La corrupción en serio

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11-01-2018
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El Consejo de Europa advierte a España de que no se toma en serio la lucha contra la corrupción. ¿Qué significa tomarse en serio esta lucha? Una cosa está clara, si hay alguien especialmente intranquilo por este tema es Rajoy y el PP, el partido con más casos abiertos y dirigentes implicados. Sin descartar los ERE de Andalucía.
 La corrupción en serio
El Consejo de Europa advierte a España de que no se toma en serio la lucha contra la corrupción. ¿Qué significa tomarse en serio esta lucha? Una cosa está clara, si hay alguien especialmente intranquilo por este tema es Rajoy y el PP, el partido con más casos abiertos y dirigentes implicados. Sin descartar los ERE de Andalucía.

Según el Grupo de Estados contra la Corrupción (Greco) en España hay cuatro recomendaciones de once que no se cumplen, y en las otras siete “el grado de cumplimiento es insatisfactorio”.

Entre ellas el Greco se refiere tanto a la transparencia de los políticos: los parlamentarios deberían informar públicamente de los regalos y viajes y ofrecer detalles de sus créditos, patrimonio y actividades que realizan al margen de la política. Además el Consejo se muestra preocupado por el proceso de nombramiento de los altos cargos judiciales y por la autonomía del Fiscal General.

Son recomendaciones que sin duda están bien. Pero con ellas ¿se estaría garantizando que se toma la corrupción en serio?

Hoy se sientan numerosos implicados en el banquillo. Pero no basta con sentar ante el juez a los cabezas de turco y meter en la cárcel a algunos políticos corruptos para considerar que, especialmente la clase política y los altos cargos judiciales, se están tomando en serio la lucha.

La investigación, y por lo tanto la desarticulación, de las tramas corruptas rara vez llega de la raíz a las cúpulas, y si llega aún es más raro que se desarticulen en su totalidad y lleguen a ser juzgados. Y casi nunca llega a los corruptores, sean las grandes empresas que financian la corrupción a cambio de contratos para saquear las cuentas públicas, o altos cargos responsables de las adjudicaciones.

Se alargan las investigaciones y prescriben muchos de los delitos.

Tampoco se devuelve lo robado ni se compensa con el patrimonio acumulado por sus delitos el daño causado a la hacienda de todos.

Todo ello evidente en casos como el del 3% en Cataluña, con los “padrinos” Pujol campando a sus anchas. O la Gürtel y Bácenas, con los principales responsables políticos del PP escurriéndose como las anguilas. Y sin ningún responsable de las grandes empresas “corruptoras” que financian y se sirven de la corrupción entre los acusados.

Los casos que se juzgan este año serán una piedra de toque para determinar hasta qué nivel algo se está moviendo en la lucha contra la corrupción en España.

Rajoy el el PP se enfrentan a la primera sentencia por el caso Gürtel en el que está acreditada la “caja B” del PP. Y no será el único caso que le quite el sueño a Rajoy. El propio Partido será juzgado por el borrado del ordenador de Bárcenas. Y tiene cinco casos más abiertos como Púnica y el caso Lezo en el que acaba de ser imputada toda la cúpula del expresidente de la Comunidad de Madrid, Ruiz Gallardón, por corrupción en el Canal de Isabel II, la empresa pública que gestiona las aguas de Madrid.

Otra piedra de toque será el juicio por los ERE de Andalucía, en el que están implicados dos expresidentes de la Junta, Manuel Chavez y J.A. Griñán por el sistema ilegal de reparto de 850 millones de euros.

La corrupción es crimen organizado para saquear el dinero público. Y sólo cambiando las leyes para darle el mismo tratamiento que a la mafia, endureciendo las penas, que devuelvan lo robado y no prescriban sus delitos, se podrán hablar de tomarse en serio la lucha contra la corrupción.

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