Andalucía no ríe, llora

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02-11-2017
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Cuatro de cada diez andaluces están en riesgo de exclusión social y casi ocho tienen dificultades para llegar a fin de mes. Andalucía es, junto con Canarias, la región más pobre de toda Europa, solo comparable a países como Rumanía. Hoy, en palabras de Blas Infante, “Andalucía no ríe, llora”. Y no es por falta de recursos y fuentes de riqueza.
 Andalucía no ríe, llora
Cuatro de cada diez andaluces están en riesgo de exclusión social y casi ocho tienen dificultades para llegar a fin de mes. Andalucía es, junto con Canarias, la región más pobre de toda Europa, solo comparable a países como Rumanía. Hoy, en palabras de Blas Infante, “Andalucía no ríe, llora”. Y no es por falta de recursos y fuentes de riqueza.

El último informe de la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-A) revela la cruda realidad que sufre el pueblo andaluz. El 41,7% (3,5 millones de personas) viven en riesgo de exclusión social, este porcentaje, que se ha reducido en 1,5 puntos respecto al año pasado, se sitúa 13,8 puntos por encima de la media nacional (27,9%). La proporción alcanza el 45% cuando hablamos de la población en paro, aunque tener trabajo no garantiza salir del riesgo de pobreza, debido a la precariedad salarial. Más de 6,5 millones de andaluces tienen dificultades para llegar a fin de mes (el 78,1% de la población) y 1 de cada 4 lo hace “con mucha dificultad”. 

El 32,3% de la población andaluza es pobre, con un nivel de ingresos anuales menor a 8.000 euros por hogar, y el 9,9% sufre pobreza severa, cuyos ingresos no alcanzan los 4.000 euros anuales. Además, la brecha de ingresos y renta entre Andalucía y la media de España es de 2.551 € anuales. Es decir, mientras que en Andalucía la renta media por hogar es 8.398 euros anuales (nótese que ni siquiera es 400 € mayor al límite de pobreza), la media nacional es de 10.700 euros anuales.

Y la juventud no corre mejor suerte. Un 33,11% de los menores de 16 años está en riesgo de exclusión social y el grupo de edad más afectado (con un 45,52%) es el de 16-29 años. Andalucía es, asimismo, la cuarta región de España en fracaso escolar.

La Asociación también ha señalado que en el primer trimestre del año se han incrementado un 17% las ejecuciones de vivienda, tanto hipotecarias como en régimen de alquiler. Y afirma también que 160.000 andaluces emigran cada año, tanto a otras regiones de España como a países de la Unión Europea.

¿Mal congénito?

Si hay tanta pobreza en un territorio, la lógica podría hacernos pensar que el territorio entero es pobre. Nada más alejado de la realidad, Andalucía es la tercera región más rica de España. Es el cuarto receptor turístico del país, con 30 millones de visitantes cada año, la segunda flota pesquera nacional en importancia productiva, la tercera en producción científica, tiene industria en sectores estratégicos como la metalurgia, la química o la producción energética y cerca del 57% de su territorio se dedica a la agricultura y ganadería.

¿Cómo conviven estas dos realidades en la misma región? Y, especialmente, ¿cómo pueden mantenerse después de casi 40 años de gobierno ininterrumpido del PSOE -y en muchas ocasiones apoyados por IU-?

Andalucía, adoptada por gobiernos de izquierdas, está huérfana de medidas de redistribución de la riqueza. Huérfana de medidas que permitan la reindustrialización y modernización del tejido productivo o reforma agraria que acabe con el paro y subempleo de los jornaleros y expropie los grandes latifundios improductivos. Los gobiernos socialistas no han “recortado por arriba”, aumentando los impuestos para las rentas mayores, persiguiendo el fraude fiscal o suprimiendo los gastos innecesarios de la Junta. Y no han tomado medidas para erradicar la pobreza extrema, como garantizar una renta básica para familias sin ingresos, prohibir los cortes de luz y agua en los hogares sin recursos o paralizar los desahucios. 

Volviendo a las palabras de Blas Infante: “he visto entregada esta tierra a aventureros de la política, a advenedizos que hacen de ella asiento de su cretina vanidad y base de su mezquino interés. Los que hacen de la política una profesión exclusiva y excluyente (como una propiedad) suelen hablar de conflictos entre ideas y realidades. La diferencia entre ellos y nosotros es esta: para ellos, las realidades de un país son los intereses creados; para nosotros, las realidades de un país son los dolores creados por esos intereses."

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COMENTARIOS

Nestore 16-11-2017 10:31

Muy bueno el artículo, brutal el dato de los que andaluces que emigran.


Ailec Ortiz Vera (invitado) 03-11-2017 08:30

Triste, pero cierto y muy acorde con las políticas socialistas y no sociales, redistribución de la pobreza sin motivaciones para crearla.