Las reacciones internacionales a la independencia catalana

¿Hacia dónde va la internacionalización del procés?

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05-10-2017
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Si Puigdemont, Junts pel Si y la CUP declaran la independencia unilateral, este acto no tendrá valor alguno si ningún centro internacional la reconoce.
 ¿Hacia dónde va la internacionalización del procés?
Si Puigdemont, Junts pel Si y la CUP declaran la independencia unilateral, este acto no tendrá valor alguno si ningún centro internacional la reconoce.

Para enfrentarse a un Estado como España -la 14º potencia mundial y la cuarta economía de la UE- las élites que dirigen el procés necesitan el apoyo a sus proyectos de ruptura de algunas de las grandes potencias que gobiernan el mundo.

Las posiciones internacionales que hasta ahora se han manifestado ante “el problema catalán” suponen un fracaso para Puigdemont -todos los centros de poder mundiales se han posicionado contra la fragmentación- pero al mismo tiempo encierra peligros, de los que debemos prevenirnos, contra la unidad.

Por ahora, fracaso internacional para Puigdemont

Tras el 1-O los principales medios internacionales, portavoces de las más poderosas burguesías del planeta, concentraban toda su información en denunciar la brutalidad policial. Desde la ONU o algunas instancias de la UE se advertía al Estado español que “la violencia no puede utilizarse para resolver conflictos políticos”.

Unos pronunciamientos que llevaron al campo independentista a considerar poco menos que ganada la batalla de la propaganda internacional.

Pocas horas después la realidad se impuso. La fragmentación de un país tan importante como España -clave en la estabilidad de la UE, y también en los proyectos de dominio norteamericanos- afecta a los intereses de las grandes potencias mundiales, que no cuentan votos ni convocan referéndums."Quien quiere trocearnos lo hace para fortalecer su dominio tanto sobre Barcelona como sobre Madrid"

Un periódico tan importante como el Financial Times -considerado “la biblia” del gran capital anglonorteamericano- consideraba que “vista la escasa participación y la indiscutible ilegalidad, no hay justificación alguna para la declaración de independencia [en Cataluña]”.

Al mismo tiempo, Le Monde, el portavoz de la gran burguesía francesa, insistía en que “ningún Estado en Europa está dispuesto a reconocer el resultado del voto del pasado domingo que, según el Gobierno catalán, habría dado la victoria al Sí a la independencia.

En la sesión del parlamento europeo celebrada en día siguiente del 1-O, una avalancha de intervenciones de algunos grupos arremetieron contra España y apoyaron los argumentos de Puigdemont. La reacción del presidente del parlamento europeo, el italiano Antonio Tajani, fue fulminante. Cortó el debate, alegando que “España es un país democrático” y que no iba a tolerar ataques contra un estado miembro de la UE.

El gobierno norteamericano ha vuelto a reiterar, aunque de forma no oficial si lo suficientemente explícita para que llegara a la opinión pública española, su compromiso “con una España unida y fuerte”.

El saldo de la batalla internacional, más allá de la propaganda, en los pronunciamientos de los gobiernos, que es donde de verdad se mide, representa un fracaso para Puigdemont.

Ningún gran centro de poder mundial parece dispuesto a avalar la independencia unilateral de Cataluña.

España es un peón demasiado importante para provocar una desestabilización de consecuencias imprevisibles. Representa hoy un puntal de la estabilidad de una UE en crisis profunda. Y supone para EEUU una plataforma geoestratégica clave para sus proyectos.

¿Dónde está pues el peligro?

Si no hay ningún centro de poder mundial dispuesto a avalar la aventura independentista de Puigdemont... ¿entonces no hay peligro alguno?

La realidad es mucho más compleja. Y nos enseña los riesgos a los que nos enfrentamos.

Desde importantes centros de poder norteamericanos o europeos se ha protegido o avalado los proyectos de ruptura de los Mas y los Puigdemont.

Washington y Berlín no están interesados en la fractura de España, pero si han jugado la carta de azuzar las amenazas contra la unidad, dando alas y cobertura a los Puigdemont y Junqueras.

No quieren triturar España, pero sí debilitar su unidad, para debilitarnos y poder imponernos un dominio todavía mayor del que hoy sufrimos.

La defensa de la unidad es también la defensa de los intereses populares en Cataluña y en el resto de España.

Quien quiere trocearnos lo hace para fortalecer su dominio tanto sobre Barcelona como sobre Madrid.

 

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COMENTARIOS

charlie pirata (invitado) 06-10-2017 03:08

"Financial Times -considerado “la biblia” del gran capital anglonorteamericano- consideraba que “vista la escasa participación y la indiscutible ilegalidad, no hay justificación alguna para la declaración de independencia [en Cataluña]”......"Washington y Berlín no están interesados en la fractura de España"...."Le Monde, el portavoz de la gran burguesía francesa, insistía en que “ningún Estado en Europa está dispuesto a reconocer el resultado del voto del pasado domingo que, según el Gobierno catalán, habría dado la victoria al Sí a la independencia.".......pues si no los quiere nadie,huy huy.Pigdemont,que estás más sólo que la una