España a la cola de Europa en afiliación sindical

Se lo ganan a pulso

La baja afiliación sindical no sólo demuestra la poca implantación de los sindicatos, sino que es un reflejo de que la clase obrera española tampoco se reconoce en ellos.

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05-02-2009
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La inmensa mayorí­a de los trabajadores españoles no se reconocen ni siquiera en las dos grandes centrales sindicales, CCOO y UGT. Según el estudio que cada dos años publica la Comisión Europea, en 2005 apenas el 15% de los trabajadores españoles estaba afiliado a un sindicato, diez puntos menos que la media comunitaria, situada en el 25,6%. Y muy lejos de la organización de los empresarios que, según el informe, el 72% de ellos pertenecí­a a alguna organización patronal. La inmensa mayorí­a de los trabajadores españoles no se reconocen ni siquiera en las dos grandes centrales sindicales, CCOO y UGT. Según el estudio que cada dos años publica la Comisión Europea, en 2005 apenas el 15% de los trabajadores españoles estaba afiliado a un sindicato, diez puntos menos que la media comunitaria, situada en el 25,6%. Y muy lejos de la organización de los empresarios que, según el informe, el 72% de ellos pertenecí­a a alguna organización patronal.
 
El informe de la Comisión Europea pone de manifiesto que España (15%) es uno de los cuatro países de la UE donde los trabajadores menos se afilian a los sindicatos, sólo por delante de Francia (9%), Polonia (13%) y Letonia (13%). En el polo opuesto, el de los países con más afiliación sindical: Suecia (76%), Finlandia (72%) y Dinamarca (72%).
El estudio revela además que desde el año 2000 hay una tendencia “moderada” al descenso de la afiliación sindical; en el conjunto de la UE la afiliación bajó del 27,4 en 2000 al 25,6% en 2005. En España habría bajado otros dos puntos, del 17% en 2000 a este 15%.
 
Los datos evidencian la falta de implantación de los sindicatos españoles, sobre todo si tenemos en cuenta que su implantación apenas va más allá de la administración y las grandes empresas; y ponen de manifiesto una estrecha relación entre el nivel de organización sindical y la estructura de liberados sindicales.
La incapacidad, sobre todo de CCOO y UGT, para superar el bajísimo nivel de afiliación sindical de los trabajadores españoles, no es por “falta de cultura sindical”, como se dice desde las estructuras burocráticas de los sindicatos, sino de que la gran mayoría de los trabajadores no se reconocen en las posiciones y las actuaciones de los aparatos sindicales. Y con razón.
 
En las últimas dos décadas, sólo en algunos momentos puntuales (Huelgas Generales del 14-D contra el gobierno de Felipe González o el 20-N contra Aznar) han aparecido los sindicatos para encabezar la lucha de los trabajadores frente a la superexplotación y los atropellos del gran capital. ¿Pero qué han estado haciendo el resto del tiempo? ¿Cómo han permitido la instauración de un modelo laboral basado en el empleo masivo precario mientras la economía crecía al 4%? ¿Qué han hecho para impedir el recorte salarial en los últimos 8 años. Un trasvase de rentas de los salarios al capital de 9 billones de las antiguas pesetas, cuando los beneficios del gran capital crecían al 73%?
Y, ahora, ¿qué hacen ante la crisis? ¿No están dejando a la clase obrera al pie de los caballos? ¿Cómo no van a tener una baja afiliación sindical?
 
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