Televisión

Humor elegante contra el insulto

El Gran Wyomig respondió a las difamaciones con la elegancia y la profesionalidad que le caracteriza.

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04-02-2009
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Si ayer toda la prensa se hací­a eco de la broma que Wyoming "le coló" a la cadena Intereconomí­a, hoy todos coinciden en dar respaldo a la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), que le acusa de "la utilización de métodos tramposos y engañosos que en última instancia conducen al desprestigio de la profesión." Sin embargo nadie ha condenado los insultos que desde la emisora episcopal se vertieron sobre su persona y su programa. ¿A quien defiende entonces esta institución, a quien responde con humor a la violencia verbal, o al que la practica constantemente como "lí­nea editorial"? Si ayer toda la prensa se hací­a eco de la broma que Wyoming "le coló" a la cadena Intereconomí­a, hoy todos coinciden en dar respaldo a la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), que le acusa de "la utilización de métodos tramposos y engañosos que en última instancia conducen al desprestigio de la profesión." Sin embargo nadie ha condenado los insultos que desde la emisora episcopal se vertieron sobre su persona y su programa. ¿A quien defiende entonces esta institución, a quien responde con humor a la violencia verbal, o al que la practica constantemente como "lí­nea editorial"?
          Déspota con modales de capitalista, discriminador de sexos, maleducado, antidemócrata y tirano; estos eran algunos de los “regalos” que el periodista Xavier Horcajo dedicó a Wyomig en su programa “Mas se perdió en Cuba”. Todo esto se acompañaba de un debate en el que supuestos expertos encadenaban ataques contra el periodista de La Sexta. Wyoming dio ayer una clase magistral de “periodismo viral”, y con el sentido del humor crítico que caracteriza a su programa hizo enrojecer de vergüenza a quienes lo detractaban burdamente.
 
         Xavier Horcajo, evidenciada ya la falta de rigor de sus fuentes informativas, se empeña en no retractarse de todo lo que dijo. Wyoming, en cambio, se encuentra con una avalancha de críticas destructivas, y hasta la prensa más “progresista” le acusa de mentiroso, pesetero e indecente buscador de audiencia a toda costa. La doble moral que rige el criterio con el que se mide la calidad de la televisión en este país deja impunes a los que insultan y abofetean sin motivo, y ataca a los que se defienden sin hacer daño a nadie.
 
        Porque Wyoming persistió en su practica del humor que no agrede a nadie, el insulto se lo dedicó a una actriz contratada, y en última instancia a si mismo. Esta fue la “polémica” estrategia que, es cierto, le sirvió para conseguir el record de audiencia de su programa. Gran parte del mérito lo tienen quienes utilizan sus espacios televisivos para hablar de sus eventuales enemigos, no sería de extrañar pues, que ahora pidieran una recompensa económica por la publicidad que involuntariamente le han hecho.
 
         Pese a quien pese, El Gran Wyomig ha marcado un antes y un después en el mundo de la televisión en España. Dando un ejemplo de innovación e inteligencia, no desprestigia, sino que contribuye a dignificar una profesión, como es la del periodismo, que en días como hoy se nos antoja tan devaluada
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