San Luis, nuevamente epicentro del terremoto racial

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21-09-2017
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Disturbios en San Luis por la absolución de un policía que mató a un joven negro. Ahora, con Donald Trump -conocido por comprender y contemporizar con argumentos racistas- el polvorín racial se antoja mucho más próximo a la chispa.
 San Luis, nuevamente epicentro del terremoto racial
Disturbios en San Luis por la absolución de un policía que mató a un joven negro. Ahora, con Donald Trump -conocido por comprender y contemporizar con argumentos racistas- el polvorín racial se antoja mucho más próximo a la chispa.

Las protestas y los disturbios se han adueñado de San Louis (Missouri, EEUU) después de que un juez haya absuelto al expolicía que mató en 2011 a un joven afroamericano. Se trata del mismo escenario donde en 2014 empezó una ola de disturbios raciales tras el asesinato policial del joven negro Michael Brown, uno de los trágicos sucesos que se convirtieron en símbolo del movimiento 'Black Lives Matter'.

La comunidad negra -junto a miles de manifestantes progresistas- ha estallado de indignación tras el veredicto del tribunal, que exonera al expolicía Jason Stockley, que en diciembre de 2011 mató a Anthony Lamar Smith, un hombre negro que sospechaba que era narcotraficante y al que persiguió con su vehículo. El veredicto dictamina que la muerte a tiros del delincuente se debió a su "conducta peligrosa" y que el agente disparó porque se sentía amenazado.

La defensa de Stockley dice que el policía vió que Anthony Lamar Smith tenía un arma en su coche y que reaccionó en defensa propia. Pero la fiscalía acusa al expolicía de poner una pistola dentro del vehículo para hacer creer que era de Smith, al encontrar en el arma sólamente huellas y ADN de Stockley. Además, según unas grabaciones -ampliamente difundidas entre la opinión pública- se oye al agente poco antes de los disparos diciendo "voy a matar a ese hijo de puta".

La policía de San Louis arrastra un violento historial de opresión y discriminación racial. Fue precisamente en Ferguson, un suburbio de esta ciudad, donde la muerte de Michael Brown -un joven negro desarmado- a manos de un agente blanco, desató intensas protestas en todo el país, abriendo un enorme debate nacional sobre la opresión racial. Y eso ocurrió en la era Obama. Ahora, con Donald Trump -un presidente conocido por comprender y contemporizar con argumentos racistas como se pudo ver recientemente ante los hechos de Charlottesville- el polvorín racial se antoja mucho más próximo a la chispa.

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