Diario Veinticuatro

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12-02-2018
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El placer que siento al crear es menor que el disgusto que me causan las críticas
 Diario Veinticuatro
El placer que siento al crear es menor que el disgusto que me causan las críticas

Guillermo del Toro: “Una familia cuyos miembros viven por separado, pero con la voluntad de permanecer unidos, es una gran familia. El ejército, la iglesia, la escuela, la familia se unen y sostienen mutuamente no por deseo de cada uno de sus miembros sino por ideologías”.

Mis alumnos han escuchado la palabra tribu. Lo que nos une es el deseo de pertenecer a una manera de hacer. El amor a la técnica es el amor por lo que hacemos. Esa es la tribu y no el tamaño de la carpa que nos cobija. Ni dogmas ni doctrinas. Pertenecer a lo que deseamos hacer.

El amor a la lectura nos hace socios del silencio. Parece ser que en España hay casi un 50% de la población que no lee ni un solo libro al año. Es decir, hablan todo el tiempo o si no dejan que la televisión hable por ellos.

El desencuentro de lo cotidiano. La comunicación interferida. La palabra a veces evoca solo cansancios, asperezas. ¿Por qué Blanca dirige El ángel exterminador? Todos me vienen a contar lo malo que es y lo enorme del gasto para una gran mentira. El éxito nos ayuda a enamorarnos de nosotros mismos. Nos hace peores. Nos hace perder honestidad y credibilidad en lo que hacemos. Eso sí, llenará el Teatro Español todas las noches.

El pasado. Estoy sentado con Pepe Estruch en el teatro de la RESAD. Juntos miramos un ensayo y descubrimos una actriz. Era Blanca Portillo. Ambos nos transmitimos respeto y admiración por ella. Qué profesión tan arrogante y mezquina la del actor. El combate contra la muerte se paga muy caro.

Racine después de Fedra: “El placer que siento al crear es menor que el disgusto que me causan las críticas” Competir. Éxito. Fracaso. ¿Son los viajes inevitables del Arte en nuestra sociedad?

A Juan Echanove le dan el Premio Ercilla y la Medalla de las Bellas Artes. Me lo cuenta en un audio de Wasap. Tengo mucho afecto por Juan. Disfruto su satisfacción. Entre Racine y Juan no tengo ningún sitio. Ni premios ni castigos. Hay que trabajar, dice el Tío Vania. Sigue siendo mi única certeza. ¿Por qué escribo? Lo digo de nuevo. Para poder pensar.

Hace mas de veinte años Rebeca Ledesma en la RESAD me dijo: “Usted nos recomienda tostones que nosotros nunca leemos”. Yo había sugerido Una mirada retrospectiva de Lou Andreas Salomé. Ayer en clase repito la jugada. Sugiero Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín. No creo que hayan cambiado mucho las cosas.

Carmita. “Con los hijos no debes buscar reconocimiento. Con quererlos es suficiente” Tiene razón. Estoy saturado de una neurosis profesional. Peleo tanto desde cada libro, cada ensayo y cada clase, que nunca dejo de trabajar. Acabo creyendo que hay enemigos del Arte por todos lados. Estoy muy entretenido con mis obsesiones.

Una teoría técnica que debería crecer en el anonimato. Debo ser cuestionado para existir. Un nuevo orden técnico que es un desarraigo del mercado.

Después de Aranjuez. Difícil ser una mujer. Sin ruidos excesivos, pero sin renuncias. No soporto las mujeres de un solo hombre. Desear y ser deseadas a veces contra la opinión de papá y mamá. No quiero ser un hombre que teme a la mujer sin miedos.

 

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