El lanzamiento de un satélite iraní­ pone en guardia a Occidente

Omid, el órdago persa

El régimen de los ayatolás ha querido hacer una demostración de poderí­o tecnológico a EEUU, en ví­speras de la apertura de las negociaciones

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04-02-2009
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Hace dí­as, el régimen de Teherán descartó la cumbre de Wiesbaden, en Alemania, para celebrar un primer contacto entre la diplomacia iraní­ y la norteamericana, a pesar de los gestos de acercamiento de unos y otros. Ahora sabemos por qué consideraron que no iba a ser el momento adecuado. El lanzamiento con éxito del primer satélite iraní­ ha encendido todas las alarmas en Washington y su corte de aliados occidentales. Si Teherán tiene tecnologí­a para poner un objeto en órbita, entonces es de suponer que está en condiciones de desarrollar misiles balí­sticos de largo alcance. El espinoso asunto nuclear con Irán ha dado un salto cualitativo.
 Omid, el primer satélite de fabricación iraní­, antes de ser lanzado hacia el espacio con la ayuda de la lanzadera Safir, en un lugar no identificado de Irán. EFE
Omid, el primer satélite de fabricación iraní­, antes de ser lanzado hacia el espacio con la ayuda de la lanzadera Safir, en un lugar no identificado de Irán. EFE
Hace dí­as, el régimen de Teherán descartó la cumbre de Wiesbaden, en Alemania, para celebrar un primer contacto entre la diplomacia iraní­ y la norteamericana, a pesar de los gestos de acercamiento de unos y otros. Ahora sabemos por qué consideraron que no iba a ser el momento adecuado. El lanzamiento con éxito del primer satélite iraní­ ha encendido todas las alarmas en Washington y su corte de aliados occidentales. Si Teherán tiene tecnologí­a para poner un objeto en órbita, entonces es de suponer que está en condiciones de desarrollar misiles balí­sticos de largo alcance. El espinoso asunto nuclear con Irán ha dado un salto cualitativo.
En Wiesbaden se reunen los 5 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña) y Alemania, y el tema estrella es la seguridad nuclear, en especial el conflictivo programa nuclear iraní un día después de que Irán lanzase su primer satélite al espacio. Si hasta ahora, la posibilidad de que el programa nuclear iraní –a pesar de la insistencia de Teherán en que es de uso civil y pacífico- era un asunto realmente preocupante para la superpotencia, e Irán había demostrado ser capaz de alcanzar a Israel con sus proyectiles, la posibilidad de que una eventual cabeza nuclear pudiera lanzarse a varios miles de kilómetros de distancia ha elevado varios colores el nivel de alarma.
 
A la cumbre EEUU enviará al portavoz del Departamento de Estado, Robert Wood, que expresó la preocupación "profunda" de su Gobierno al respecto. El desarrollo del cohete que puso en órbita el satélite "establece la base tecnológica con la cual Irán podría desarrollar sistemas de misiles balísticos de largo alcance", dijo Wood.
 
No sólo para Washington, sino también para las potencia europeas, el polémico programa nuclear iraní y el lanzamiento de su primer cohete al espacio es un quebradero de cabeza. El asunto fue el tema de conversación de la reunión que mantuvieron ayer en Washington el ministro alemán de Exteriores, Frank Walter Steinmeier, y la nueva secretaria de, y Estado estadounidense, Hillary Clinton. Steinmeier no ocultó su alarma y manifestó a a Clinton que Irán ha demostrado poseer "capacidades tecnológicas que requieren urgentemente la intensificación del diálogo entre Alemania y EEUU". Los argumentos de Estados Unidos también se oyeron en París, donde Eric Chevalier, un portavoz del ministerio francés de Exteriores, dijo que le preocupa la "gran similitud tecnológica" entre el lanzamiento de satélites y de misiles.
 
Las declaraciones de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, mostraban también un equilibrio entre cautela y advertencia: "Irán tiene la oportunidad de dar un paso al frente y ser un miembro productivo de la comunidad internacional. Nosotros estamos extendiendo la mano, pero el puño (de Irán) tiene que abrirse", dijo Clinton. Pero luego advirtió a Teherán que si no cumple las condiciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU para detener su programa nuclear "tiene que haber consecuencias".
 
Independientemente del verdadero uso –civil o militar- del programa nuclear iraní y también del uso –real o disuasorio- que quiera hacer Teherán de una eventual arma nuclear, el hecho del lanzamiento del satélite tiene una clara lectura política y propagandística. El régimen de los ayatolás ha querido hacer una demostración de poderío tecnológico ante las potencias mundiales –en especial EEUU- en vísperas de una reunión que tenía ya como centro el programa nuclear iraní.
 
Ayer, antes de que se conociera el lanzamiento el presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, instaba a los países del grupo 5+1 que se reúnen en Wiesbaden a renunciar a todo tipo de precondiciones en el dialogo nuclear con Irán y advertía que en ningún caso su país renunciará a su derecho a desarrollar energía atómica."Si el grupo 5+1 renuncia a las inútiles precondiciones y opta por decir con claridad qué es lo que le preocupa, se puede hallar una solución para cada asunto en litigio", dijo Lariyani.
 
El satélite de telecomunicaciones, bautizado "Omid" (esperanza en persa) y fabricado según las autoridades íntegramente en Irán, fue lanzado al espacio en la noche del lunes, en plenas celebraciones del trigésimo aniversario del triunfo de la Revolución Islámica. Según el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, el primer paso de Irán en la carrera espacial lleva aparejados dos mensajes. Uno de "paz y solidaridad", que ha sido el primero transmitido desde la nueva plataforma de telecomunicaciones, y otro dirigido a "aquellas naciones del mundo que durante años han monopolizado el sistema de lanzamientos y han tratado de impedir que Irán adquiriera esta tecnología".
 
Irán muestra así su determinación ante la nueva administración norteamericana, y su voluntad de no negociar a la baja con Washington. El régimen iraní se ha mostrado dispuesto a colaborar con EEUU en construir una nueva arquitectura de poder en Oriente Medio –si la superpotencia hace los gestos y las concesiones necesarias-. El fortalecido Departamento de Estado tendrá que echar mano de todo su tacto –y fuerza- frente a este audaz pulso de Teherán
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