REPORTAJE HISTÓRICO

La vía eslovena: una mirada histórica

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20-10-2017
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Puigdemont y la cúpula independentista han recurrido al ejemplo esloveno en su huida hacia delante camino de una hipotética independencia. Puigdemont declaró y suspendió de inmediato la declaración unilateral de independencia, tratando de equiparar la hoja de ruta a seguir con la independencia de Eslovenia. Y ahí acaban las coincidencias históricas y políticas que tienen ambos territorios.

 La vía eslovena: una mirada histórica
Puigdemont y la cúpula independentista han recurrido al ejemplo esloveno en su huida hacia delante camino de una hipotética independencia. Puigdemont declaró y suspendió de inmediato la declaración unilateral de independencia, tratando de equiparar la hoja de ruta a seguir con la independencia de Eslovenia. Y ahí acaban las coincidencias históricas y políticas que tienen ambos territorios.


El 23 de Diciembre de 1990 la república eslovena integrada en lo que fue la antigua Yugoslavia, realizo un referéndum para decidir si se independizaba: el 95% de los ciudadanos votaron a favor,con un 93% de participación. El presidente Lojz Peterle se plantea negociar con Belgrado un referéndum pactado que se haría en un plazo de 6 meses, hasta entonces la declaración de Independencia queda en suspenso. La respuesta del gobierno yugoslavo nunca llego.

El 25 de Junio de 1991 Eslovenia declara la independencia y en los 10 días siguientes el ejército de la Federación se enfrenta a un cuerpo de reservistas (la Territorialna Odbrana); armado en secreto por las potencias occidentales: EEUU principalmente, Inglaterra y Alemania. La llamada guerra de los 10 días se resuelve con 150 muertos y heridos y miles de prisioneros yugoslavos. Es entonces cuando la UE fuerza a Eslovenia y Croacia (que también había declarado su independencia) a firmar el Acuerdo de Brioni por el que se acuerda suspender la independencia durante 3 meses.

Pero en Croacia se recrudece la guerra y Eslovenia queda en segundo plano dado que se esta gestando ya la desmembración de Yugoslavia. La guerra de los Balcanes azuzada por el reconocimiento de la independencia de Croacia por  Alemania, y que no se resolverá hasta 2001, deja más de 200.000 muertos y 4 millones de personas desplazadas.

Es en este contexto en el que Eslovenia comienza a ser reconocida como estado independiente. Los primeros países que reconocieron a Eslovenia fueron las repúblicas bálticas, Georgia, Ucrania y Bielorusia. Ya en 1992 ,los países de la UE encabezados por Alemania y en el año 2004 Eslovenia entra en la UE y en la OTAN.

Eslovenia históricamente nunca había sido un estado independiente. Formó parte del Imperio austro-húngaro para conformar después de la primera Guerra Mundial el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Tras la segunda Gerra Mundial (y tras una breve anexión al Tercer Reich) se constituye la Federación de Repúblicas Socialistas de Yugoslavia donde conviven eslovenos, serbios, croatas, albanokosovares y montenegrinos. La Yugoslavia de Tito actúa como paraguas contra la influencia soviética y se ve beneficiada por las potencias occidentales con generosos créditos al ser considerada como “caballo de TROYA” en el campo del mal llamado socialismo real. Las repúblicas federadas de las diferentes nacionalidades conviven unidas por un sentimiento yugoslavo frente a la injerencia y amenaza soviética.

Años 80 cambio de escenario

Pero en los años 80 el marco político cambia radicalmente: son los años de la Guerra Fría que culminan con la implosión de la URRS y la caída del Muro de Berlín. La Alemania reunificada busca su lugar en el nuevo orden mundial y promueve la disgregación de las naciones centroeuropeas para mejor dominarlas en su condición de potencia emergente. Y los conflictos étnicos son el caldo de cultivo que permite esta intervención.

Por otro lado Eslovenia tiene una situación geoestratégica particular. Es la puerta de entrada de los países europeos a los Balcanes, tiene una economía mucho mas próspera que sus vecinos del sur, la renta per capita dobla la del resto de repúblicas yugoslavas, y los salarios son cinco veces más elevados. Es una de las repúblicas que mas fondos de cohesión aporta a la Federación Yugoslava y por donde entran las divisas europeas.

Las contradicciones entre los intereses de Eslovenia y Croacia frente a los de Serbia se agudizan con la llegada de Milosevic a la presidencia de Yugoslavia que potencia la centralización y la represión de las minorías étnicas yugoslavas. En 1974 una nueva Constitución trató de dar salida a las reivindicaciones de las diferentes nacionalidades, pero no consiguió más que ponerlas de manifiesto. Las élites de cada república pugnaban por tener cada vez más cuotas de poder.

Eslovenia era una de las repúblicas más prósperas y que más aportaba a la anquilosada economía de la república. En la década de los 80 la sociedad civil y las élites eslovenas reclamaban cada vez mas medidas democratizadoras, en definitiva mayor acceso al poder. La Liga de los Comunistas Eslovenos también era partidaria de estas medidas. Tras la caída del muro, Eslovenia convoca sus primeras elecciones en 50 años, ha abandonado ya la Liga Comunista y proclamado la soberanía nacional. En 1990 nace DEMOS, una coalición formada por cinco organizaciones: liberales, socialdemócratas, socialcristianos, la Alianza Agraria y los ecologistas. Su principal objetivo es convocar un referéndum que proclame la independencia. En efecto, en Abril, ganan las elecciones con el 54% de los votos, frente a los comunistas que obtienen el 17%.

En Diciembre de ese mismo año se celebra el referéndum en el que participa el 93% de la población eslovena y el Sí cosecha un abrumador 95% de los votos. Los acontecimientos posteriores -la breve guerra de los 10 días y el reconocimiento internacional de la república Eslovena- pasan a un segundo plano al estallar la guerra de los Balcanes. Al fin y al cabo Eslovenia era un pequeño país de poco más de 2 millones de habitantes al que las potencias occidentales –Alemania y EEUU principalmente- encuadraron rápidamente en sus proyectos políticos y militares. La nueva república, aún antes de su integración en la OTAN, ya participó mandando sus tropas a Bosnia y desde 2004 ha aportado fuerzas militares en la guerra de Afganistán y en Kosovo.

                                                                  Los borrados

La etnia mayoritaria en Eslovenia es la autóctona. Antes de la independencia vivían en el país 200.000 ciudadanos de otras repúblicas yugoslavas que estaban legalmente reconocidos.  A raíz del referéndum se les da un ultimátum para que se registren y se nacionalicen bajo amenaza de perder todos sus derechos. De estos 200.000, 170.000 se nacionalizan, 12.000 se van y otros 18.000 son borrados de todos los registros sin previo aviso en una limpieza étnico-administrativa sin precedentes. Se les despojo de documentos, propiedades, trabajos y hasta de su misma existencia. Se quedaron en una especie de limbo que les impedía reclamar ningún derecho.

Muchos eran inmigrantes procedentes de la zona de la antigua Yugoslavia (serbios, croatas y bosnios); los menos provenían de Italia y Hungría. Estos últimos fueron legalizados rápidamente pero los primeros fueron literalmente borrados de todos los registros.

Detrás de esta limpieza étnica-administrativa había una actitud xenófoba a todos aquellos que provenían de la antigua Yugoslavia. Pero además era una forma de borrar las huellas de la pertenencia a la ex-Yugoslavia para ser aceptados “sin manchas” en la comunidad internacional.

 

 

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