crisis comenzó con la vivienda, pero la implosión de la burbuja inmobiliaria de la era Bush ha tenido un efecto dominó no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Los consumidores, su riqueza diezmada y su optimismo destruido por el colapso de los precios de la vivienda y el hundimiento del mercado de valores, han reducido drásticamente sus gastos y aumentado su ahorro, una cosa buena en el largo plazo, pero un duro golpe a la economía hoy. Los promotores comerciales de bienes raíces, viendo caer los alquileres y cómo los gastos de financiación se disparan, han recortado severamente sus planes de inversión. Las empresas han cancelado los planes para ampliar su capacidad, ya que no están vendiendo lo suficiente como para utilizar la capacidad que ya tienen. Y las exportaciones, que fueron uno de los fuertes de la economía de algunas zonas de EEUU durante el último par de años, ahora se hunden en la crisis financiera que golpea a nuestros socios comerciales.
 
Mientras tanto, nuestra principal línea de defensa contra las recesiones -la capacidad habitual de apoyo a la economía de la Reserva Federal mediante la reducción de los tipos de interés- ya se ha sobrepasado. La Fed ha recortado básicamente a cero las tasas que controla y , sin embargo, la economía aún se encuentra en caída libre.

No es de extrañar, entonces, que la mayoría de previsiones económicas adviertan que, en ausencia de la acción del gobierno, estemos abocados a una profunda y prolongada recesión. Algunos analistas privados prevén dos dígitos de desempleo. La Oficina de Presupuesto del Congreso es ligeramente más optimista, pero su director, no obstante, advirtió recientemente que "sin un cambio en la política fiscal ... el déficit en la producción nacional en relación con sus niveles potenciales será la más grande -en duración y profundidad- desde la Depresión de la década de los 1930”.
 
Lo peor de todo es la posibilidad de que la economía, como lo hizo en la década de los 30, termine atrapada en una trampa de deflación prolongada.

Ya estamos más cerca de la deflación pura y simple que en cualquier otro momento desde la Gran Depresión. En particular, el sector privado está experimentando recortes salariales generalizados, por primera vez desde la década de 1930, y habrá mucho más si la economía sigue debilitándose.

Como el gran economista americano Irving Fisher señaló hace casi 80 años, la deflación, una vez iniciada, tiende a alimentarse a sí misma. Como el valor del dólar cae en una economía deprimida, la carga de la deuda se vuelve más difícil de soportar, mientras que la expectativa de una mayor disminución de los precios desalienta el gasto en inversión. Estos efectos de la deflación deprimen aún más la economía, lo que lleva a más de deflación, y así sucesivamente.
 
Y la trampa deflacionista puede continuar durante mucho tiempo. Japón experimentó una "década perdida" de deflación y estancamiento en la década de 1990, y lo único que permitió escapar a Japón de la trampa fue el auge global impulsado por las exportaciones nacionales. ¿Quién rescatará a América de la misma trampa, ahora que el mundo entero está en caída al mismo tiempo?

¿Asegura el plan económico de Obama, si es promulgado, que EEUU no tendrá su propia década perdida? No necesariamente: una serie de economistas, incluido yo mismo, creemos que el plan se queda corto y debería ser sustancialmente mayor. Pero el plan de Obama, sin duda, mejora nuestras probabilidades. Y es por ello que los esfuerzos de los republicanos para recortar el plan y hacerlo menos eficaz -convirtiéndolo en poco más que otra ronda Bush, al estilo de las reducciones de impuestos- son tan destructivos
 
Entonces, ¿qué debería hacer el Sr. Obama? Cuenten conmigo entre los que piensan que el presidente cometió un gran error en su planteamiento inicial, en sus intentos de superar el partidismo acabó potenciando a los políticos que reciben sus órdenes de combate de Rush Limbaugh*. Lo que importa ahora, sin embargo, es lo que vaya a hacer a continuación.

