Tiempo Encontrado

Diario Seis y Siete

5
1 votos
07-09-2017
Publicidad
“… no se lo digáis a Eines que nos pone a ensayar”.
 Diario Seis y Siete
“… no se lo digáis a Eines que nos pone a ensayar”.

Coriolano. Creo que debemos excluir la pelea. La escena debe comenzar luego de la lucha entre ambos. es decir, el riesgo técnico es que la pelea real imprima copia de violencia, cansancio físico real, y no que la escena promueva la dificultad de construir la pelea sin pelea real. Eso es lo que hay que trabajar. ¿Me entiendes?

El infierno de Madrid y sus 40 grados. El infierno de lo cotidiano cuando cada palabra es un bache. Nos caemos y nos levantamos. Vamos porque se va.

Strindberg. La Más Fuerte. ¿Puede ser? Es tanto lo que no me interesa de lo que escribió Strindberg, que con dos actrices como las que tengo, nos podemos atrever a cualquier cosa. El mito de origen de un material exuberante por lo que se atreve a exponer sobre la naturaleza de dos mujeres, me interpela con una fuerza extraña y muy vehemente.

El sin sentido siempre se organiza. No veo muchas diferencias entre la ridiculez moral del código Hammurabi y la ridiculez moral de nuestras dos mujeres.

Podemos describir a la acción como una rebelión un poco metafísica y muy real contra los orígenes lingüísticos que tanto preocupan a directores y actores. Una rebelión para darle más valor al cuerpo contra lo literario como organizador del sentido. En definitiva, lo que se pretende es que el cuerpo descubra lo que no hay hasta que el cuerpo lo hace surgir.

Voltaire. “Dios no existe, pero no se lo digáis a mi criado no sea que me asesine durante la noche”. No me parece buena gente Voltaire.

“El dinero es un valor imaginario ahora que Dios ha muerto, pero no se lo digáis a Eines que nos pone a ensayar”. Un actor de Tejido Abierto Teatro.

En 1940 George Bataille le escribe una carta a un amigo. Le dice que la ley general de la vida indica que un organismo genera una energía superior que la que le hace falta para subsistir. ¿Qué hacemos con lo que nos sobra?

Demasiado calor. Mientras tanto el ser humano arrojado a este infierno una y otra vez, mira para otro lado. A donde puede. Pensamos esto es como la Ley de Gravedad. Si hace calor pues hace calor. Parece ser que no es así. El mejor depredador de la historia del Universo aprende a depredar cada vez mejor.

La lluvia de Madrid es el otoño porteño. No el de Piazzolla. El mío, que sigo haciendo malabarismo para estar en lo real y lo nostálgico.

¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad