Kurdistan; lo que es -y lo que no es- independencia

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04-10-2017
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La celebración del referéndum de autodeterminación en el Kurdistán -un pueblo enclavado en pleno corazón de Oriente Medio, en una de las zonas más sensibles del planeta- ha dado como resultado un abrumador apoyo a la independencia.
 Kurdistan; lo que es -y lo que no es- independencia
La celebración del referéndum de autodeterminación en el Kurdistán -un pueblo enclavado en pleno corazón de Oriente Medio, en una de las zonas más sensibles del planeta- ha dado como resultado un abrumador apoyo a la independencia.

 

La celebración del referéndum de autodeterminación en el Kurdistán -un pueblo enclavado en pleno corazón de Oriente Medio, en una de las zonas más sensibles del planeta- ha dado como resultado un abrumador apoyo a la independencia.

La justa demanda del pueblo kurdo por disponer de un Estado propio ha sido históricamente triturada y sometida a los intereses de las principales potencias. Ahora no sucederá, desgraciadamente, lo contrario, y los proyectos norteamericanos ya están utilizando a su servicio los resultados del referéndum.

Para que el pueblo kurdo pueda de verdad autodeterminarse y decidir su futuro necesita liberarse en primer lugar del dominio o la tutela norteamericana.

El pasado 25 de septiembre se celebró un referéndum de autodeterminación en la región autónoma del kurdistan iraquí, uno de los múltiples territorios en los que hoy está dividida la nación kurda.

La pregunta era clara: “¿Quiere que la región de Kurdistán y las áreas kurdistaníes fuera de la región se conviertan en un país independiente? SÍ / NO”.

La participación -con más de 3,3 millones de votos- se situó en el 72,16% del censo. El 92,73% de los votantes dijeron sí a la independencia, y un 7,27% la rechazaron.

¿Quiere esto decir que vamos a asistir a una ruptura inminente, a la creación, por fin, de un Estado kurdo?

El mismo presidente de la región autónoma kurda, Masud Barzani, ha declarado que el triunfo del Sí no supondrá una secesión inmediata, sino el inicio de “negociaciones serias” con Bagdad para resolver los puntos de fricción y consensuar la separación.

Y es que el futuro del kurdistán iraquí no lo decidirán los votos, sino las relaciones de poder en la región, en las que EEUU juega el papel determinante.

"El pueblo kurdo tiene derecho a la autodeterminación. Pero un kurdistán segregado gracias al apoyo norteamericano jamás será independiente."

La autonomía kurda nació, tras la primera guerra de Irak, en 1991, gracias a la protección militar norteamericana. Se amplió en 2003, tras la caída del régimen de Sadam Hussein y la ocupación estadounidense de Bagdad. Y se consolidó a partir de 2005 dentro de una constitución federal, redactada bajo la tutela de Washington, y que dividía en los hechos Irak en varios territorios prácticamente semi-independientes.

Los kurdos iraquíes se han convertido en un aliado estratégico de EEUU en la región. Washington ha rearmado las milicias kurdas frente al avance del Estado Islámico. La expansión de los territorios bajo dominio real de la región autónoma kurda se ha extendido, especialmente hacia las zonas petrolíferas con sede en Kirkuk.

Esta tutela norteamericana -que mantiene cinco grandes bases militares en territorio kurdo- es el principal impedimento frente a los deseos de autodeterminación del kurdistán.

Durante las semanas previas a la celebración del referéndum, el Secretario de Defensa de EEUU, Jim Mattis, el jefe del Comando Central de EEUU, general Joseph L. Votel, y otros militares han visitado la región autónoma kurda para exigir a su gobierno aplazar el referéndum. Ahora maniobran para someter los deseos de independencia de los kurdos a sus proyectos de dominio en la región.

La consumación de la independencia kurda pulverizaría el gobierno pronorteamericano en Bagdad, crearía nuevas contradicciones entre Washington y Turquía, y dificultaría también la utilización del kurdistán como plataforma militar de EEUU.

Las élites kurdas -un reducido clan trufado de corrupción organizado en torno a dos familias, los Barezani y los Talebani- no parecen capaces de enfrentarse a los designios norteamericanos y, con toda seguridad someterán la decisión expresada por los votantes a los mandatos de Washington.

El pueblo kurdo tiene derecho a la autodeterminación. No se le puede negar -como hizo Puigdemont en la entrevista que le realizó Jordi Evole- porque no encaja con los intereses de la única superpotencia.

Pero un kurdistán segregado gracias al apoyo norteamericano, y dirigido por élites plegadas a los intereses de la Casa Blanca, tampoco podrá ser jamás independiente. Acabará convertido inevitablemente en un pequeño protectorado estadounidense.

Kurdistán

Una nación con 4.000 años de vida

Los kurdos viven en la Alta Mesopotamia desde hace más de 4.000 años. Provienen de los medos y es un pueblo más antiguo que los persas, los otomanos o los árabes.

Sus 40 millones de habitantes -una población solo ligeramente inferior a la española- habitan en la región montañosa entre Siria, Irak, Irán y Turquía.

Históricamente organizados en un sistema tribal -del que siguen conservando todavía hoy importantes rasgos-, y sin disponer nunca de un Estado que los represente, la posición estratégica de la región que habitan, en un decisivo cruce de caminos en Oriente Medio, ha desatado sobre los kurdos todas las tensiones y sacudidas.

Las enormes riquezas petrólíferas e hídricas que alberga Kurdistán han atraído la ambición de todos los grandes imperios.

Ya en el siglo XVI quedaron divididos por una frontera, entre los persas y los otomanos, los dos grandes imperios de la zona.

Cuatro siglos después, la irrupción del imperialismo agudizó la división de los kurdos. A principios del siglo XX, cuando las grandes potencias ocupaban Oriente Medio, se prometió a los kurdos su propio Estado. Las promesas se convirtieron en su contrario, y los tratados firmados tras el fin de la Iª Guerra Mundial los repartieron entre cuatro estados todavía controlados desde las metrópolis: Irak, Siria, Turquía e Irán.

Desde entonces, los kurdos han sufrido los golpes de las grandes potencias y de los estados de la región. En Siria han sido parias durante décadas, en Turquía se intentó extirpar su identidad...

Solo el Estado proletario surgido tras la Revolución de Octubre protegió los derechos del pueblo kurdo. Miles de kurdos se refugiaron en la URSS, instalados en la república de Azerbayan tras 1922. Allí pudieron organizarse y estudiar por primera vez su lengua, su cultura, su historia...

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COMENTARIOS

green hornet (invitado) 12-10-2017 07:21

Muy bueno el artículo Joan,pero a ver cuando haces otro de los pobres Saharahuis,hispanos ellos,de nuestro Pueblo y olvidados por los sucesivos gobiernos PP-PSOE made in CIA.Esos sí que se merecen la autodeterminación.Manda h..que lo diga un comunista pero "con Franco vivían mejor"jojojo