Unidad con los trabajadores de España

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22-09-2017
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Un millar de históricos sindicalistas, antiguos miembros del PSUC, socialistas y cargos del PSC denuncian el 1 de Octubre en la presentación de un manifiesto común.
 Unidad con los trabajadores de España
Un millar de históricos sindicalistas, antiguos miembros del PSUC, socialistas y cargos del PSC denuncian el 1 de Octubre en la presentación de un manifiesto común.

El expresidente de la Generalitat José Montilla estaba en primera fila junto a Miquel Iceta. También acudieron el diputado Manuel Cruz, el exsecretario del PSC Pere Navarro y la exdiputada Anna Balletbò.

"Decimos claramente y con fuerza no a la independencia de Cataluña y al 1-O. Decir no es decir sí a la unidad de los trabajadores con los del resto de España", clamó Josep Maria Rañé, histórico de UGT, concejal del PSC y consejero de Trabajo con Maragall.

López Bulla leyó un mensaje de apoyo de Antonio Gutiérrez y Nicolás Sartorius, entre otros: "Nos oponemos a que nos separen. Nos unen demasiadas luchas". (…) "Tenemos una historia común que nos une y nos hermana, desde la República hasta la lucha contra el franquismo". "Necesitamos unidad para que se derogue la reforma laboral".

 

Manifiesto 21 S

Las personas firmantes de este manifiesto hacemos un llamamiento a la sociedad catalana desde el mundo del trabajo de Catalunya ante la situación a la que nos han llevado el Gobierno de España y el Govern de Catalunya, con políticas que se alimentan mutuamente y que han desplazado del eje del debate social los problemas fundamentales de las condiciones de trabajo y de vida, de las formas de desarrollo económico y social necesarias para garantizar el progreso presente y futuro.

La independencia de Catalunya debilitaría gravemente la cohesión y la fuerza de la clase trabajadora en un momento histórico decisivo, con los desafíos de fondo de cómo revertir y superar los impactos brutales de la crisis, de las reformas laborales, de la desigualdad social cada vez más aguda, de la hegemonía de un capitalismo improductivo y especulativo, de la amenaza estructural sobre el Estado de Bienestar. Crearía una situación en Catalunya que podría comprometer la integración social actual, conseguida a lo largo de muchos años y de muchas luchas desarrolladas conjuntamente y podría crear graves problemas a la relación de Catalunya con el resto de España.

Comprometería también el desafío de culminar el proyecto histórico de Unión Europea con la Europa Social, Solidaria y Federal, de enfrentar los retos formidables de los procesos en curso de robotización y digitalización con garantías de éxito para el Trabajo y la Cohesión Social. Debilitaría la lucha necesaria para reconducir el debate y la acción sindical y sociopolítica al terreno de los problemas reales y apremiantes para millones de ciudadanos y ciudadanas especialmente golpeados por la crisis y por la gestión de la misma por los sectores políticos y sociales dominantes: el desempleo, la precariedad y los salarios de pobreza, la corrupción y la evasión fiscal, el deterioro de servicios y bienes sociales imprescindibles como la vivienda, la educación, la sanidad, la dependencia, la crisis alimentaria y energética, … Sólo planteando la respuesta a esta problemática desde los intereses y reivindicaciones de la clase trabajadora podremos abordar adecuadamente el necesario proyecto de futuro español de convivencia.

Este pronunciamiento lo hacemos profundamente convencidos de los estrechos lazos de clase trabajadora de Catalunya con la del conjunto de España, lazos que resultan tanto de la propia composición de la primera, con migraciones desde el conjunto del Estado, como de la historia común en la que, por remitirnos sólo al último siglo, hemos luchado juntos en defensa de la República frente al golpe fascista del 18 de julio de 1936, por las libertades contra la dictadura franquista, por la construcción de la democracia y la dignidad del trabajo en fábricas, talleres y oficinas, en la industria, los servicios y el campo.
La identidad de clase así construida frente a la política de la derecha española aliada con la derecha nacionalista catalana, nos posibilita y exige hacer frente a proyectos identitarios de división. Sabemos, además, porque lo hemos experimentado demasiadas veces, cómo la división nos debilita y preside nuestras derrotas de clase.

Estamos convencidos de que es preciso salir de la actual confusión mediante un procedimiento con plenas garantías democráticas que supere el actual bloqueo y permita actualizar nuestro ordenamiento jurídico acometiendo reformas estructurales, territoriales y de distribución de competencias que satisfagan las aspiraciones y deseos legítimos de la ciudadanía. Y al mismo tiempo y con ello proseguir juntos las próximas batallas por un proyecto común de progreso de todos los ciudadanos españoles, integradas en la más global por una Europa y un mundo sostenibles. Es éste un escenario en el que la fragmentación de España sólo nos debilitaría. Consideramos que es necesario un efectivo proceso democrático de participación también en la negociación de las consecuencias sociales, políticas y eventualmente legislativas de su resultado, evitando toda tentación de unilateralidad. Una negociación en la que consideramos necesario que se exprese de nuevo la unidad y solidaridad de la clase trabajadora del conjunto de España.

Sabemos que hay diversidad de ideas acerca de cómo intervenir en ese proceso democrático: unos, defendiendo la consulta; otros por otros medios, también constitucionales. En todo caso, ahora lo fundamental es la unidad en esa diversidad en torno a nuestro común rechazo de la independencia y del 1-O.
Por todo ello nuestro pronunciamiento para desbloquear la crisis política provocada en Catalunya va acompañado de la convicción de que hay que volver a situar, en el eje de la acción social y política, propuestas de acción colectiva para acabar con políticas que amparan la corrupción en Catalunya y en toda España, para la profundización de los derechos civiles, para la dignidad del trabajo, y, en la inmediatez, para que la salida de la crisis sea verdad para toda la ciudadanía. Para avanzar en conquistas sociales y democráticas.

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COMENTARIOS

Ninot (invitado) 26-09-2017 23:22

Pero estos del PSOE antes eran enemigos. Les llamasteis yanquis y vendepatrias. Nos traicionaron y nos metieron en la OTAN.Y los del PSUC...que deciais que eran aún peores. Que curioso... Como une la lucha contra los derechos de los pueblos valenciano y catalan

E.W. (invitado) 26-09-2017 23:22

Y Stalin llamó enemigos a los británicos, y luego no ante la amenaza nazi, y les ganó la guerra. Y Mao llamó enemigos al Kuomintang, y luego no ante la invasión japonesa, y les ganó la guerra... etc.

MAOnesa (invitado) 26-09-2017 23:22

Hay que saber un poco de marxismo para diferenciar táctica y estrategia, además de saber discernir el campo de los amigos, enemigos, y también de los aliados.