Es hora de que el Sr. Obama pase a la ofensiva. Por encima de todo, no debe asustarse de señalar que aquellos que se interponen en el camino de su plan, en nombre de una desacreditada filosofía económica, están poniendo el futuro de la nación en situación de riesgo. La economía norteamericana se encuentra al borde de la catástrofe, y gran parte del Partido Republicano está tratando de empujarla más allá de ese borde.
*Locutor radiofónico neoconsevador, un poco al estilo de lo que en España sería Jiménez Losantos. (NdT)
 THE NEW YORK TIMES. 6-2-2009
 
 
 
EEUU. The Wall Street Journal
¿POR QUÉ “ESTÍMULO” SIGNIFICARÁ INFLACIÓN?
George Melloan
 
Como el Congreso anuncia alegremente su ley para un paquete de “estímulos” de un billón de dólares; y el Tesoro se prepara para comenzar a firmar cheques (...), tal vez sea prudente hacer una pregunta simple: ¿Quién va a financiar todo esto?
 
Esto que podría parecer obvio, tal vez explica por qué nadie se ha molestado en preguntarlo. Los valores del Tesoro se venden a precios elevados y encuentran compradores, aunque los rendimientos son bajos, flotando por debajo del 3% en los bonos a 10 años. El Congreso asegura que el estímulo es capaz de financiarse con crédito barato. Pero ¿cuánto tiempo el crédito será barato? ¿Lo será cuando el Tesoro siga gorroneando a los mercados internacionales de crédito en seis meses o un año a partir de ahora? Parece muy improbable.
 
Echemos un vistazo al mercado de crédito. Los bonos del Tesoro están fuertes, porque el fiasco del mercado de valores y el colapso de valores garantizados por hipotecas ha lanzado a todo el mundo corriendo en busca de seguridad. El mejor puerto en busca de la tormenta, como de costumbre, ha sido el papel del Tesoro de los EEUU. Eso es lo que ha dado al dólar y los valores del Tesoro la elevación de que ahora disfrutan.

Pero ese aumento es excepcional y no significa necesariamente que un nuevo lote de valores del Tesoro se encuentre igualmente con un mercado fuerte. Lo más probable, con una economía mundial en una espiral descendente, es que no.
 
Por un lado, un ciclo muy importante ha sido interrumpida por el crash. Durante años, EEUU ha acumulado grandes déficits comerciales con China y Japón y los dos países han invertido la mayoría de sus excedentes en valores del Tesoro de EEUU. Sus cartera de valores son enormes: desde el 30 de noviembre del año pasado, China mantiene 682 mil millones de dólares en bonos del Tesoro, un fuerte aumento desde los 459 mil millones de un año antes. Japón ha reducido su cartera a 577 mil millones desde los 590 mil millones de un año antes, pero sigue siendo un gran acreedor. Los dos representan casi el 65% del total de valores del Tesoro en poder de propietarios extranjeros, el 19% del total de la deuda nacional de EEUU, y más del 30% de los bonos del Tesoro en poder del público.
 
En los años del enorme auge del crédito en los EEUU, se teorizó que este arreglo circular en cuestión era bueno para todos (...) Se argumentó, persuasivamente, que China y Japón no tenían más opción que comprar bonos norteamericanos si querían mantener fluidas sus exportaciones a los EEUU. También perjudicaría sus propios intereses si trataran de deshacerse de ellos porque eso echaría abajo el valor de sus tenencias restantes. ¿Pero qué pasaría si pararan de comprar bonos no por elección, sino porque se quedaran sin dinero? El círculo virtuoso tan elogiado estaría roto. Algo similar parece estar sucediendo ahora. Mientras que la recesión se profundiza, los consumidores norteamericanos están gastando menos, incluso en las baratas mercancías chinas y desde luego en coches japoneses y productos electrónicos. Japón (...) está sufriendo lo que se ha descrito como una “caída libre” en su producción industrial. Sus dos campeones, Toyota y Sony, están vacilando.
 
Los funcionarios estadounidenses parecen no haber percibido este cambio brusco y peligroso en los patrones mundiales del comercio y las finanzas (...)

La Oficina de Presupuesto del Congreso prevé que el déficit federal alcance los 1,2 billones de dólares este año fiscal. Más del doble que los 455 mil millones (...) de 2008 (...) Esto aumentará los pagos por intereses en el presupuesto federal, incluso aunque los rendimientos del Tesoro bajen. Pero si un descenso en la demanda de bonos del Tesoro en el mercado mundial envía al alza el coste de los préstamos, podría haber una elevación en la línea de coste de los intereses en el presupuesto que agravará el ya alarmante panorama. El crédito para el resto de la economía será más costoso, empeorando la recesión. El anuncio del Tesoro del miércoles de vender un récord de 67 mil millones de dólares en bonos y obligaciones la próxima semana y otros 493 mil millones en este trimestre, ha empujado a la baja los precios del Tesoro, lo que revela la sensibilidad del mercado a tan fuerte financiación.
 
