“Economia en colors”

Capitalismo en blanco y negro

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10-01-2018
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Un programa de máxima audiencia, en una televisión pública como TV3, destinado a que Sala i Martín difunda las bondades del capitalismo... y la maldad de quienes luchan contra él.
 Capitalismo en blanco y negro
Un programa de máxima audiencia, en una televisión pública como TV3, destinado a que Sala i Martín difunda las bondades del capitalismo... y la maldad de quienes luchan contra él.

Cuando Xavier Sala i Martín presentó “Economia en colors” afirmó que el programa seria “lo menos ideológico posible”. Palabras como éstas suelen preceder a las mayores andanadas ideológicas.

“Economia en colors” es un programa, en horario de máxima audiencia, editado por una televisión pública como TV3, cuyo objetivo es la divulgación de las teorías económicas “de forma amena y accesible”.

El dinamismo del formato, y la capacidad comunicativa de Sala i Martín, atrapan al espectador. Pero es más turbio lo que ocultan los colores de la economía que nos presenta.

Las heterodoxas y chillonas americanas de Sala i Martín esconden las más viejas y rancias teorías económicas. La amena narración nos endulza, hasta disimular su agrio sabor, las fábulas más mentirosas del capitalismo.

¿Por qué se ha escogido precisamente a Salta i Martín como conductor de un programa de divulgación económica?

Nuestro hombre es conocido por su acendrado independentismo. Pero ese no es el aspecto central de su trayectoria como economista.

Doctorado en Harvard, una de las las más elitistas fábricas de cuadros de Wall Street, se ha instalado en el mundo académico norteamericano, donde ejerce como catedrático en la Columbia University.

Ha colaborado con los más importantes organismos del capitalismo internacional. Si en los noventa fue consultor del FMI y el Banco Mundial, ahora es asesor jefe del Word Ecomic Forum, más conocido como el “Foro de Davos”, donde anualmente se reúne la flor y nata del capitalismo mundial.

Su posicionamiento se resume en un simple hecho: en EEUU forma parte de los economistas más escorados a la derecha. En España sus ideas se sitúan en un espectro más extremo.

Llegó incluso a enfrentarse al Banco Mundial, al negarse a aceptar el aumento de las desigualdades y la pobreza. Defendiendo que la globalización, la extensión del poder de Wall Street, ha contribuido a reducir la pobreza en el mundo.

Defiende una agresiva política de privatizaciones, colocando permanentemente a las pensiones públicas en el punto de mira.

Se declara ferviente admirador de Ronald Reagan: “Gracias a Reagan, casi nadie cuestiona  la superioridad del mercado (…) la lógica del liberalismo se ha instalado en el centro del espectro político y solo los ultra-radicales (los soldados derrotados del marxismo universitario) siguen hablando del aumento de impuestos, del gasto público y del intervencionismo público tal como hacían en los años setenta”.

Riqueza sin trabajo, capitalismo sin explotación

A un personaje como este es a quien una televisión pública como TV3 le ha entregado un programa de máxima audiencia para que nos explique “los secretos de la economía”.

Primero debemos tener claro lo que no vamos a encontrar en su programa. Los recortes y sus efectos desaparecerán de la escena. No forman parte de la “paleta de colores” de Sala i Martín. Tampoco será mencionada la estafa global difundida desde Wall Street y origen de la actual crisis. Ni el sangrante atraco de la deuda, donde la economía obra el milagro de que cuanto más pagas, más debes a los grandes bancos norteamericanos o alemanes. Ni la pérdida de peso de los salarios en beneficio del capital...

¿De qué nos habla Xavier Sala i Martí?

De que el multimillonario salario de Messi es escaso, porque cada espectador debería pagar un euro por el placer que le proporciona cada gol suyo. Para a continuación arremeter contra quienes denuncian los desorbitados salarios de los altos ejecutivos de bancos y monopolios.

De que “el mayor motor de progreso son las ideas”. Contándonos que para crear una galleta “se necesitan medios físicos y trabajo humano, pero lo más importante es la receta, la idea”.

Bajo esta distorsionada visión, no es el trabajo lo que produce la riqueza sino que su origen está en “las ideas de los emprendedores”. Los bienes producidos pertenecerían “con toda justicia”, no a los trabajadores que la han producido, sino a al propietario de “la idea”.

Sala i Martí se atreve a presentarnos una romántica visión de monopolios como Zara, Apple o Wal Mart, que serían resultado de “la capacidad e inventiva de unos emprendedores”.

Alabando la figura de Amancio Ortega, “un innovador que lo cuestiona todo”. Y presentándonos unas fábricas de Zara donde no encontramos un solo trabajador, esos que son explotados en Galicia o en Bangladesh, y que crean todos los enormes beneficios.

Para Sala i Martín, los monopolios salvarán al mundo, “solucionando los problemas de escasez de ropa, Zara, de alimentación, Wall Mart, de muebles, Ikea, de comunicación, Apple”.

Y todo descansa en el sagrado principio de la propiedad, al que se dedica un capítulo. De la propiedad de los capitalistas sobre la riqueza generada por los obreros, claro está. Por eso Sala i Martín afirma que “el motor del progreso está en la libertad de crear empresas y quedarse con los beneficios que resultan de su actividad en una economía que produce todo lo que desean los consumidores”.

A la incómoda pregunta de por qué hay países ricos y pobres, dada su insistencia en la casi milagrosa capacidad del capitalismo para mejorar la vida de la humanidad, Sala i Martín contesta, sin sentir vergüenza alguna de ello, que “el hecho de que el cerebro humano sea capaz de entender el concepto de intercambio no significa que todos los humanos comercien con la misma intensidad. Hay gobernantes que culpan de sus males al comercio y lo limitan”.

Acabando con cualquier límite para la explotación capitalismo se solucionarían todos los problemas... incluso se acabaría con la desigualdad.

Estas ultramontanas ideas, que Trump recibiría con entusiasmo, son las que cada semana TV3 difunde como “principios objetivos” que “nos ayudan a comprender la economía”.

Se suele acusar a TV3, con razón, de su sesgo independentista. Pero poco se ha denunciado su carácter conservador, difundiendo una visión de la economía que justifica los recortes que luego ejecutarán Mas o Puigdemont.

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