La “hoja de ruta” independentista planeaba entregar la seguridad a un país extranjero

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21-11-2017
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Paradójicamente, en la Cataluña independiente diseñada por los estrategas de la Generalitat todo acabaría dependiendo de centros de decisión situados fuera de Cataluña. Incluso la defensa del país, elemento clave de la soberanía de un Estado, sería entregado a un país extranjero.
 La “hoja de ruta” independentista planeaba entregar la seguridad a un país extranjero
Paradójicamente, en la Cataluña independiente diseñada por los estrategas de la Generalitat todo acabaría dependiendo de centros de decisión situados fuera de Cataluña. Incluso la defensa del país, elemento clave de la soberanía de un Estado, sería entregado a un país extranjero.

Así se reconoce en el documento “La seguridad de la República catalana; primeros planteamientos”, elaborado por altos cargos de la Generalitat pero guardado en secreto, y que ahora conocemos tras haber sido incautado por la Guardia Civil.

En él se plantea que “las amenazas no solo no pararán con la independencia de Cataluña sino que podrían agravarse; y no es recomendable confiar en la colaboración del Estado español”.

Y, tras constatar que una república independiente no estaría en condiciones de sostener un ejército propio, se ofrece una sorprendente alternativa: “algunos  estados europeos pueden estar dispuestos a aceptar agentes de las futuras fuerzas de defensa catalanas y garantizar la protección para evitar que Cataluña se convierta en un agujero negro”.

¿Qué significa que otro país se haga cargo de la defensa de Cataluña?

En la hoja de ruta de Puigdemont se contemplan ejemplos de sistema de defensa tan dispares como Austria, Dinamarca, Suiza, Costa Rica o Panamá.

Su único punto en común es la de ser pequeños países cuyo margen de autonomía se reduce prácticamente a cero, y que militarmente son rehenes de grandes centros de poder.

Hasta desembocar... ¡en Panamá! La sede de la sanguinaria Escuela de las América, donde EEUU formó generaciones de dictadores, golpistas...

No es la primera vez que las élites independentistas plantean algo parecido.

El Consell de Transició Nacional, órgano creado para diseñar los planes hacia la independencia, planteó hace pocos meses la alternativa de que Francia se hiciera cargo de la defensa de Cataluña. Recordando los tiempos -entre 1.640 y 1.652- donde se entregó Cataluña al rey francés... que desgajó un tercio de su territorio para incorporarlo a sus dominios.

Y Artur Mas ha destacado repetidas veces que “una Cataluña independiente cumplirá todos los compromisos con la OTAN, actuando como un estado responsable y una aliada clave”.

E incluso algunos centros de estudios del independentismo, entre ellos el  Grupo de Trabajo de Políticas de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana, ha destacado “la  situación estratégica muy importante de Cataluña, debido a su relativa distancia de la costa atlántica y el estrecho de Gibraltar, delante de las costas de Argelia y próximo a las regiones subsaharianas”.

Ofreciendo a Cataluña como plataforma a EEUU o a un futuro ejército europeo.

Los mal llamados independentistas han diseñado una Cataluña muy poco independiente. Cuya soberanía internacional sería nula, y que estaría encadenada, en primer lugar en el plano militar, a los grandes centros de poder mundiales.

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