Entonces, ¿cuál es el panorama? El conjunto de medidas de estímulo está rodando por el Congreso como un tren expreso lleno de golosinas, de modo que el enorme déficit parece ser un hecho. Aumentar los títulos de deuda en vez de someterlos a un mejor control, es augurio de gran déficit para el futuro. ¿Dónde encontrará el Tesoro todos estos billones en una economía mundial deprimida?

Sólo hay una respuesta. La administración Obama y el Congreso harán un llamamiento a Ben Bernanke en la Reserva Federal para exigirle que fabrique más dólares, lotes y lotes de ellos. La Reserva Federal ya está hablando de la compra de bonos del Tesoro a más largo plazo para el sostenimiento del mercado, lo que será más de lo mismo, mucho más.

¿Y cuál será el resultado? Bueno, al producto de este tipo de cosas se le llama inflación. La efusión de liquidez en dólares de la Reserva después de la caída de septiembre sustituyó la pérdida de liquidez por parte del sector financiero y hasta la fecha no ha causado subidas importante en los precios al consumidor. Sin embargo, la preocupación radica en lo que sucederá después (...)
 
La inflación es producto de la demanda de dinero, así como de la oferta. Y si la Reserva Federal financia el déficit federal en una economía moribunda, se puede crear más dinero del que la economía puede utilizar. El resultado es "estanflación", un término acuñado para describir la experiencia del decenio de 1970. Como la economía mundial se frena y el Congreso se basa más y más en la Reserva Federal para financiar un enorme déficit, hay un peligro muy real de un regreso de la estanflación. Me pregunto por qué nadie en el Congreso o la administración Obama ha pensado en eso como una posible consecuencia de su paquete de estímulo.
 
 
 
 
 
China. Diario del Pueblo
CIERRE INMINENTE DE BASE MILITAR EN KIRGUIZISTÁN
 
La administración Obama se lamentó el día 5 de la consideración del gobierno kirguis para cerrar una base militar estadounidense en el país, mientras busca sostener pláticas más constructivas con Bishkek sobre este asunto.

"Es lamentable que esto se encuentre bajo la consideración del gobierno de Kirguizistán. Esperamos tener más conversaciones con ellos", dijo hoy la secretaria de Estado Hillary Clinton a reporteros.

El presidente kirguis Kurmanbek Bakiyev dijo el martes que su país cerrará la base militar estadounidense cercana al principal aeropuerto civil en la capital, Bishkek.

Se espera que el parlamento de Kirguistán vote la semana próxima sobre el cierre de la base aérea Manas, que aloja a más de 1.000 efectivos militares y es un centro logístico clave para las tropas de la coalición encabezada por Estados Unidos en Afganistán.

Sin embargo, la secretaria Clinton descartó el potencial impacto del cierre sobre la operación militar estadounidense en Afganistán. "Vamos a proceder de una forma muy efectiva sin importar cuál sea el resultado de las deliberaciones del gobierno de Kirguizistán."

La Casa Blanca expresó el día 5 gran preocupación por el inminente cierre de la base aérea Manas, pero dijo que trabajará con el gobierno kirguis para "remediar" su decisión de clausurar la base.

Aproximadamente 15.000 personas y 500 toneladas de carga entran y salen de la base aérea Manas cada mes en apoyo de la operación militar en Afganistán, según un comunicado de prensa emitido el miércoles por el Pentágono, o Departamento de Defensa, de Estados Unidos.

Reportes locales citaron a altos funcionarios norteamericanos de Defensa diciendo que Estados Unidos está considerando la reanudación de su cooperación militar con Uzbekistán como parte de la planeación de respaldo para el potencial cierre de la base aérea Manas, con el fin de asegurar el aprovisionamiento logístico para la operación en Afganistán.
 
 
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COMENTARIOS

raul buedia (invitado) 29-11-2017 20:42

este artículo muestra que el periodismo actual es mediocre y falsario. No hubo tal hecatombe, Estados Unidos se recuperó y hoy es más fuerte que nunca, 2017, los precios del petroleo han caido, y los únicos en mala situación son los latinoamericanos y Africa.